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El Poder Judicial de Santa Cruz concluyó este sábado el Seminario de Actualización en Violencia de Género y Delitos contra la Integridad Sexual, una propuesta que durante tres jornadas reunió a especialistas nacionales e internacionales para abordar distintas dimensiones de la violencia, desde la investigación forense y la atención médico-legal hasta los sesgos en las evaluaciones periciales y las dificultades que enfrentan las víctimas para acceder y sostener los procesos judiciales.

La actividad fue organizada por el Cuerpo Médico Forense de Río Gallegos, el Poder Judicial de la Provincia de Santa Cruz y la Oficina de Género del Tribunal Superior de Justicia, y estuvo destinada al personal judicial.

La propuesta combinó exposiciones virtuales con la presencia de autoridades y especialistas en las instalaciones del Tribunal Superior de Justicia. Participaron profesionales de Argentina, Panamá, Costa Rica y España, además de representantes de distintas áreas vinculadas con la Justicia, la medicina forense, la criminalística, la antropología y el abordaje de la violencia.

Uno de los principales puntos de coincidencia que surgió durante el encuentro fue la necesidad de sostener una actualización permanente frente a una problemática que continúa vigente y que presenta nuevos desafíos para quienes intervienen en ella.

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Sabrina Granero (Oficina de Género) y Francisco Echandi, médico forense. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL.

La capacitación como herramienta frente a una problemática vigente

El organizador de la capacitación, el médico forense de Río Gallegos en el Tribunal Superior de Justicia, Francisco Echandi, destacó el carácter de reflexión que tuvo el encuentro y la importancia de revisar de manera constante las prácticas institucionales.

“En estos 3 días han colaborado gentilmente colegas amigos desde Panamá, desde España, de la propia Argentina, Río Negro, Buenos Aires, Costa Rica y hemos logrado generar un espacio de reflexión, que para nosotros es muy importante, para revisar continuamente la labor que estamos haciendo día a día con los chicos de la Oficina de Violencia Doméstica y con la gente de la Oficina de Género”.

Para Echandi, el abordaje de la violencia de género requiere continuidad y una mirada que permita incorporar los aprendizajes surgidos de la experiencia. En ese sentido, sostuvo que la problemática permanece atravesada por prejuicios y que su visibilización continúa siendo una tarea central.

“Este es un fenómeno que nos atraviesa y que a pesar del tiempo transcurrido está impregnado de prejuicios. Entonces, trabajar de manera continua y sistemática en contra de la violencia de género y visibilizarla es una labor fundamental para nosotros”.

El especialista también remarcó el papel de la comunicación y la difusión de este tipo de encuentros como una herramienta para ampliar la concientización social. “El hecho que ustedes puedan darle difusión es de gran ayuda no solamente para nosotros, sino también para el resto de la sociedad”, dijo a La Opinión Austral al finalizar el seminario.

Perspectiva de género, infancia y debida diligencia

Durante el cierre de la jornada, la coordinadora de la Oficina de Género del Tribunal Superior de Justicia de Santa Cruz, Sabrina Granero, destacó como una de las conclusiones comunes de las exposiciones la necesidad de incorporar la perspectiva de género y la perspectiva de infancia en las distintas intervenciones.

“Frente a la diversidad territorial de los expositores y expositoras hubo un factor común en cada uno de ellos que fue el que tenemos que trabajar con perspectiva de género y perspectiva de infancia en cada una de nuestras intervenciones”.

Granero también valoró que el seminario permitiera mostrar el trabajo que realizan en Santa Cruz distintas áreas vinculadas con estas problemáticas.

La reflexión incluyó, además, la necesidad de revisar permanentemente las prácticas para identificar qué aspectos pueden ser mejorados.

“Nos llevamos en nuestra provincia también una interpelación constante de qué cosas podemos mejorar en la tarea diaria”.

Como otro punto central, Granero señaló que “existen tratados internacionales, leyes nacionales, leyes provinciales que nos obligan a trabajar con debida diligencia reforzada”.

FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL.

Más de 240 participantes durante las tres jornadas

Durante el cierre se destacó la participación alcanzada por la propuesta. Según se informó durante la jornada, el seminario registró más de 240 participantes a lo largo de las tres jornadas, incluso durante la última jornada, realizada un sábado por la mañana.

La cifra fue utilizada para remarcar la necesidad de continuar generando espacios de capacitación y actualización para quienes intervienen en situaciones de violencia. “Faltan un montón más de personas particularmente en nuestra provincia y creo que en un montón de otros espacios para seguir capacitándonos y seguir aprendiendo de estas herramientas que nos han brindado todos y todas las expositoras y expositores”.

El encuentro permitió, además, vincular experiencias provenientes de distintos países y jurisdicciones con las prácticas desarrolladas en Santa Cruz.

Una problemática que continúa vigente

Al hacer un balance de las jornadas, Echandi remarcó que la violencia de género continúa siendo una problemática vigente y que, frente a esa realidad, la capacitación debe sostenerse como una obligación institucional. “Es un lamentablemente un problema vigente”.

El organizador señaló que las estadísticas muestran la magnitud de la problemática y sostuvo que en Argentina aproximadamente cada 43 horas una mujer es asesinada por una cuestión de género.

“Esto es una verdadera urgencia para lo que es el abordaje, el tratamiento, de la justicia”.

A partir de esa realidad, planteó la necesidad de fortalecer la formación de manera permanente. “Estamos muy atrás de poder evitar este tipo de problemática. Por eso fomentar la capacitación continua es un deber para nosotros”.

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Sabrina Granero (Oficina de Género) y Francisco Echandi, médico forense. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL.

Tres preguntas que quedaron como eje de la capacitación

Durante la exposición de cierre, Roberto Foyo, coordinador del Servicio Médico de la OVD de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, profesor adjunto de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de la UBA y presidente de la Asociación de Médicos Forenses de la República Argentina, planteó tres preguntas destinadas a revisar el trabajo de quienes intervienen en situaciones de violencia doméstica y de género: si se está haciendo lo adecuado, si las intervenciones son efectivas y si es posible hacer algo más.

El planteo fue retomado como una de las principales conclusiones del seminario por las autoridades que participaron del cierre.

La reflexión no quedó limitada a la práctica médico-legal. La propuesta atravesó a las distintas disciplinas que participan en el acceso a la Justicia, con especial énfasis en la necesidad de que cada intervención pueda aportar información útil sin generar nuevas situaciones de victimización.

Foyo explicó que la medicina legal y las disciplinas que intervienen de manera articulada enfrentan un escenario que requiere actualización constante. “A medida que va a pasar todo el tiempo se van generando distintas complejidades que nos van exigiendo mantener en términos de actualización, de capacitación”.

En esa línea, planteó que las guías, protocolos y herramientas utilizadas deben ser revisadas frente a los cambios que presenta la problemática. “Este desafío que nos implica estar a la altura de la problemática, pero también de la demanda de la gente en relación a estas situaciones”.

El contexto de la víctima y los límites de los metaperitajes

Durante la última jornada, la especialista Nadejda Glyva Yavorovskaya abordó los metaperitajes de informes psiquiátricos y psicológicos en víctimas de violencia de género. Su exposición puso el foco en los sesgos que pueden afectar las evaluaciones y en la importancia de incorporar el contexto vital de la persona evaluada.

Uno de los aspectos señalados fue el riesgo de construir conclusiones a partir de una única fuente de información. La especialista explicó que puede producirse una circulación de los mismos datos sin incorporar elementos nuevos de contraste.

La especialista también cuestionó las evaluaciones que se limitan exclusivamente al hecho consignado en una denuncia cuando existe un contexto de violencia prolongada.

En ese punto planteó uno de los problemas que pueden surgir cuando se toma como único objeto de análisis el episodio que motivó la denuncia. “Hay un error frecuente que incluso se pone por escrito por los peritos, que la evaluación solo se circunscribe a lo denunciado”.

