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Durante las primeras horas de la mañana de este sábado, las autoridades locales tomaron conocimiento de un audaz golpe contra la propiedad perpetrado en pleno casco céntrico de Río Gallegos, donde autores por ahora ignorados lograron sustraer un verdadero arsenal compuesto por diez armas de fuego de puño y abundante cantidad de municiones de alto calibre.
El hecho se descubrió pasadas las 10:30 horas, cuando el propietario del tradicional comercio Kau Camping -un hombre de 62 años de edad- se hizo presente de manera espontánea en la guardia de la División Comisaría Primera.
Con evidente consternación, el comerciante denunció que al arribar a su establecimiento, emplazado sobre la transitada avenida José de San Martín al 472, constató que la estructura había sido violentada y que delincuentes habían perpetrado un atraco de proporciones en el sector de exhibición y resguardo de armamento.
Una comisión policial acudió con extrema urgencia hacia el local comercial para preservar la escena y verificar los dichos del damnificado. Al ingresar a la propiedad, los uniformados comprobaron la veracidad de la denuncia, observando que él o los delincuentes habían ingresado mediante la modalidad de escalamiento tras provocar la rotura de una ventana del inmueble, ganando acceso directo al área donde se custodiaba el material pirotécnico y de caza.
De acuerdo a la información a la que tuvo acceso La Opinión Austral, a través de diversas fuentes consultadas, se pudo saber que la nómina del armamento sustraído refleja un altísimo peligro para la seguridad pública, toda vez que se trata de piezas operativas de puño de gran poder de fuego. Según el detalle oficial incorporado al expediente, los malvivientes se alzaron con un total de ocho pistolas semiautomáticas y dos revólveres: una pistola Bersa Thunder, una Bersa calibre 9 milímetros, una Bersa calibre 9 mm, tres pistolas Bersa calibre 9 mm, una segunda pistola Thunder , y una Bersa calibre 9 mm.
Asimismo, el botín incluyó dos revólveres de doble acción: uno calibre .22 largo rifle y un de calibre .38 Smith & Wesson Special. Además de las diez armas, según pudo saber este diario, la banda criminal logró llevarse dos cajas de municiones calibre 9 milímetros de punta hueca, de 50 unidades cada una.
La gravedad institucional de la causa movilizó a las más altas autoridades de la fuerza y del fuero penal hacia el corazón de la capital. En el comercio de la avenida San Martín se hicieron presentes la jueza subrogante del Juzgado de Instrucción Penal N° 1, Yamila Bórquez, acompañada por la secretaria de turno, Soledad Díaz Román.
Asimismo, la supervisión directa de las actuaciones quedó a cargo del Superintendente de Policía Judicial e Investigaciones, el Subdirector de la Dirección General Regional Sur, y el jefe de la Seccional Primera.
En el sitio del suceso trabajó de manera exhaustiva el personal de la División Gabinete Criminalístico, ejecutando los levantamientos de huellas dactilares, rastros papilares y peritajes de planimetría en el punto de acceso violentado. En paralelo, sabuesos del Servicio Especial de la Comisaría Primera y de la Dirección de Investigaciones (DDI) desplegaron un cerco de inteligencia que incluye el relevamiento urgente de las cámaras de seguridad públicas y privadas del microcentro riogalleguense, con el objetivo de reconstruir el itinerario de escape de los sospechosos.
Mientras la Justicia instruye la causa bajo la carátula de robo agravado por escalamiento, la Policía de Santa Cruz intensificó los controles en los dos accesos a la ciudad y profundiza las tareas de campo para dar con los responsables y recuperar la totalidad del armamento.
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