La Subsecretaría de Protección Civil de Santa Cruz confirmó que la cifra de asistencias operativas a causa del violento temporal de viento que azotó la provincia superó las 1.300, convirtiéndose en una de las emergencias más demandantes de la historia reciente de la región.
Caleta Olivia y Puerto Deseado fueron las localidades más afectadas por las ráfagas que superaron los 110 kilómetros por hora, dejando un rastro de voladuras de techo y postes caídos que requiere un esfuerzo coordinado de todas las fuerzas de seguridad.
Las ráfagas, que en su pico superaron los 120 km/h, se concentraron con particular ferocidad en la zona norte de la provincia. La subsecretaria de Protección Civil, Sandra Gordillo habló con el móvil de exteriores de LU12 AM680 este martes y señaló que, además, se registraron intervenciones críticas en Pico Truncado y Las Heras.
En la capital provincial, Río Gallegos, así como en Puerto Santa Cruz, Piedrabuena y San Julián, la labor se centró en lidiar con las consecuencias directas del temporal: voladuras de techo, viviendas a las que “se volaron las chapas, hubo caída de árboles y el colapso de palmas de luz, aseveró la funcionaria.
Si bien en algunos sectores como la zona suroeste de la provincia ya se observaba una mejora y el parte meteorológico pasaba a nivel verde, la subsecretaria aclaró que la zona costera aún se mantenía en alerta naranja o amarilla.
No obstante, se notó una disminución en la fuerza del viento: “a las 3 de la tarde ya empieza a disminuir las ráfagas. Estamos teniendo de 90, 100km/h, va bajando de a poco acá en Río Gallegos” expresó.
Las intervenciones se concentraron tanto en los ejidos urbanos como en las zonas rurales, gracias a la participación de entes federales. “En toda en todo el territorio, porque también estuvo trabajando el DOR de policía, en estancias, porque también ahí las personas llamaban y se tuvo que que que asistir en todo en todo en todos lados asistimos a la gente que lo necesitaba” dijo la funcionaria.
Lo más notable de esta emergencia ha sido la coordinación de recursos, que incluyó a todos los entes provinciales y municipales, “trabajando a full todo el día desde el primer momento” dijo Gordillo . Desde el mismo sábado a las 19 horas, cuando se formó el COE (Centro de Operaciones de Emergencia), el personal de Bomberos, Protección Civil, Policía, Vialidad, hospitales, Ejército, Gendarmería y Prefectura se puso inmediatamente a disposición.
La Subsecretaria hizo un reconocimiento especial al compromiso del personal, que ha estado “al pie del cañón sin descanso, ellos están desde la madrugada de lunes y continúa trabajando, todo el equipo está acá trabajando desde el día lunes que comenzó esto”.
En medio de la devastación, Gordillo agradeció que no haya habido víctimas fatales ni heridos graves: “No tenemos heridos graves pero si algún agente con lesiones leves” pero remarcó que este fenómeno natural “es algo muy triste lo que está pasando en las localidades y te da mucha tristeza ver las familias que pierden su techo con con todo lo que sale hoy volver a construir”.
Actualmente, toda la información recolectada -desde las alertas amarillas hasta los movimientos sísmicos y el calor extremo- se mapea y se envía a Nación para la elaboración de mapeos de riesgo federales. La lección que deja este evento es que, para la próxima emergencia, el análisis posterior será crucial: “se tiene que hacer un análisis porque la provincia no tiene análisis de esta clase de intervenciones” añadió Gordillo.
Mientras la intensidad de las ráfagas se modera, la tarea más pesada recién comienza. La subsecretaría de Protección Civil, fue contundente al respecto: “la emergencia no ha terminado para nosotros. Una vez que baje el el viento, después tenemos que ir a ver y seguir trabajando” concluyó.
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