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El reloj marcaba exactamente las 20:18:22 del 19 de agosto de 2024. Ese fue el instante preciso, frío y calculable, en el que la vida de Nelson Ariel Romero, un reconocido empresario de Río Gallegos, fue arrebatada a balazos a escasos metros de su propio hogar. El horror de aquella noche invernal se prolongaría durante días de angustiosa búsqueda, hasta que la peor de las sospechas se hizo realidad: su cuerpo fue hallado semienterrado en las afueras de la capital santacruceña, en un intento desesperado del asesino por ocultar lo inocultable.

Nelson Ariel Romero tenía 56 años al momento de su muerte. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

Romero no era un vecino más. Con un pasado vinculado a la política local, en sus últimos años había consolidado, junto a su hermano, una de las firmas más fuertes del rubro de la seguridad privada en la región: Romero Sistemas.

Tal como lo informó La Opinión Austral, su trágico final llegó de la mano de José Daniel Cabrera Gallardo, un suboficial del Ejército Argentino que por estos días se sienta en el banquillo de los acusados, enfrentando la sombra ineludible de la cadena perpetua bajo la carátula de homicidio agravado criminis causae por el uso de arma de fuego.

José Daniel Cabrera Gallardo durante la segunda jornada de debate. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

El camino hacia la verdad y la condena comenzó a desandarse el pasado viernes en las instalaciones de la Cámara Oral de Río Gallegos. En un debate presidido por la jueza María Alejandra Vila, el proceso judicial abrió sus puertas con una marcada tensión. Tal como se adelantó en la cobertura inicial, Cabrera Gallardo optó por la estrategia del silencio: se negó a dar su versión de los hechos. Esa primera jornada extensa y agotadora estuvo dedicada íntegramente a escuchar a los testigos que, de manera directa o indirecta, intervinieron en la trama del caso.

El tribunal conformado por Enrique Arenillas, María Alejandra Vila y Jorge Yance. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

Tal como lo informó La Opinión Austral en su cobertura especial, este lunes, con un ligero retraso en el reloj pero con el peso de la expectativa intacto, se reanudó la etapa de valoración de pruebas contra el militar. El recinto de la Cámara Oral lució con menos afluencia de público general que en la apertura, aunque las presencias más importantes no faltaron: los familiares, tanto de la víctima como del victimario, sostuvieron sus miradas cruzadas en la sala.

La comitiva de la Justicia entrando al barrio donde fue encontrado Nelson Ariel Romero sin vida. FOTO: MARTÍN MUÑOZ QUESADA/LA OPINIÓN AUSTRAL

Cerca de las nueve y media de la mañana, el desfile de los últimos testigos que integraban la nómina del tribunal comenzó a marcar el pulso de la audiencia. La escenografía humana del recinto habló por sí sola. Cabrera Gallardo ingresó escoltado por una puerta lateral, con las esposas apretando sus muñecas, vestido con un buzo tipo polo de color claro. Su mirada estoica e inescrutable se mantuvo fija mientras ocupaba su lugar junto a sus abogados defensores, Rodrigo Marín y Matías Solano. En las butacas del público, solo su hermano Simón se hizo presente para acompañarlo.

Los cuerpos del expediente en el banquillo de los acusados. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

Del otro lado de la trinchera judicial, la representación del Estado y de la víctima conformaron un bloque sólido. Allí se ubicaron la fiscal Verónica Zuvic y la jefa de despachos Aldana Ulloa, junto a los abogados querellantes Gabriel Bertorello y Cristian Arel. A su lado, inamovible, se encontraba Néstor Romero, hermano del empresario asesinado. Con los brazos cruzados y una atención inquebrantable, Néstor siguió cada palabra, cada detalle, como quien custodia la memoria de su sangre clamando justicia.

Toda la prueba presentada en la sala de juicio. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

Con estos últimos testimonios, el tribunal dio por concluida formalmente la etapa probatoria del juicio. Sin embargo, para entender la mecánica del crimen más allá de los fríos expedientes, era necesario pisar el terreno. Durante el mediodía y la tarde de este lunes, una comisión integrada por los jueces, la fiscalía y la querella llevó a cabo la reconstrucción del recorrido que habría realizado la camioneta de Romero en aquella fatídica jornada. El procedimiento, destinado a contrastar las distancias y tiempos declarados, sufrió un ligero contratiempo al adentrarse en el barrio Ayres Argentinos, producto del mal estado de las calles de tierra, una postal conocida por los vecinos de la zona.

El día definitivo y a la vista de todos

Con las cartas sobre la mesa y las pruebas ya producidas, la Justicia de Santa Cruz se prepara para el acto procesal más importante antes de la sentencia. Este miércoles, a partir de las 11 de la mañana, se llevarán a cabo los esperados alegatos. Las partes tendrán la jornada del martes para afilar sus argumentos, estructurar sus conclusiones y, en el caso de la querella y la fiscalía, fundamentar el pedido de la pena máxima que el Código Penal prevé para este tipo de atrocidades.

La Policía científica trabajando en el lugar del hallazgo. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

Dada la relevancia social del caso y el impacto que la muerte de Romero generó en la comunidad de Río Gallegos, este hito judicial no quedará encerrado en las paredes de la Cámara Oral. El desarrollo de los alegatos será transmitido completamente en vivo a través de las redes sociales de LU12 AM680. Esta iniciativa permitirá que cualquier vecino, desde su teléfono o computadora, pueda seguir en tiempo real los argumentos finales, en uno de los expedientes criminales más resonantes del último tiempo.

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