Felipe Ramírez Rao, el valiente “guerrero” que venció al cáncer y se hizo viral tras recibir un saludo de “Dibu” Martínez en Nochebuena, celebró sus 7 años este miércoles. En compañía de sus familiares, disfrutó de una rica torta y varios regalos, incluyendo uno muy especial: el perfume oficial del arquero que cautivó a todo un país con sus grandes actuaciones en la Copa América 2021 y el Mundial de Qatar 2022.
En un emotivo video compartido por sus padres, se observa a Felipe soplando la vela número “7” después de que su familia le cantara el feliz cumpleaños. La torta con la que se celebró esta importante fecha reflejó su apasionado amor por el fútbol. Y es que es que en la misma se hallaban dos adornos, uno celeste y otro blanco con forma de estrella, que sostenían imágenes del equipo argentino al consagrarse campeón del mundo.
En otra filmación, quedó registrado el grato momento en el que Felipe recibe sus regalos de cumpleaños. El primero de ellos fue un perfume de su ídolo. La fragancia, de color verde como el distintivo buzo de arquero, lleva grabadas las tres estrellas junto al nombre de Emiliano Martínez y “DIBU” en letras prominentes. El packaging también incluye el memorable instante de la atajada contra Kolo Muani a los 123 minutos del tiempo extra en la final del Mundial y viene con una plancha de stickers
Además, antes del sábado donde se realizará una celebración más elaborada, el pequeño “guerrero” disfrutó de otros presentes: figuras de acción de Ben Diez, el popular dibujo animado sobre un niño de 10 años que descubre un dispositivo mágico para transformarse en 10 héroes alienígenas con habilidades únicas.
Según pudo conocer La Opinión Austral, su cumpleaños coincidió con el día en que le retiraron el catéter. Felipe había sido diagnosticado en febrero con meduloblastoma, un tipo de cáncer cerebral que comienza en el cerebelo. Acompañado por el amor de su familia y la asistencia del equipo médico, enfrentó con valor la enfermedad.
El niño se cobijó igualmente en sus héroes y en la máscara que debía usar para la radioterapia cráneo espinal, pidió que se la pintaran para simular a la de Iroman y en cada quimioterapia usó su camiseta preferida, la del arquero de la Selección Argentina.
Superó todas las etapas y el 24 de noviembre tuvo su última quimioterapia. La Opinión Austral quiso contar su historia no sólo porque son santacruceños, sino también porque aquellas historias, las que parecen mínimas, son las que contienen los más grandes valores que nos ayudan a intentar ser mejores personas y a disfrutar de la vida.
En la edición del 24 de diciembre, al cumplirse el primer mes de haber finalizado la quimioterapia, la entrevista fue publicada y pasó algo mágico: un campeón saludó a un guerrero. Eso generó rápidamente la reacción de su padre, Elbio, quien dijo a este medio: “Quedamos sorprendidos, Feli quedó muy contento y animado, entendió que le comentó un vídeo de Instagram”.
La historia de “Feli”, el niño sobreviviente de cáncer que superó la quimioterapia gracias al “Dibu” Martínez
Hace 10 meses, la vida de Felipe Ramírez Rao (6) dio un vuelco de 360°. Tenía dolores de cabeza, lloraba sin explicación y había comenzado a caminar con las piernas abiertas. Fue estando en Buenos Aires que se cayó de una hamaca y el malestar empeoró. A su regreso a Río Gallegos, no mejoraba e inclusive presentaba inestabilidad al caminar.
En el consultorio oftalmológico y por un control de rutina, la profesional observó que había algo presionando el nervio óptico. Allí fue que Elbio Ramírez y Andrea Rao decidieron viajar de urgencia a Buenos Aires para que su hijo sea nuevamente evaluado (NdR. Ya había recibido atención médica, pero no había recibido diagnóstico certero) en el Hospital Italiano.
Felipe tenía un tumor que le estaba presionando el cerebro. “Es un tumor no muy común pero dentro de los niños lo es, también suele presentarse en adultos. Entre los 3 y 6 años comienzan los síntomas pero el problema es que cuando aparecen es porque el tumor ya tiene un crecimiento importante. Mientras va creciendo no genera síntoma”, explica Andrea a La Opinión Austral.
El 15 de febrero, durante alrededor de cinco horas fue intervenido por el equipo de neurocirugía oncológica pediátrico, a cargo del neurocirujano Dr. Portillo. Lograron extraer un 98% del tumor.

Entre terapia intensiva y sala común estuvo 20 días internado. “Fue recuperando parte de la deglución, de a poquito se iba notando mejoría y le sacaron la sonda para alimentarse”, señala Andrea. Finalmente, recibió el alta con controles ambulatorios.
Ya con el resultado de la biopsia, la Dra. Patricia Streitenberger les señalaría que había dos noticias. “Era un meduloblastoma, un tumor cancerígeno en grado 4, estaba avanzado. Además, la punción lumbar mostró que había células cancerígenas que se habían trasladado desde el tumor original. La buena noticia era que con un tratamiento agresivo tenía muchas posibilidades de cura. Nos aferramos a eso“.
“Él va a salir adelante, es otra batalla que tenemos que pelear”.ANDREA RAO
La primera etapa consistió en 30 sesiones de radioterapia cráneo espinal, de lunes a viernes, y un total de seis sesiones de quimioterapia, una por semana.
Cáncer
A fines de 2021, Andrea había sentido una molestia en un ganglio y los resultados de los estudios realizados en Río Gallegos no le habían dado tranquilidad. Viajó a Buenos Aires, donde le diagnosticaron un cáncer de mama, le realizaron una mastectomía, la reconstrucción mamaria y durante nueve meses estuvo en tratamiento. En febrero se encontraban en Buenos Aires ya que se iba a realizar el cambio de prótesis definitiva. Por eso para Andrea y Elbio, la palabra cáncer era conocida, pero esta situación fue diferente.

