Este jueves, el ministerio de Trabajo de Santa Cruz ordenó el cese de actividades en la sucursal de la cadena de panaderías Zapiola, ubicada en calle Estrada al 100 de Río Gallegos.

Tras confirmar que en el interior trabajaba una empleada que había tenido contacto estrecho con un caso positivo de COVID-19, las autoridades ordenaron a los dueños del comercio aislar a la trabajadora, interrumpir la atención al público y desinfectar el local.
Horas más tarde, al regresar al lugar para constatar el cumplimiento, encontraron clientes acompañados de menores de edad que no llevaban puesto tapabocas, motivo por el cual determinaron nuevamente la clausura temporal.
Finalmente, horas más tarde autorizaron la reapertura tras corroborar que el negocio cumplió con las normas de desinfección e higiene.
“Se solicitó el aislamiento de la empleada no sólo para salvaguardar la salud personal, sino la de sus compañeros de trabajo y de la comunidad”, explicó más tarde la subsecretaria de Trabajo Guadalupe Novas tras recordar que los empleadores tienen prohibió a los descontar los días de aislamiento.
“Ningún trabajador tendrá represalias de ningún tipo ante la obligación de aislarse. Las ART cubren esos días de aislamiento y deben ser abonados como si se tratara de cualquier otra licencia por enfermedad”, aclaró Novas. “Tenemos órdenes estrictas del Gobierno Provincial de hacer cumplir la normativa vigente y a eso nos abocamos. El trabajo debe ser cuidado y protegido, al igual que la salud”.
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