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En 2008, las bibliotecólogas Marisa Mansilla y Susana Santi, el profesor Walter Zúñiga y el escritor y comerciante Carlos Santos se preguntaron: ‘¿Por qué Deseado quedaba fuera del circuito histórico de las huelgas?’.
Para responder esa pregunta, los cuatro vecinos de la ciudad portuaria conformaron el grupo “De Cara a la Livertá”.
El proyecto fue presentado a la Comisión Amigos de la Biblioteca “Florentino Ameghino”, que lo incorporó al megaproyecto “Para no perder la memoria”. De este modo, estos cuatro inquietos vecinos comenzaron a reunirse cada viernes a las 17:00 en el sector Patagonia de la biblioteca.

Una de las recorridas de sitios en 2019.
“Lo que más nos costó fue recabar información. Es una temática que aún hoy, a 100 años, sigue siendo muy polémica y resistida en la sociedad de Santa Cruz porque son hechos trágicos y en aquel momento había parte de la sociedad que conformaba la Sociedad Rural con intereses que no eran los mismos que los reclamos de los sindicatos nucleados dentro de la FORA. Los descendientes, de un lado y del otro, siempre marcaron ese camino, tuvimos que transitarlo y no ha sido fácil”, relata Marisa a La Opinión Austral.
El prejuicio de ser vecinos “comunes” pesó sobre ellos. “El camino transitado fue largo y también fue duro porque necesitábamos movilizarnos para hacer el trabajo de campo; costó mucho, pero defendemos una causa y la pasión hizo que se pudiera seguir adelante“.

Recorrido con escuelas locales en 2018.
Durante el trabajo de campo visitaron estancia San José, en cercanías a Gobernador Gregores. Marisa recuerda salir del galpón y caminar la ladera hasta un paredón donde los peones eran fusilados. “Ha sido impactante, fue un momento muy movilizador”.
Costó mucho, pero la pasión que uno le pone hizo que se pudiera seguir
Luego de casi tres años, identificaron 12 sitios en el ejido urbano que señalizaron con cartelería en castellano, en inglés y en sistema Braille, logrando inaugurar el recorrido que conecta a Puerto Deseado con el circuito histórico.
La investigación realizada, que reseña los 12 sitios y rescata las fotos originales de “las putas de San Julián”, que trabajaron en los burdeles de Puerto Deseado, se plasmó en un libro que lleva el mismo nombre del grupo y fue publicado en 2011, año en que además fue seleccionado para participar de la Feria Internacional del Libro.
Ante la existencia del recorrido, llegaron los visitantes y eso significó una nueva tarea. Se necesitaron guías de sitio y realizar las guiadas, y así es que van más de 10 años en que los cuatro deseadenses llevan adelante esa tarea. “Es una pasión que tenemos”, expresa la bibliotecóloga.
Al cumplirse 100 años de las huelgas, manifiesta que “nos sigue sorprendiendo que haya mucha gente que vive en Santa Cruz y no conozca esa parte de la historia” y en este sentido, apunta que “hablar del tema en las escuelas es el desafío que tenemos por delante. Está incluido en la currícula, pero hay que insistir en que los docentes cuenten con herramientas para tener la posibilidad de ampliarlo, porque esta es nuestra historia”.
Los integrantes de la agrupación llevan más de 10 años acompañando las visitas guiadas.
La principal deuda pendiente, sostiene, son las excavaciones en las fosas comunes. “Eso mueve a todo el colectivo que defiende y cuenta esa parte de la historia”, dice y remarca que “esos peones rurales no tuvieron justicia, ¿cuántas familias no tienen idea dónde quedó su hijo o su padre?”.
En cuanto a lo que todavía falta por investigar, Marisa analizó que “no sé si algún día vamos a terminar de acopiar todo lo que existe, pero no hay que dejar de contarlo porque donde dejemos de contarlo, nos olvidamos y nosotros trabajamos por la memoria”.
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