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La desaparición de Gabriel Mileca mantiene en vilo a Río Gallegos desde hace dos semanas, en un contexto donde la incertidumbre ya se siente en cada barrio, en cada comercio y en cada conversación cotidiana. A catorce días de la última vez que se tuvieron noticias certeras sobre su paradero, el caso sumó en las últimas horas un componente profundamente humano y movilizante: sus hijos, Luján y Theo, difundieron un video en el que le hablan directamente a su padre, le expresan su amor y le piden una señal que confirme que se encuentra bien.
El mensaje, cargado de sensibilidad y esperanza, fue dado a conocer con el acompañamiento de la Policía de Santa Cruz, que decidió amplificar su alcance para reforzar la visibilización de la búsqueda. En las imágenes se intercalan momentos familiares y se escuchan las voces de los chicos, en un intento de llegar a Gabriel a través del afecto y de la palabra, en medio de un operativo que ya lleva casi 300 horas de trabajo ininterrumpido entre rastrillajes, relevamientos y tareas de investigación.
“Hola, papá. Sabemos que estás atravesando un momento difícil y entendemos que frente a los problemas cada persona reacciona como puede, pero también sabemos de tu fuerza y de tu capacidad para levantarte”, expresa Luján en el inicio del video, en un tono sereno pero atravesado por la emoción. Sus palabras reflejan no solo la preocupación, sino también la voluntad de comprensión hacia una situación que, según trascendió en su entorno, estaría vinculada a un momento personal complejo que atravesaba el hombre antes de su desaparición.
Luego, la voz de Theo completa el mensaje con un pedido que resume el sentir de toda la familia. “Te extrañamos mucho a vos, a tu risa, tu compañía sincera y tu cariño. Siempre existe una mejor versión para vos y creemos que este es solo un tiempo para pensar. Hoy solo necesitamos una señal de que estás bien. Queremos que te des una oportunidad de volver con nosotros y que sepas que lo que tengas que afrontar vamos a estar juntos y unidos”, señala, en una frase que rápidamente se replicó entre vecinos y en redes sociales, donde la comunidad también sostiene la búsqueda.
El caso de Gabriel Mileca no es uno más para la capital santacruceña. Con el correr de los días, su nombre se volvió parte de la agenda pública y del pulso emocional de la ciudad. Los rastrillajes se han desplegado en distintos puntos, con participación de fuerzas de seguridad y organismos que trabajan de manera coordinada, mientras la difusión de su imagen y sus datos continúa siendo clave para intentar obtener información que permita orientar la investigación.
En este escenario, el mensaje de sus hijos aporta una dimensión distinta, que trasciende lo estrictamente policial o judicial. Se trata de un llamado desde el vínculo más cercano, desde la intimidad de una familia que atraviesa la espera con angustia, pero también con la decisión de sostener la esperanza. En una ciudad como Río Gallegos, donde muchas historias se cruzan y los lazos comunitarios suelen ser fuertes, ese pedido no pasa desapercibido y refuerza la idea de que cada dato puede ser determinante.
Mientras la búsqueda continúa y las horas siguen acumulándose, la imagen de Luján y Theo hablando se convirtió en uno de los símbolos más potentes de este caso. Es el reflejo de una ausencia que duele, pero también de un lazo que insiste en tender un puente. En medio de la incertidumbre, el pedido es simple y directo: una señal de vida, un gesto, cualquier indicio que permita transformar la angustia en alivio y abrir la puerta al reencuentro que toda una familia, y buena parte de la comunidad, espera.
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