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A una semana de la muerte de Gilmar Claros Ferrel, un hombre de 38 años de nacionalidad boliviana, dentro de las instalaciones de la Comisaría Séptima de Río Gallegos, este viernes hubo importantes novedades.

Tapa del Diario La Opinión Austral del lunes 19 de octubre de 2026, Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina.

Tal como adelantara La Opinión Austral, se confirmó mediante fuentes consultadas que la causa de su muerte fue por “asfixia mecánica por compresión cervical extrinseca por estrangulamiento”.

 

La investigación busca reconstruir lo ocurrido durante las horas previas a su fallecimiento que tuvo lugar el viernes 16 de octubre, cerca de las 22:35, luego de que un niño de 10 años pidiera ayuda en el Gimnasio Municipal “Indio” Nicolai porque su madre estaría siendo agredida por su padrastro.

Según el parte de la División Comisaría Séptima, el centro de despacho recibió un requerimiento que alertaba sobre un hombre que estaría agrediendo físicamente a una mujer.

Cuando los efectivos llegaron al establecimiento, se entrevistaron con personal del gimnasio, que se encontraba junto al niño, para luego dirigirse a un complejo de departamentos situado en la manzana 71 del barrio San Benito.

El relato del niño fue un elemento determinante para orientar el procedimiento. Su pedido de auxilio puso en marcha la respuesta policial y permitió localizar la vivienda en la que, según el informe, se encontraban tanto el hombre señalado como la mujer que habría sido agredida.

Al llegar al domicilio, los efectivos encontraron a un hombre que, según la descripción del parte policial, se encontraba en un estado de elevada agresividad y aparentaba estar bajo los efectos del consumo de bebidas alcohólicas.

En el interior de la vivienda también se encontraba una mujer de 36 años, identificada en el informe mediante las iniciales L. P. R., quien presentaba una lesión visible en el lado derecho del labio inferior. La mujer, oriunda de la provincia de Salta, solicitó que el hombre se retirara del inmueble.

Los policías le pidieron en reiteradas oportunidades que abandonara la vivienda. Sin embargo, el hombre habría desoído las indicaciones y reaccionado de manera agresiva hacia los efectivos que intervenían.

El informe sostiene que los policías encontraron dificultades para reducirlo y contenerlo mediante las medidas de sujeción empleadas. Debido a la fuerza que presentaba y a su aparente estado de alteración, solicitaron refuerzos a la División Comando de Patrullas.

Al lugar arribaron dos móviles, que se sumaron al procedimiento. Finalmente, los efectivos lograron contener al hombre y trasladarlo hacia la Comisaría Séptima.

El episodio tomó un giro decisivo cuando el hombre ya se encontraba en la Comisaría Séptima. Mientras era trasladado hacia el sector de celaduría, Gilmar Claros Ferrel se desvaneció repentinamente.

Ante la emergencia, los efectivos iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar y dieron aviso inmediato al servicio de emergencias médicas. Las tareas continuaron hasta la llegada del personal de salud, que se hizo cargo de la asistencia.

El informe señala que durante las maniobras se utilizó un desfibrilador y que se lograron percibir pulsaciones durante algunos segundos. Posteriormente, el médico de guardia certificó el fallecimiento.

 

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