Y explicó que una víctima puede denunciar el último episodio luego de años de violencia:

“Pero entonces el perito no puede valorar esto, lo que ella puso en la denuncia y despreciar 25 años de violencia que ella sufrió antes”.

FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL.

La violencia puede quedar naturalizada durante años

Entre las dificultades abordadas durante el seminario apareció la naturalización y la cronicidad de las situaciones de violencia.

Foyo señaló que las denuncias pueden referir a episodios ocurridos muchos años antes y que ese dato debe ser considerado al analizar la situación de la víctima. “Muchas referencias de denuncias hablan de hechos de larga data, incluso hasta una suerte de necesidad de expresión, de verbalización, episodios de abuso sexual o de violencia ocurrido hace 10, 15, 20 años”.

El especialista también explicó que existen diferentes factores que pueden dificultar la denuncia o la continuidad de una acción judicial. Entre ellos mencionó las presiones familiares o del entorno, la dependencia económica, la falta de redes y distintas condiciones de vulnerabilidad. “La vulnerabilidad es un factor que no desaparece a partir del momento de la denuncia y debe ser tenido en cuenta”, remarcó.

También remarcó que la ausencia de lesiones visibles no significa que no haya existido una agresión. “La ausencia de evidencia no es evidencia, ausencia”.

El médico forense señaló que una lesión puede no ser objetivable por distintos motivos, entre ellos el tiempo transcurrido, tratamientos posteriores, la ubicación corporal o el tipo de elemento utilizado.

La violencia deja secuelas

El cierre del seminario incorporó además una mirada sobre las consecuencias psicológicas y cognitivas de las situaciones de violencia. Foyo sostuvo que el impacto no se limita a las lesiones físicas y que la investigación científica de los últimos años permitió profundizar el conocimiento sobre las secuelas psicológicas. “La violencia no cesa, no desaparece su efecto luego de una intervención, sino que puede de hecho ser prolongada y ser permanente”.

El especialista también hizo referencia a estudios sobre estrés postraumático, ansiedad, alteraciones cognitivas y efectos vinculados con situaciones de violencia prolongada.

La consideración de estas consecuencias fue presentada como parte de los nuevos desafíos que deben ser incorporados a las evaluaciones y al trabajo interdisciplinario.

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Sabrina Granero (Oficina de Género) y Francisco Echandi, médico forense. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL.

El desafío de revisar las prácticas todos los días

El cierre del seminario dejó como conclusión general la necesidad de sostener una revisión permanente de las intervenciones, con una mirada interdisciplinaria y centrada en los derechos de las víctimas.

La capacitación permitió poner en común experiencias de distintas especialidades y países, pero también revisar prácticas concretas desarrolladas en Santa Cruz.

Foyo resumió ese desafío al señalar que las complejidades de la problemática exigen actualización y trabajo en equipo. “Todo esto que lo vemos, que lo narran las víctimas en su forma, con sus necesidades, nos obliga a una actualización permanente, a un trabajo en equipo”.

Y planteó que la responsabilidad institucional no termina con una intervención puntual. En la misma línea, Sabrina Granero sostuvo que la formación debe mantenerse como una tarea activa y permanente. “El compromiso al conocimiento y a la formación que tenemos tiene que seguir siendo muy activo”.

Así, el seminario organizado por el Poder Judicial de Santa Cruz cerró con una serie de conclusiones que atravesaron las distintas exposiciones: la necesidad de incorporar perspectiva de género y de infancia, fortalecer el trabajo interdisciplinario, mejorar las herramientas de investigación y evaluación, contemplar el contexto y las condiciones de vulnerabilidad de las víctimas y revisar las intervenciones para garantizar un acceso a la Justicia que no profundice el daño.

La capacitación dejó, en definitiva, una pregunta abierta para quienes intervienen en estos casos y que atravesó las reflexiones del cierre: si las prácticas actuales son suficientes o si todavía es necesario hacer algo más para mejorar la respuesta institucional frente a la violencia de género.

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