La comunidad educativa de la CPES N° 25 de Río Gallegos quedó nuevamente en el centro de la preocupación luego de que se conociera que una estudiante habría planificado un tiroteo en el establecimiento. El dato adquiere especial impacto porque se trata de la misma escuela a la que pertenecía el adolescente de 14 años que, apenas días antes, fue brutalmente golpeado a la salida del colegio y terminó internado y sometido a una intervención quirúrgica.
Son dos episodios diferentes y no existe, con la información disponible, una relación directa establecida entre ambos hechos. Lo que los vincula es la institución educativa y el corto período de tiempo en el que ocurrieron, en una comunidad que ahora enfrenta una situación de fuerte preocupación.
Ante la circulación de información en medios digitales y redes sociales, el Equipo de Gestión de la CPES N° 25 emitió un comunicado dirigido a las familias. Allí confirmó que intervino de manera inmediata al tomar conocimiento de la situación y que puso en marcha las medidas previstas.
“Nos dirigimos a Uds. con fin de llevar tranquilidad en el marco de la información que circula por diversos medios digitales”, expresaron las autoridades.
La escuela informó que activó los protocolos correspondientes, puso la situación en conocimiento de la superioridad y radicó la denuncia policial. El caso quedó bajo intervención de los organismos correspondientes y, según la información difundida previamente, intervino el Juzgado Penal Juvenil, a cargo de Fernando Zanetta.
Dos hechos distintos en la misma comunidad educativa
El primer episodio ocurrió el 26 de agosto, cuando un adolescente de 14 años fue atacado por dos jóvenes en pleno centro de Río Gallegos, en inmediaciones de calle Magallanes, entre avenida Néstor Kirchner y calle Alberdi.
El joven había salido de la escuela cuando fue interceptado y golpeado. La agresión le provocó lesiones por las que tuvo que ser internado en el Hospital Regional y posteriormente operado.
Su madre, Evangelina, dio a conocer entonces lo ocurrido y describió la gravedad de las lesiones.
“Lo golpearon en pleno centro. Nadie ayudó, lo desmayaron a golpes, una señora lo llevó a la escuela 19 (ellos me llamaron). ¡Lo llevé caminando a la guardia porque no tenía un peso! Se descompensó dos veces en el camino. Ahora queda internado porque tiene fractura, desviación de tabique, lo golpearon todo”, contó.
Después de la intervención quirúrgica, la mujer confirmó la evolución favorable del adolescente: “Salió bien de quirófano y durmió mucho”.
El joven recibió posteriormente el alta médica, aunque antes debió permanecer nuevamente bajo observación luego de sufrir una descompensación.
La madre también pidió información para identificar a quienes participaron del ataque y cuestionó la actitud de algunos adultos que, según su relato, presenciaron la agresión.
“Sigo pidiendo por favor que las personas que tengan datos de lo que pasó se acerquen a la comisaría a hacer su descargo. Había muchos papás en sus autos mientras golpeaban a mi hijo. Adultos conscientes de que estaba mal lo que veían y aun así agacharon la cabeza y eligieron no hacer nada. Ahora es mi hijo, pero podría haber sido el de ustedes. ¡Porque mi hijo no estuvo en una pelea!”, manifestó.
Ese episodio y la actual investigación por la amenaza de tiroteo no están vinculados entre sí según la información disponible. El punto en común es que ambos involucran a estudiantes de la misma comunidad educativa y ocurrieron con pocos días de diferencia.
La amenaza que encendió las alarmas
El segundo episodio tomó estado público luego de que comenzaran a circular contenidos digitales relacionados con una presunta planificación de un ataque armado dentro de la escuela.
De acuerdo con la información difundida previamente, una estudiante de 13 años habría mantenido conversaciones por WhatsApp en las que detallaba un supuesto plan y mencionaba a integrantes de la comunidad educativa.
La situación llegó a conocimiento de terceros, quienes dieron aviso sobre el contenido de los mensajes. La información derivó posteriormente en una denuncia y en la intervención de las autoridades educativas, policiales y judiciales.
El Consejo Provincial de Educación activó sus equipos de abordaje para brindar contención a la comunidad y se dispusieron medidas preventivas respecto de la presencialidad de la estudiante involucrada.
El trasfondo de la situación también abrió interrogantes sobre la convivencia escolar, ya que trascendió que la adolescente habría manifestado atravesar situaciones de bullying. Ese elemento forma parte del contexto que deberá ser evaluado por las autoridades, pero no justifica ni explica por sí mismo una eventual planificación de violencia.
El pedido de la escuela por la privacidad de los menores
En medio de la circulación de capturas y contenidos en redes sociales, la institución puso el foco en la protección de los estudiantes involucrados.
“Por tratarse de menores de edad, solicitamos encarecidamente no difundir nombres, imágenes, audios o videos relacionados al hecho, para no vulnerar sus derechos y no entorpecer las actuaciones de los organismos intervinientes”, señalaron desde el Equipo de Gestión.
El pedido busca evitar la exposición de los adolescentes mientras continúan las actuaciones correspondientes y preservar la privacidad de los menores.
La escuela también recordó a las familias que el uso de las redes sociales requiere acompañamiento y responsabilidad.
“Solicitamos dialoguen con sus hijos sobre el uso responsables de las redes sociales, recordando que la escuela no es administradora del uso de las mismas”, expresaron.
La referencia adquiere particular relevancia en este caso porque la información que generó la alarma comenzó a circular por canales digitales y terminó amplificándose entre estudiantes y familias.
La CPES N° 25 pidió mantener abierto el diálogo
Frente a la preocupación generada, las autoridades escolares pusieron a disposición de las familias un espacio para plantear consultas y dudas de manera presencial.
“La institución permanece abierta al diálogo. Cualquier inquietud será atendida de manera personal en Rectoría, resguardando la privacidad que la situación requiere”, comunicaron.
El mensaje de la escuela también buscó remarcar que las medidas adoptadas tienen como finalidad resguardar a los estudiantes y garantizar un ámbito educativo seguro.
“Todas las medidas tomadas tienen como único fin resguardar la integridad física y emocional de nuestros estudiantes, garantizando su derecho a la educación en un ambiente seguro y cuidado. Según la Ley de Protección Integral N° 26.061”, indicaron.
Así, la CPES N° 25 atraviesa un momento especialmente sensible por dos situaciones ocurridas en un período breve: una agresión física que dejó internado a un estudiante y una investigación iniciada a partir de la presunta planificación de un tiroteo.
Aunque no existe una conexión establecida entre ambos episodios, la coincidencia en la misma institución profundizó la preocupación entre las familias y puso nuevamente el foco sobre la convivencia, la violencia entre adolescentes, el acompañamiento de los estudiantes y el impacto de las redes sociales en la comunidad escolar.
El Equipo de Gestión cerró su comunicado con un mensaje dirigido a las familias: “Agradecemos la confianza y el acompañamiento de siempre”.
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