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En el marco de septiembre, conocido como el Mes Amarillo por la prevención del suicidio, la periodista, locutora y profesora Marcela Ojea, coautora del libro “Hablemos de suicidio”, analizó la problemática durante una entrevista con Radio LU12 AM680 y remarcó la necesidad de modificar la manera en que los medios de comunicación abordan estos casos.
La reflexión cobra especial relevancia en Santa Cruz, luego de que La Opinión Austral informara este miércoles en su portada que los suicidios se incrementaron un 33% en un año en la provincia.
Para Ojea, uno de los principales desafíos es dejar atrás el tratamiento tradicional que vincula estos hechos exclusivamente con la información policial. “Un suicidio no es un policial, es un grave problema de salud pública”, sostuvo.
La periodista señaló que durante muchos años la temática fue prácticamente un tabú en los medios y que, incluso, existía la creencia de que hablar sobre suicidio podía generar conductas de imitación. Sin embargo, aseguró que un tratamiento responsable puede convertirse en una herramienta de prevención.
En ese sentido, consideró fundamental evitar la difusión de imágenes, detalles sobre los métodos utilizados o la reducción de cada caso a una única explicación. “Un suicidio es multicausal. No se debe solamente a una razón”, explicó.
Además, planteó que los medios pueden contribuir incorporando información sobre señales de alerta y difundiendo los recursos disponibles para aquellas personas que atraviesan situaciones de sufrimiento.
El impacto de las crisis
Durante la entrevista, Ojea también se refirió a las consecuencias que pueden tener las crisis económicas y sociales prolongadas sobre la salud mental.
La pérdida del empleo, el endeudamiento, la incertidumbre y la falta de perspectivas a futuro pueden profundizar situaciones de ansiedad, depresión y vulnerabilidad, especialmente cuando se suman a otros problemas personales o familiares. “La incertidumbre de no saber qué va a pasar con uno el día de mañana genera muchísima ansiedad”, señaló.
También advirtió sobre la falta de recursos suficientes en los sistemas de salud mental y la necesidad de fortalecer los equipos especializados para dar respuesta a una problemática cada vez más compleja.
Hablar y escuchar
Ojea remarcó que uno de los principales aportes de la sociedad y de los medios es habilitar la conversación y la escucha, evitando respuestas acusatorias o minimizar el sufrimiento de quien atraviesa una situación de crisis. “Hay que fomentar el diálogo y habilitar la escucha”, expresó.
En ese sentido, destacó la importancia de comprender que muchas personas que atraviesan ideas suicidas están intentando poner fin a un profundo sufrimiento y necesitan encontrar espacios donde puedan ser escuchadas y acompañadas.
Ante situaciones de crisis, recomendó buscar ayuda profesional y recurrir a los servicios de salud, hospitales o centros sanitarios más cercanos.
En Argentina también existen líneas de asistencia y acompañamiento, entre ellas el Centro de Asistencia al Suicida, a través de la línea 135, y el 0800-999-0091, además de los dispositivos de salud mental disponibles en cada jurisdicción.
La entrevista se dio a pocos días del 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que vuelve a poner en agenda una problemática que, según remarcó Ojeda, requiere mayor información, prevención, acompañamiento y un abordaje responsable por parte de toda la sociedad.
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