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Un nuevo episodio de imprudencia al volante volvió a encender la alarma en Río Gallegos y dejó al descubierto una problemática que preocupa cada vez más a vecinos y familias de la capital santacruceña: el consumo de alcohol al conducir. Esta vez, el hecho ocurrió durante la mañana del domingo en la intersección de la Autovía y calle Ameghino, donde dos vehículos protagonizaron un fuerte choque que terminó con daños materiales de importancia, una conductora lesionada y una profunda indignación social.
El siniestro involucró a dos automóviles Fiat, un Siena y un Cronos, y de acuerdo con las primeras actuaciones realizadas en el lugar, uno de los conductores manejaba bajo los efectos del alcohol. La situación fue confirmada por el test de alcoholemia practicado por personal de Tránsito Municipal, cuyo resultado positivo derivó en el secuestro inmediato del vehículo.
Según pudo saber La Opinión Austral, en el lugar trabajaron efectivos de la Comisaría Segunda, por jurisdicción, junto a inspectores municipales, quienes llevaron adelante las actuaciones correspondientes para establecer la mecánica del hecho y garantizar la seguridad en una zona de importante circulación vehicular.
Aunque en un primer momento trascendió que no había heridos de gravedad, con el correr de las horas comenzó a conocerse el duro testimonio de la joven conductora afectada, quien aseguró haber sufrido golpes en la cabeza y en una pierna producto del impacto. Sin embargo, decidió no ser trasladada inmediatamente a un centro médico porque necesitaba permanecer cerca de su bebé.
La historia detrás del choque conmovió especialmente a muchos vecinos de Río Gallegos. La víctima no solo perdió parcialmente su vehículo: perdió, según sus propias palabras, la herramienta fundamental con la que sostiene su trabajo y su vida cotidiana.
En un mensaje publicado en redes sociales tras el accidente, expresó con crudeza el impacto emocional que atravesaba. “En 5 min. Te cagan la vida. Te cagan días de laburo. Te cagan todo tu progreso”, escribió en una publicación que rápidamente comenzó a viralizarse entre usuarios locales.
La joven también remarcó el alivio y, al mismo tiempo, el horror que sintió al pensar que su hijo no estaba dentro del vehículo al momento del choque. “Y le tengo que agradecer a la vida que estaba sola, sin mi bebé con el que ando 24/7. Los que me conocen saben que hasta trabajo con él”, manifestó.
En declaraciones brindadas a La Opinión Austral, profundizó sobre las consecuencias que el accidente tendrá en su economía y en su rutina diaria. “Soy una laburante. Monotributista que vive de su emprendimiento, usa el auto para hacer envíos, para buscar pedidos. Trabajo con mi hijo, para hacer envíos, para vender, para todo con él”, relató con visible angustia.
El automóvil era mucho más que un medio de transporte. Era la herramienta central de su actividad laboral y de la logística cotidiana que sostiene junto a su hijo. Por eso, el choque no solo dejó daños materiales: dejó incertidumbre económica, problemas de movilidad y una fuerte sensación de impotencia.
“Y en 5 minutos me quedé sin mi auto, sin mi herramienta de trabajo. Cinco minutos que a él el Uber le salía dos mangos y a mí me cagó todo mi esfuerzo”, expresó en otra de sus declaraciones más contundentes.
La joven también pidió que el conductor involucrado asuma las consecuencias del hecho y reclamó mayores controles preventivos para evitar que se repitan situaciones similares en la ciudad. “Necesito que se haga cargo, necesito por favor que me pague. Y que se tome más conciencia de que el auto es un arma”, sostuvo. Pero quizás una de las frases que más impactó fue la referencia directa al lugar donde se produjo el impacto y la posibilidad concreta de una tragedia mucho mayor. “Si iba con mi hijo de ese lado, el impacto iba directo a él”, afirmó.
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