En medio de la preocupación por las amenazas de tiroteo en escuelas, la palabra de los padres comenzó a tomar protagonismo. Liliana, madre de un estudiante de primer año de secundaria en Río Gallegos, compartió con La Opinión Austral cómo vivió la situación y de qué manera decidió abordarla en su casa.

“Es un cambio grande para ellos, no conocemos al grupo ni a la comunidad educativa, entonces lo que nos queda es hablar en casa, acompañar y decirles qué cuidados tienen que tener”.

La mujer relató que en un primer momento interpretó lo sucedido como un posible “reto viral”, una práctica que suele circular entre adolescentes. Sin embargo, al conocer otros episodios similares en distintas localidades, cambió su percepción. “Cuando vimos otros casos entendimos que algo estaba pasando”, afirmó.

Liliana, madre de un estudiante de la Escuela Industrial N°4

Entre el miedo y la incertidumbre

Uno de los principales temores que expresan las familias es la posibilidad de que estas amenazas, aunque puedan surgir como un juego o desafío, escalen a situaciones reales.

“Nunca se sabe quién lo puede hacer realidad”, advirtió la madre, marcando la incertidumbre que atraviesan muchos hogares ante este tipo de amenazas.

En ese contexto, destacó la importancia de mantener el diálogo con los hijos y anticiparles posibles escenarios dentro de la escuela. Según contó, su hijo recibió en su grupo de compañeros imágenes vinculadas a la amenaza, lo que demuestra la rápida circulación de este tipo de contenidos entre estudiantes.

La importancia de informar y contener

Las familias valoraron la comunicación de las instituciones educativas, que informaron sobre lo ocurrido y las medidas adoptadas. Entre ellas, la presencia policial en los ingresos y recorridos preventivos durante la jornada.

“Nos avisaron con qué se iban a encontrar los chicos, y eso está bien”, señaló Liliana, quien consideró fundamental que los estudiantes comprendan el contexto para evitar mayores temores.

Además, remarcó que estas acciones permiten llevar tranquilidad a las familias, en un escenario que genera preocupación.

Clases normales y trabajo en las aulas

A pesar de la situación, las clases continuaron con normalidad, una decisión que fue acompañada por los padres. “Está bien que sigan las clases. Se tomó una medida preventiva y se informó a los padres”, sostuvo.

En cuanto al abordaje dentro de la escuela, mencionó que en otras situaciones, como casos de bullying, se realizaron intervenciones con equipos pedagógicos. “No sé si alcanza, pero por lo menos se hace algo”, expresó.

En el Instituto Marcelo Spinola de Caleta Olivia, hubo consigna policial. FOTO: TAMARA MORENO / LOA.

El rol clave de la familia

El escenario actual pone en evidencia la necesidad de un trabajo conjunto entre la escuela y las familias frente a problemáticas emergentes.

“Uno desde casa hace lo que puede: hablar, acompañar y estar atento”, resumió la madre, destacando el rol activo que deben asumir los adultos.

La voz de los padres refleja una preocupación compartida en toda la provincia: cómo garantizar la seguridad de los estudiantes sin interrumpir la vida escolar, apostando al diálogo y la contención como herramientas fundamentales.

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