“Con la palabra cáncer lo primero que se viene a la mente es la muerte. Con un hijo cualquier noticia es terrible pero la palabra, si bien nos chocó, no la relacionamos con lo que lo relacionamos con lo mío”, reconoce y agrega que pensaron “lo vamos a enfrentar y él va a salir adelante, es otra batalla que tenemos que pelear. En el momento se te viene el mundo abajo, uno se aguanta cosas pero un niño que estaba disfrutando de hacer su vida de niño… su vida de niño pasó a ser un hospital“.
Tras la primera etapa de tratamiento, se realizó una resonancia y comenzó la quimioterapia de mantenimiento, en total seis con internación, cada 21 días.

Para las sesiones de radioterapia, “Feli” tuvo que usar una máscara de protección para la cual eligió al personaje de Ironman y se la pintaron con los colores característicos. Y para quimioterapia, siempre se puso la remera del “Dibu” Martínez porque “me hace sentir fuerte y me recuerda los penales que atajaste ídolo“, le cuenta en una carta que le escribió, y en la que lo dibujó, pero que aún no ha podido hacer llegar a las manos del arquero.
Cuando un paciente finaliza sus sesiones de quimioterapia toca la “campana de la valentía”. Hace un mes, el 24 de noviembre fue el turno de “Feli”. “Es la finalización de una etapa y el inicio de otra, de disfrutar, del vivir. El sonido es una esperanza para el que todavía está en el camino de que en algún momento se llega”, señala Andrea.

“Felipe es un nene super inteligente, es muy vivo. Ni bien nos internaron vino el equipo de salud mental y nos dio una serie de recomendaciones, es fundamental explicarles todo con palabras que entiendan y hasta donde quieran saber. Antes de cada procedimiento no mentirle, siempre con la verdad”, cuenta Andrea sobre cómo ha sobrellevado la operación, el tratamiento y ahora, la rehabilitación.
La rehabilitación intensiva, la cual se extenderá durante dos meses, es afrontada con ahorros y ayuda de amigos ya que Sancor Salud no la quiere cubrir y hay un recurso de amparo que se encuentra en etapa de apelación por parte de la obra social.

“Mucha gente se preocupó y estuvo todo el tiempo ayudando, y a su manera, desde su creencia, pedía por “Feli””, comenta su mamá.
“Con un tratamiento agresivo tenía muchas posibilidades”.
ANDREA RAO
Además, en todo esto ha sido fundamental la ayuda de la familia Cabral Rodríguez, a la cual se encontraron cuando volaron en febrero. El juez Joaquín y la licenciada Gabriela se pusieron a disposición, y al saber los pormenores de lo que sucedía les dieron las llaves de su departamento en cercanías al hospital.
Con el amor de su familia e inspirado en Ironman y el “Dibu”, “Feli” ha atravesado meses durísimos, ha aprendido mucho pero también les enseña a su mamá y a su papá y a muchos más.

“Nos sorprende día a día porque a pesar de todo a él cualquier cosita pequeña lo pone feliz. Tiene momentos en que extraña, extraña a sus amigos, a sus mascotas, fue un cambio de vida importante. Él nos enseña esas pequeñas cositas que uno en lo cotidiano no se da cuenta, ahora está feliz de que no va a haber más ‘quimio’, falta menos para volver a su casa, con sus amigos, sus mascotas, el colegio, este último tiempo notamos que va mejorando y para él saber que terminó la quimioterapia es un alivio”.
La próxima semana, a “Feli” le van a extraer el catéter del pecho, que ya no es necesario por haber finalizado las quimioterapias. Y a mediados de marzo, tendrá su primer control, también en Buenos Aires.
Si bien las experiencias con el cáncer como paciente y como mamá son muy diferentes, Andrea señala un punto en común: “No quedarse con una sola opinión profesional“.
En cuanto al cáncer de mama, subraya que “hay que hacerse controles y si hay algo raro que sientan en su cuerpo vayan al médico” y, por otro lado, como mamá, señala que “uno tiene ese presentimiento cuando algo no está bien, hay que estar atenta a los síntomas de los chicos”.

Para atravesar el tratamiento de un hijo o hija, sostiene: “Uno saca fuerzas de donde no tenés. Hay una frase que decimos con mi esposo, ‘uno no sabe lo fuerte que es hasta que la única opción que te queda es ser fuerte’. Tenés fe, aferrarse así te digan que hay un mínimo de chances, se sale adelante, hay que tener esperanza”.
“Aprendés a que la vida es otra cosa de lo que uno creía que era. Hasta que uno no vive situaciones así hay un montón de cosas que en lo cotidiano, en el apuro, no se da cuenta, te olvidás del 90% de lo que es vivir, del disfrutar, de sentarte a compartir algo con tu hijo. Te das cuenta lo importante que es compartir con el ser que vos amás, tu hijo, tu esposo, tu madre, tu hermana. Nadie tiene la vida comprada. Te das cuenta en estas situaciones qué es lo más importante, no es ni lo que tenés, ni lo que podés hacer. Mi consejo es que disfruten de lo pequeño“.
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