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La incertidumbre se instaló hace casi dos meses en Río Gallegos y, pese al paso del tiempo, sigue sin disiparse. Este 10 de marzo se cumplen 59 días desde la desaparición de Gabriel Mileca, el vecino de 42 años que fue visto por última vez el pasado 10 de enero en la capital santacruceña.
La causa judicial se encuentra en manos del Juzgado de Instrucción N°3, que durante enero se encontraba de turno bajo la conducción del juez Gerardo Giménez. Según indicaron fuentes consultadas, las tareas investigativas se mantienen activas dentro del expediente, aunque las acciones de búsqueda se encuentran virtualmente paralizadas a la espera de nuevas evidencias que permitan orientar nuevamente el operativo.
Durante los primeros días posteriores a su desaparición, la Policía de Santa Cruz desplegó un amplio operativo que movilizó a distintas áreas de la fuerza y también a numerosos voluntarios que se sumaron de manera solidaria para colaborar en los rastrillajes.
El denominado “punto cero” de la investigación se ubica en la zona costera detrás de la Unidad 2 del Servicio Penitenciario, en las afueras de la ciudad, sobre la línea de la ría local. Según testimonios incorporados al expediente, ese habría sido el último sector donde se lo vio con vida.
A partir de ese dato, se realizaron extensos operativos de búsqueda que abarcaron distintos sectores de la costa. Los rastrillajes incluyeron recorridas por amplias áreas que se extienden hasta Punta Loyola y zonas cercanas.
Con el paso de las semanas, sin embargo, la intensidad de los operativos comenzó a disminuir en comparación con los primeros días de búsqueda. Aun así, desde la Policía se continúa reiterando el pedido de colaboración a la comunidad para aportar cualquier dato que pueda resultar útil para avanzar en la investigación.
Gabriel Mileca mide 1,70 metros, es de tez morocha, cabello negro corto, barba tipo candado y tiene tatuajes en ambos brazos. Al momento de su desaparición vestía una remera negra y gris, pantalón corto negro y pantuflas negras.
El vecino es padre de una niña y de dos jóvenes, y su desaparición generó una profunda conmoción en su entorno familiar y en la comunidad. En los días posteriores al hecho, su imagen comenzó a circular intensamente en redes sociales, grupos de WhatsApp y publicaciones de vecinos que intentaban multiplicar el alcance del pedido de información.
Gabriel atravesaba desde hacía un tiempo una situación personal compleja. El mismo día de su desaparición se produjo su segunda salida del Centro de Salud Mental de la ciudad, luego de haber sido rescatado horas antes en la zona de la costanera. Desde aquel día y, lamentablemente hasta hoy, la pregunta del paradero de Gabriel no tiene respuestas
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