Después de haber participado en la guerra y luego de su primer viaje en 2023, los veteranos Roberto Romero, Alberto Díaz y Ariel Sorbello regresaron este sábado a las islas Malvinas. El grupo se completa con Daniel Sarti.

Tapa del Diario La Opinión Austral del sábado 10 de octubre de 2026, Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina

Este viernes, durante su estadía en Río Gallegos, los veteranos Romero y Sorbello dialogaron con La Opinión Austral.

La Opinión Austral: ¿Cómo han sido para ustedes los últimos meses en los que Malvinas ha estado tan presente en la agenda?

Roberto Romero: Por Malvinas, por Ushuaia, que hoy se despobló por la falta de trabajo, por el cierre de las empresas que habían ahí. Sinceramente, nos llena de tristeza, de amargura, ver que lo que pudimos hacer sirvió de muy poco y aparte de tener el sentimiento por Malvinas, también tenemos un sentimiento por el país, por la tierra argentina. Duele un montón.

Gracias a Dios, con la movida que hicieron los jugadores de la selección, se volvió a tocar el tema y frenó muchas cosas que venían muy, pero muy arrebatados para hacer.

Nosotros, con Malvinas, aprendimos de jovencitos a querer a la Patria, a querer al país, algo que hoy no se nota mucho.

LOA: ¿Qué piensan del pedido que hay de impedir la visita de argentinos por realizar proclamas u ondear banderas?

RR: Pienso que los isleños no están en condiciones, pero pueden hacer cualquier cosa porque nosotros hoy en día no tenemos un fuerte respaldo patriótico.

LOA: ¿Qué expectativa tienen en este sentido?

RR: Para mí también, nosotros tuvimos un poco de culpa, como el veterano que salió corriendo con la bandera, tuvimos una provocación también. A mi entender, el que quiere ir a ver sus muertos, va a ver sus muertos, no va a provocar porque salir corriendo con la bandera me parece que es algo que no tiene sentido, desde mi perspectiva.

LOA: ¿Esperan que se les presente algún inconveniente?

RR: Sí, puede haber, pero nosotros vamos con la mejor del mundo y vamos a honrar a los héroes verdaderos, a recordar e ir a la zona de los combates para seguir sintiendo que esto está vivo.

LOA: ¿Cómo viven este paso por Río Gallegos?

Ariel Sorbello: Sé que la comunidad de Río Gallegos en 1982 la vivió muy de cerca la guerra. Tengo entendido que hasta hacían simulacros de ataques y apagones de luz.

RR: El sur lo sintió más que por ahí en Buenos Aires o en los lugares cerca se escuchaba, se seguía escuchando música inglesa.

AS: Agradecerle por lo que en su momento todo lo que aportó para el conflicto de Malvinas. Hace tres años que estuvimos, nos recibieron bien. De que ustedes se preocupen para saber la historia y para que esa llamita siga encendida, también agradecido.

RR: Esta fue una tierra donde estaban los pilotos, donde se entrenaban los pilotos, donde salían los pilotos, eso también es parte de la historia, está muy involucrada en la historia de Malvinas, todo el sur del país.

Me acuerdo cuando vimos cómo nos recibieron, bajé en Puerto Quilla cuando tomamos el avión, me parece que a Comodoro, tomamos un avión grande y en la gente había desesperación por vernos, por abrazarnos. Y cuando llegamos allá… estaba todo igual que cuando salimos, no había cambiado nada.

AS: Nosotros veníamos con una mochila muy pesada. Esa mochila, a través de los años, para algunos fue siendo muchísimo más pesada, tenemos casi 500 compañeros que se suicidaron porque nunca hubo una política de Estado hacia el veterano de guerra.

Yo caí prisionero el 29 de mayo, con muchas compañías que estaban ahí en esa zona, fue el único contingente que vino vía Uruguay porque cuando hay un conflicto bélico, siempre se busca el país más cercano a ese conflicto y en ese momento, por cercanía, era Uruguay.

Se instaló la Cruz Roja Internacional en Uruguay y de ahí nos dieron destino a diferentes unidades. Cuando llegamos el 14 de junio estaba jugando Argentina-Bélgica en el Mundial de España y no había nadie en la calle. Después se tuvo que firmar un contrato de confidencialidad, no podías hablar nada, y nosotros, con 19 años, teníamos terror de que nos vuelvan a llamar, de muchas cosas.

RR: Cuando vinimos, taparon todos los micros donde subimos, cuando bajamos en el Palomar, también fuimos con todo cerrado y nos llevaron. Estuvimos cuatro días encerrados en la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral, donde ahí se hizo el Informe de Rattenbach, que fue para ver la responsabilidad de los jefes en la guerra, y tuvimos cuatro días que no podíamos hablar con nadie, no teníamos comunicación y nos tenían escribiendo en las aulas. Después, al cuarto día recién nos llevaron a la unidad y ahí recién se pudo tener comunicación con la familia.

LOA: ¿Hay algún mensaje que le quieran dejar a la comunidad?

AS: Ya que tenemos la oportunidad de estar acá en Río Gallegos, darles un fuerte saludo y abrazo a todos los muchachos que están acá, también a los veteranos. Hoy casualmente caminando por el centro, un muchacho se bajó del auto, se acercó y nos saludó.

Nosotros siempre decimos que un veterano es un hermano de la vida, un hermano que te dejó la guerra, un hermano que te dejó las vivencias y para nosotros es importantísimo que se haya acercado también.

Doy las gracias a la gente del Círculo de Suboficiales, su presidente, nos recibieron de maravilla. Todas esas cosas se agradecen porque es parte de lo que venimos haciendo, malvinizando, tratando de honrar, como siempre, a nuestros caídos.

Acá no hay nada más importante que poder llegar a la isla y ponernos de rodillas frente a la tumba de los que quedaron, en el caso mío, una persona muy allegada, en el caso de él también, todos vamos por un propósito, ¿y cuál es el propósito? Esa llama nunca se tiene que apagar en Malvinas. Esto es como cuando fallece un familiar, pero esas personas mueren uno cuando las olvidan, y si nosotros olvidamos Malvinas…

RR: No tenemos identidad.

AS: A toda la comunidad de Río Gallegos, un fuerte abrazo. Las Malvinas son argentinas por más que nos impongan cosas, las Malvinas siguen siendo argentinas. La única causa nacional que nos une es Malvinas.

RR: Y cuidemos el sur.

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