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A once días de la desaparición de Gabriel Mileca en Río Gallegos, su esposa, Susana Gugliermo, habló con LU12 AM680 y expuso con crudeza el desgaste emocional, la angustia familiar y un fuerte cuestionamiento al operativo de búsqueda. Pide más recursos, mayor presencia de fuerzas federales y una respuesta acorde a la magnitud del territorio y las condiciones climáticas de la región.

La desaparición de Mileca sigue sumiendo en la incertidumbre a su familia y a gran parte de la comunidad de la capital de Santa Cruz. En ese contexto, Susana, su pareja desde hace más de una década, expresó públicamente su dolor, su cansancio y, sobre todo, su reclamo por lo que considera un despliegue insuficiente de recursos para dar con el paradero del hombre que falta en su hogar desde hace once días.

Gabriel Mileca junto a su hija. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

En diálogo con LU12 AM680, Susana fue directa y sincera. “La verdad que nada, sigo golpeando puertas de todo lo que pueden, digamos, de buscar fuerzas, hacia dónde consultar”, comenzó relatando, dejando en evidencia el peregrinar constante entre dependencias y funcionarios en busca de respuestas. Si bien reconoció que se están realizando rastrillajes, no ocultó su frustración: “Sé que se están haciendo rastrillajes, pero siento que sigue siendo insuficiente”.

La mujer explicó que su reclamo por la intervención de fuerzas federales no es reciente. “Desde la semana pasada vengo implorando al jefe que por favor incorpore a las fuerzas federales, teniendo en cuenta que desde lo provincial no hay los suficientes recursos”, afirmó. En esa línea, remarcó que el uso de un helicóptero debería haberse concretado mucho antes. “El helicóptero tendría que haber salido a sobrevolar desde la semana pasada”, sostuvo, y agregó con decepción que recién ahora le confirmaron la llegada del oficio correspondiente.

Susana también se refirió al vínculo con el Juzgado y a la escasa información que recibe día a día. “Yo hablo directamente con el secretario, con el doctor Pablo Benítez. Ayer, por ejemplo, no tuvimos comunicación. Él me dice que se va a comunicar conmigo cuando haya alguna certeza”, explicó. Sin embargo, la falta de resultados profundiza la angustia: “Realmente no hay ni certezas, ni siquiera un rastro, por lo cual tengo poca información”.

Agentes de Protección Civil en la zona de marismas de la costanera. FOTO: GOBIERNO

Según relató, los informes que recibe de la Policía no son alentadores. “El comisario me comunicó que es todo negativo, que ayer también estuvieron por la zona de la Fuerza Aérea nuevamente. Nosotros ya no sabemos por dónde buscar”, confesó, reflejando el estado de agotamiento que atraviesa la familia.

Uno de los puntos centrales de su reclamo es la cantidad de personal desplegado en los rastrillajes. “Cuando veo las fotos, siento que es poco el personal”, señaló. Recordó especialmente el operativo realizado en la zona de la casa de los pescadores, donde un perro de rastreo de un particular marcó una posible presencia. “Ese señor, Jorge, está colaborando de forma desinteresada”, destacó, pero advirtió que no alcanza. “Se tiene que atacar desde todos los puntos, con perros, con personal, porque hay un montón de médanos y zanjones. Es imposible que un grupo de diez personas pueda determinar si él se encuentra ahí”.

La geografía y el clima patagónico aparecen como obstáculos constantes. “Puede estar caído en algún lugar. Sabemos cómo son las inclemencias acá: un rato está lindo y después cambia todo. Ayer tuvimos todos los climas en un solo día”, describió. En ese sentido, insistió en la necesidad de tecnología aérea. “Personas caminando no pueden cubrir espacios tan enormes. Faltan ojos desde el aire que puedan ver cosas que nosotros no vemos. Drones con gran amplitud que puedan sobrevolar”, reclamó.

Efectivos adentrados en las frías aguas, en busca de Gabriel Mileca. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

Susana recordó que, pese a los esfuerzos, incluso los operativos más numerosos resultan insuficientes. “El otro día hicimos un rastrillaje con más de 50 personas, desde la zona de la Difunta Correa, hicimos tres grupos y recorrimos más de nueve kilómetros, y aun así sentimos que fue insuficiente”, lamentó.

En medio de la angustia, también pidió respeto. Visiblemente afectada, aclaró una información errónea difundida por un medio. “Hace 13 años que estoy casada con mi esposo. No soy la ex esposa”, remarcó. “Tengo una niña de 11 años y no está bueno que se diga cualquier cosa. Nada tiene que ver con esto, el objetivo es encontrar a Gabriel”, expresó, con un pedido explícito de cuidado en el tratamiento informativo.

Una panadería donde se colocó la foto y los datos de Mileca. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

El impacto de la desaparición atraviesa de lleno a la familia, especialmente a los hijos. “Es una agonía. Todos los días nos despertamos con la esperanza de que Gabriel va a aparecer. Cuando llega la noche, las horas son eternas”, relató. Contó que intenta sostener la rutina de la niña, acompañada por su hermana y con apoyo terapéutico. “Es una niña muy inteligente, que extraña a su padre. Se hace muy, muy difícil”, admitió.

Finalmente, Susana apuntó contra la falta de respuestas políticas. “Después de la conferencia de prensa nadie se comunicó conmigo. Por eso fui yo a Casa de Gobierno”, contó. Según relató, le pidieron tranquilidad y le aseguraron que se está haciendo el mayor esfuerzo. Sin embargo, su reclamo va más allá. “No es contra lo que ya se está haciendo, sino por lo que necesitamos sumar. Ese déficit lo veo desde el minuto cero que mi esposo no está”, concluyó.

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