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Desde hace más de un año, Graciela Suárez, una de las principales referentes solidarias de Río Gallegos se encuentra atravesando problemas de salud. Para poder costear medicamentos, estudios médicos y también el pago de los servicios de su vivienda, este jueves lanzó un bingo.

La salud de la fundadora de la Red de Mujeres Solidarias comenzó a deteriorarse antes de las fiestas de fin de año de 2024 cuando debió ser internada en el Hospital Regional de Río Gallegos, para luego ser derivada -a mediados de enero de 2025- a Ciudad de Buenos Aires.

Por una severa infección renal causada por una piedra de gran tamaño que obstruía su vía urinaria, estuvo internada por casi tres meses, pasó por siete cirugías y la colocación de sondas.

Tras regresar a Río Gallegos, la situación económica le impidió viajar a un nuevo control, pero continuó -dentro de lo posible- recibiendo atención médica en la capital santacruceña.

Ante la imposibilidad de trabajar, no cuenta con un ingreso y en consecuencia, poder afrontar los gastos diarios.

En la noche de este miércoles, Graciela tuvo que ir a la guardia del HRRG ya que hace días no podía dormir por el dolor que sufre permanentemente por estar con los riñones dilatados, por motivos que aún se lograron establecer, y una arteria del pie tapada. 

Allí le indicaron una nueva medicación para calmar el dolor y un ecodoppler de urgencia, estudio que no se está realizando en el Hospital Regional, por lo que deberá abonarlo en un consultorio privado, enfrentándose una vez más a nuevos gastos que no puede solventar.

 

Tapa del Diario La Opinión Austral del jueves 5 de enero de 2026.

Cómo colaborar con Graciela

La semana pasada, había adelantado a La Opinión Austral que estaba preparando un bingo para poder reunir dinero y avanzar con diferentes estudios médicos que le han solicitado y que no puede pagar.

Voy a largar un bingo para poder pagar mis estudios médicos que son muchos, la medicación que me viven cambiando y es cara y también poder pagar servicios como gas y luz… espero poder sanar de una vez, poder trabajar y no tener que llegar a pedir ayuda…”, expresó este jueves.

Además, dio a conocer que el número cuesta 10 mil pesos y que el sorteo se realizará una vez que estén vendidos todos los números.

“Al que le interese, mandar comprobante con datos nombre y apellido, el número que quiere y un número de celular para contactarlo en caso de ganar algún premio”, agregó.

El primer premio es un juego de mesa y sillas, el segundo premio es una camiseta de Boca Juniors firmada por el plantel y por Román Riquelme, el tercer premio es una mopa con balde y el cuarto, un secador de calzado. El quinto premio es una cartera y el sexto, una torta.

Los números de contacto son 2966510631 y 2966672834. El alias es Graciela.suarez1967 y está a nombre de Graciela del valle Suárez.

Quién es Graciela Suárez

Graciela Suarez nació en Chaco y cuando tenía cinco años, su papá falleció.

“Mi mamá no sabía leer ni escribir. Éramos seis hermanos, ella se juntó con otro hombre y a mí me regaló con una familia de Rosario, que me golpeaba y en invierno me sacaba a lavar ropa afuera“, contó en una entrevista al programa “La Mirada” del Grupo La Opinión Austral en 2021.

A esa edad, Graciela pasó hambre y sufrió maltrato. “Una vecina hizo un hueco entre su pared y la nuestra y nos pasaba comida. Un día una señora me vio y me dio una tasa de leche con café y me dijo que cualquier cosa fuera a su casa”, recordó.

Graciela pasaba días enteros encerrada bajo llave mientras el esposo de la mujer que la cuidaba estaba ausente, desconociendo los golpes que recibía. Alrededor de los siete años, sintió que había llegado el momento de contarle a él lo que su mujer hacía, pero la cosa empeoró.

“Ella esperó a que él se fuera y me puso contra la pared para darme palazos en la espalda. Me la rompió, también el tabique y dedos. Me arrastré como pude y fui hasta lo de la señora que me dio el café con leche y ella denunció. Mi mamá nunca apareció”, recordó.

Luego de esto, Graciela fue entregada en guarda a otra familia, donde no le pegaban, pero el maltrato se dio de otras formas. Cuando tenía 13 años apareció su madre, pero nuevamente la dejó a cargo de otras personas.

Tiempo después se mudó a Río Gallegos, donde completó sus estudios primarios y secundarios. “Siempre fui de ayudar porque no quiero que ningún niño sufra lo que yo sufrí, ni que ninguna mujer tenga que pasar lo que yo pasé”, explicó sobre su vocación solidaria.

“Yo soy una sobreviviente del abandono, la violencia, el abuso, y la muestra de que se puede salir adelante”, manifestó.

 

 

 

 

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