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El estremecedor episodio de violencia ocurrido en el barrio Bicentenario de Río Gallegos sumó en las últimas horas un elemento clave para el avance de la causa judicial: el hombre que había resultado gravemente herido fue dado de alta y se espera que preste declaración, en lo que podría convertirse en un punto de inflexión para esclarecer lo sucedido.
El hecho, que tuvo lugar el viernes 17 de marzo en un sector de asentamientos del barrio, había generado una fuerte conmoción por la crudeza de la escena y por la presencia de una bebé de apenas un mes y medio, que también quedó involucrada en la intervención judicial. Todo comenzó a partir de un llamado que alertó sobre disturbios en una vivienda, lo que motivó la rápida llegada del personal policial.
Al arribar al lugar, los efectivos se encontraron con una situación cargada de tensión. La mujer, identificada como M.M., de 22 años, relató que había protagonizado una discusión con su pareja, A.Q., de 27, que derivó en un forcejeo. Tal como lo informó La Opinión Austral, según su versión inicial, durante el altercado se rompió el vidrio de una puerta y ambos resultaron lesionados.
Sin embargo, con el correr de las horas y a medida que avanzaban las actuaciones, el cuadro se tornó más complejo. El hombre presentaba heridas visibles en el rostro y una lesión punzocortante debajo del pecho. Tras ser trasladado de urgencia al Hospital Regional, los estudios confirmaron la perforación de un pulmón, una situación de extrema gravedad que requirió intervención médica inmediata y seguimiento intensivo.
En paralelo, una denuncia realizada por la madre de la joven agregó un elemento aún más delicado al caso: la posible afectación de la bebé durante el episodio. La menor fue trasladada para su evaluación médica, lo que derivó en la intervención de organismos especializados para garantizar su resguardo.
La investigación avanzó con un allanamiento en la vivienda donde ocurrieron los hechos, donde se secuestraron cuchillos y un teléfono celular, elementos que ahora forman parte del expediente. Según trascendió, la hipótesis más fuerte sostiene que la mujer habría atacado a su pareja con un arma blanca en medio de un contexto de violencia extrema, aunque la propia imputada asegura haber actuado en defensa ante una agresión previa.
El caso también abrió un frente institucional. La joven fue aprehendida y trasladada a la Comisaría Séptima, pero la falta de espacios adecuados para la detención de mujeres derivó en cuestionamientos y en la presentación de un habeas corpus. La situación fue revisada en una audiencia posterior, donde la jueza interviniente dispuso la prisión domiciliaria para M.M., junto con una restricción de acercamiento respecto de la bebé.
En este contexto, la intervención de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia resultó clave. El organismo, en coordinación con la abuela materna, tomó medidas para asegurar el cuidado y la alimentación de la menor, teniendo en cuenta su condición de lactante y la complejidad del entorno familiar.
Pero el dato que reconfigura el escenario judicial surgió en las últimas horas. Según fuentes consultadas por La Opinión Austral, se pudo saber que A.Q. recibió el alta médica tras evolucionar favorablemente de la grave lesión pulmonar que había encendido las alarmas en un primer momento. De acuerdo a lo señalado por allegados, se encuentra fuera de peligro, aunque aún con molestias propias del cuadro que atravesó.
La declaración de A.Q. podría aportar claridad sobre lo ocurrido aquella madrugada y ayudar a establecer si se trató de un ataque unilateral, de un hecho en legítima defensa o de una situación más compleja. La causa sigue su curso y la Justicia deberá avanzar en la reconstrucción de lo sucedido.
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