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La igualdad de género en el ámbito científico no es únicamente una cuestión de representación estadística. Es, ante todo, una condición necesaria para ampliar la base del conocimiento, diversificar miradas y fortalecer la innovación. Sin embargo, las cifras actuales muestran que la participación femenina continúa siendo limitada en comparación con la masculina.

Según datos difundidos por L’Oréal Groupe junto con el Instituto de Estadística de la UNESCO en el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, celebrado el 11 de febrero, actualmente las mujeres representan el 31,7% de las personas dedicadas a la investigación a nivel mundial y menos del 4% de los Premios Nobel en disciplinas científicas han sido otorgados a mujeres. Estos datos reflejan que, pese a los avances, la brecha de reconocimiento y liderazgo sigue siendo profunda.

Las mujeres representan el 31,7% de las personas dedicadas a la investigación a nivel mundial.

La historia explica parte de esa desigualdad. “Desde el comienzo de los tiempos, las mujeres en el ámbito de la ciencia han sufrido una profunda invisibilización. Han sido poco reconocidas por sus trabajos y, muy frecuentemente, los mismos fueron firmados por sus colegas masculinos para ganar credibilidad” añaden desde L’Oréal Groupe.

Si bien el número de mujeres en carreras científicas está aumentando -alcanzando poco más del 33% de los investigadores en todo el mundo, según el último Informe científico de la UNESCO- la evolución es todavía lenta. El denominado “techo de cristal” continúa presente. En Europa, el 86% de los altos cargos académicos en ciencias están ocupados por hombres, lo que evidencia una concentración masculina en los espacios de decisión.

En América Latina, el panorama presenta particularidades. Un informe reciente de la UNESCO y ONU Mujeres indica que la proporción de mujeres en investigación en la región es del 45%, mientras que a nivel mundial es del 29,3%. Sin embargo, esta mayor participación no se traduce necesariamente en igualdad en todas las disciplinas. Las investigadoras latinoamericanas enfrentan segregación por áreas de conocimiento: se destacan principalmente en ciencias sociales y médicas, pero están menos representadas en las carreras STEM.

En América Latina, las mujeres alcanzan el 45% del personal investigador, aunque siguen subrepresentadas en áreas STEM.

La situación argentina ofrece un escenario mixto, dado que en este caso, el porcentaje total de mujeres en puestos de investigación en el CONICET ronda el 50%, lo que evidencia un equilibrio en el ingreso a la carrera científica. No obstante, las mayores disparidades se observan en los cargos superiores. A medida que aumenta la jerarquía, crece el porcentaje de investigadores varones y disminuye el de mujeres. En ingeniería y tecnología, por ejemplo, los investigadores varones alcanzan el 17,8%, mientras que las mujeres representan el 9,7%. Además, en Argentina solo una de cada cinco estudiantes de Ingeniería es mujer.

Desde Naciones Unidas se subraya que “la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas contribuirán decisivamente no sólo al desarrollo económico del mundo, sino también al progreso respecto de todos los objetivos y metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. La participación plena y en condiciones de igualdad en la ciencia, la tecnología y la innovación es considerada imprescindible para alcanzar esas metas.

En este marco, el tema propuesto para 2026, “Aprovechar las sinergias entre la inteligencia artificial, las ciencias sociales, las STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y el sistema financiero: construir un futuro inclusivo para las mujeres y las niñas”, plantea un enfoque integral. La integración de inteligencia artificial, disciplinas STEM y mecanismos financieros con perspectiva de género se presenta como una estrategia para reducir brechas digitales, impulsar innovaciones lideradas por mujeres y promover una gobernanza tecnológica más equitativa.

El reconocimiento como política de equidad

Frente a estos desafíos estructurales, el Premio L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” se consolida como una herramienta concreta para visibilizar talento y acompañar trayectorias científicas.

Desde 1998, la alianza L’Oréal-UNESCO ha distinguido a más de 3.900 investigadoras de 117 países. A nivel internacional, cada año se reconoce a cinco científicas -una por cada región del mundo- en reconocimiento a trayectorias de excelencia y aportes sobresalientes al progreso científico. Desde su creación, el Premio Internacional ha honrado a más de 4.700 científicas y 137 investigadoras han sido distinguidas con premios internacionales; siete de ellas obtuvieron posteriormente el Premio Nobel en Ciencias, lo que evidencia la proyección del reconocimiento.

En la edición 2025, la investigadora superior del CONICET María Teresa Dova fue reconocida como una de las ganadoras internacionales en representación de América Latina y el Caribe, por sus contribuciones a la física de altas energías y el estudio del Bosón de Higgs. Con 11 científicas argentinas distinguidas a nivel internacional, el país se posiciona como el de mayor cantidad de galardonadas en la región.

Las propias científicas distinguidas subrayan el valor del acompañamiento. La Dra. Gabriela Carolina Pagnussat señaló: “Mi consejo es que busquen construir grupos sólidos, con valores compartidos, porque la ciencia se hace en conjunto. Es a través del trabajo colaborativo que se fortalecen la confianza y el liderazgo”. La Dra. Mehrnoosh Arrar expresó: “A una niña que quiera iniciarse en esta disciplina, le sugeriría que explore aquello que la motiva y se anime a hacer muchas preguntas”.

La agenda de la mujer y la niña en la ciencia exige políticas sostenidas, financiamiento adecuado y una transformación cultural profunda. La evidencia estadística confirma avances; las brechas recuerdan la urgencia; y el reconocimiento institucional demuestra que la equidad no es solo un ideal, sino una construcción posible cuando el compromiso se traduce en acciones concretas.

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