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El balcón de la gobernación, mejor conocido como el balcón de Roca, es vestigio de la primera visita de un presidente a la Patagonia. Desde allí, en 1899 y a su regreso del Abrazo del Estrecho, Julio Argentino Roca brindó un discurso.
El balcón se ubica en calle Piedra Buena, casi esquina con Alcorta, lindante a la Jefatura de Policía. Enfrente se encuentra el Instituto María Auxiliadora y a escasos metros, la actual residencia del gobernador.
La obra mide 3×3 y 4 de alto y la técnica de construcción corresponde al tipo Balloon Frame.
El proyectista y diseñador de la residencia es desconocido. Su construcción estuvo a cargo de Luis Noya y se realizó en 1893 con materiales traídos desde Buenos Aires.
El edificio fue inaugurado como Casa de Gobierno y residencia del gobernador por el general Edelmiro Mayer. Luego pasaría a ser la sede del correo y telégrafos, hasta que en 1933 se construyó una nueva edificación del distrito del Correo.
Sobre el Abrazo del Estrecho
El 15 de febrero de 1899, el mandatario chileno Federico Errázuriz Echaurren y el presidente de Argentina, Julio Argentino Roca, se reunieron a bordo del acorazado O’Higgins de la nación trasandina y posteriormente, en el Belgrano de bandera argentina, para tratar los problemas limítrofes.
Al regreso del conocido Abrazo del Estrecho y luego de una procesión de antorchas, el jefe de Estado habló desde el balcón a los ciudadanos, siendo el primer presidente que pisaba tierras patagónicas.
En su discurso, Roca valoró el sacrificio de los hombres de la Patagonia y prometió que el gobierno reconocería sus legítimos derechos. Además, aclaró que tendrían en él a un abogado que velaría por sus intereses y su progreso.
“Ustedes están prestando un servicio al país, merecen el apoyo del gobierno. Les haré llegar transportes nacionales con mayos asiduidad, llegará una empresa privada de navegación, pronto contarán con un telégrafo, pidan toda la tierra que quieran para poblarla, para que por la acción común podamos vencer al desierto, yo les haré crear una sucursal del banco de la Nación Argentina para que los ayude”. Estas fueron algunas de las palabras del presidente aquél día.
El cumplimiento de las promesas no se hizo esperar, lo que marcó el nivel de compromiso con los habitantes de los lugares más alejados del país como lo era el territorio nacional de Santa Cruz por aquellos años.
En 1901 se instaló el Regimiento I de Infantería Montada. También se inauguró una filial del Banco Nación y fue posible comunicarse con Buenos Aires desde Cabo Vírgenes. Las comunicaciones marítimas empezaron a incrementarse y se ordenó ampliar la frecuencia de los transportes.
“Si el mismo es declarado Monumento Nacional, sea resguardado con un techado de media agua, sosteniendo en su frontal por las columnas que simbolizarán las leyes referentes a la fundación y organización de la Patagonia y de las demás gobernaciones. Formando un semicírculo que lo proteja de la acción del viento y del tiempo, un muro artístico dentado 10 veces representando casa uno de estos dientes las gobernaciones”, decía en una presentación la Comisión Nacional de Monumentos, proyecto que por falta de presupuesto no pudo concretarse.
Cuando en 1938 se comenzó el desarme para iniciar la construcción de la nueva Casa de Gobierno y la nueva Jefatura de Policía, el gobernador del territorio, teniente de corbeta Juan Manuel Gregores ordenó salvar el balcón. Cuarenta años más tarde sería declarado Monumento Histórico Nacional por decreto N° 312/81 del Poder Ejecutivo Nacional.

Días atrás, circularon en las redes sociales imágenes que llamaron la atención de la comunidad dado que el Monumento Histórico Nacional parecía encontrarse en estado de abandono.
Al respecto, desde la Secretaría de Estado de Cultura de Santa Cruz señalaron a La Opinión Austral que “la responsabilidad sobre el Balcón de Roca está distribuida entre tres niveles: la Policía de Santa Cruz ejerce la custodia física y el control de acceso por ser parte de su sede; la Secretaría de Cultura provincial actúa como autoridad técnica para supervisar que no se altere su valor histórico; y la Comisión Nacional de Monumentos tiene la tutela legal final, por lo que ninguna intervención puede iniciarse sin su autorización previa. En definitiva, la Policía cuida, la Provincia dirige y la Nación autoriza”.
Además, se pudo saber que, a cargo de personal de la Policía de Santa Cruz, se realizaron trabajos de limpieza y mantenimiento básico. Mientras tanto, desde la Secretaría de Cultura están trabajando en un plan de restauración de madera y chapa, el cual una vez desarrollado deberá cumplir con todos los pasos correspondientes para poder completarse.
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