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Mientras José Fernando Águila, el estudiante de 32 años apuñalado dentro de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA), permanece internado tras ser intervenido quirúrgicamente por un pulmón perforado, su madre rompió el silencio y aseguró que el violento episodio “era totalmente evitable”.

“Recién me está volviendo el alma al cuerpo porque nunca esperé recibir esta llamada, la llamada que un padre no quiere recibir”, expresó Ángela Catelicán en diálogo con La Opinión Austral, horas después del brutal ataque ocurrido este martes en la Unidad Académica Río Gallegos.

Según relató, José fue sometido a una cirugía luego de sufrir un neumotórax producto de las heridas de arma blanca que recibió dentro del edificio universitario.

“Recién sale de operación, tiene un pulmón perforado. Va a tener cinco días de internación, pero está fuera de peligro”, afirmó la mujer, todavía conmocionada por lo ocurrido.  El joven también sufrió tres cortes en la espalda, heridas en los brazos y un corte en la cabeza.

FOTO: JOSÉ SILVA / LA OPINIÓN AUSTRAL

El agresor fue identificado como Pablo B., de 46 años, trabajador no docente de la institución, quien fue detenido por personal de la DDI luego de escapar en un VW Gol rojo con el cuchillo utilizado en el ataque. Según pudo saber La Opinión Austral, el hombre tiene antecedentes penales, había estado preso años atrás y desde hace tiempo existían quejas y denuncias internas sobre su comportamiento dentro de la universidad.  Además, recientemente habría obtenido autorización de la ANMAC para la portación de armas por buena conducta.

Habían denunciado acoso y hostigamiento

La madre del joven sostuvo que tanto José como su pareja, Flor —estudiante del profesorado de Geografía— habían advertido desde hacía meses sobre situaciones de acoso protagonizadas por el agresor.

“Mi nuera y mi hijo habían hablado con las autoridades de la facultad porque este señor venía acosándola desde principio de año. Ellos hicieron la denuncia dentro de la institución y pidieron resguardo, pero no pasó nada. Absolutamente nada”, aseguró.

Según contó, Flor decidió acudir primero al decanato de la universidad para activar los protocolos internos por violencia y hostigamiento.

La DDI logró detener al acusado en inmediaciones de la calle Charles Chaplin al 30.

“Ella no hizo denuncia policial porque primero pidió auxilio dentro de la institución. Si una alumna te dice que la están acosando, vos tenés que activar un protocolo urgente. Pero se dejó pasar todo esto desde marzo y mirá cómo terminó”, cuestionó.

Ángela afirmó que, según les explicaron desde la universidad, el trabajador no docente tenía problemas de adicciones y que por ese motivo “no podían hacer mucho”.

“Hoy le dijeron a mi nuera que habían hablado con él y que prometió no acercarse más. También le dijeron que no podían desafectarlo porque estaba con síndrome de abstinencia y problemas adictivos”, sostuvo.

En este sentido, la mujer señaló que las autoridades universitarias “estaban en conocimiento de la situación” y no tomaron medidas para evitar una tragedia.

“¿En dónde están nuestros hijos? Si bien mi hijo tiene 32 años, yo en ese momento vi la cara de espanto de los demás estudiantes y digo: ‘¿En dónde estamos? ¿Qué está pasando? ¿Por qué está sucediendo esto?’”, expresó.

En ese sentido, sostuvo que el violento episodio podría haber tenido consecuencias aún más graves. “Así como pasó con él, pudo haber pasado con cualquier persona. Era una bomba de tiempo que en cualquier momento iba a dispararse y se disparó justo ahora”, lamentó.

“Mi hijo estaba tirado en un pasillo lleno de sangre”

La escena que encontró al llegar a la universidad quedó grabada en la memoria de la madre de José.

“Mi nuera me llamó y me dijo que habían apuñalado a mi hijo. Cuando llegamos a la UNPA había policías, estudiantes por todos lados. Entré corriendo y encontré a José tirado en un pasillo lleno de sangre”, recordó.

Según relató, el ataque ocurrió luego de que Pablo B. volviera a increpar a Flor dentro de la institución y José interviniera para defenderla.

“Mi hijo reaccionó y este hombre fue al auto, buscó un cuchillo, volvió a la facultad y empezó a atacarlo dentro de los pasillos”, indicó.

 “Él intentó defenderse con una campera. Decí que es grande y pudo cubrirse un poco”, contó su madre y agregó: “Todo esto pasó dentro de una institución educativa y rodeado de estudiantes. ¿Cómo alguien puede ingresar con un arma blanca así?”, se preguntó.

La mujer también cuestionó las condiciones de seguridad del predio universitario. “Es un descampado, una boca de lobo. No hay iluminación, los autos entran y salen, no hay control”, señaló.

Tras salir de la cirugía y recuperar la conciencia, José comenzó a dimensionar lo ocurrido dentro de la universidad donde cursa primer año de Comunicación Social. El impacto emocional del ataque, según contó su madre, fue inmediato.

Personal policial preservó el sector donde quedaron rastros de sangre tras el ataque. FOTO: CANDELA MARQUEZ / LA OPINIÓN AUSTRAL

“Mi hijo recién despertó y me dijo que no sabe si va a poder volver a la facultad. Y yo le digo: ‘¿Por qué, hijo, si vos no hiciste nada?’”, expresó Ángela, visiblemente afectada por la situación.

La mujer aseguró que el joven todavía permanece en estado de shock y está tratando de entender todo lo que pasó.

El comunicado de la UNPA tras el ataque

Horas después del violento episodio, la Universidad Nacional de la Patagonia Austral emitió un comunicado institucional en el que expresó su “más profundo repudio ante cualquier acto que vulnere la convivencia pacífica y la seguridad” dentro del campus universitario.

“La institución se ha puesto a total disposición del Juzgado de Instrucción, aportando los elementos requeridos para el rápido esclarecimiento de los hechos”, expresaron.

En el mismo comunicado, adelantaron que se iniciará actuaciones administrativas internas “de oficio”.

Por último, las autoridades informaron que este miércoles 20 de mayo continuarán suspendidas las actividades académicas y el campus universitario permanecerá cerrado durante toda la jornada “para no interferir con la investigación judicial”.

La investigación quedó a cargo del Juzgado de Instrucción N°1 de Río Gallegos, a cargo de Marcela Quintana. Mientras la comunidad universitaria continúa conmocionada por un episodio que, según denuncian familiares y estudiantes, podría haberse evitado.

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