El productor ovino Martín López, ex presidente de la Rural de Puerto Deseado, comparte su estrategia para obtener lanas de calidad, se entusiasma con la producción de carne aunque advierte que el sector está detrás de la minería, el petróleo, la pesca y el turismo.
- Por Juan I. Martínez Dodda
Nacido
y criado en la zona de Puerto Deseado, cuando regresó a trabajar como
despachante de Aduana en el puerto después de estudiar en Buenos Aires quizás
no sospechó que años más tarde iba a retomar la producción en un campo familiar
que lleva cuatro generaciones. O quizás sí esto sea lo que Martín López soñó
desde chico, cuando veía a su padre y a su abuelo trabajando con pasión y
dedicación.
“Creo que el que aprovechó la mejor época, el auge ganadero en Patagonia, fue mi abuelo Eugenio entre 1940 y fines de los 70, porque ya en los 80, cuando tomó la posta mi papá Alberto Mariano (hoy con 84 años la cosa se puso complicada en lo económico, pero también con el Hudson, que en 1991 dejó muchos campos aún hoy sin poder volver a ponerlos en producción”, recordó Martín López que desde 2002 retomó la actividad en el campo familiar y en 2010 arrancó con otro campo alquilado.

López es uno de los pocos que en la zona se anima a suplementar ovinos. Claro, traer el alimento es caro y los números se ponen muy “finitos”. Sin embargo, para el productor representa una solución ante un gran problema: “hace unos años nos empezamos a dar cuenta que con 4 o 5 años las ovejas empezaban a tener problemas de dientes por los pastos duros que hay en esta zona, lo que obligaba a malvenderlas a precio de un animal de descarte que terminaba siendo canjeado por pasto o leña”, contó López.
Claro,
las ovejas no estaban adultas, sino que se las considera como “fuera de
servicio” porque no pueden alimentarse de esos pastos y pierden estado
corporal, no se preñan y pierde calidad su lana. “Nosotros trabajamos con
animales Merinos, de muy buena lana, por lo que es una picardía desperdiciar
esta genética”, reconoció López.
Las
ovejas no vienen sólo a engordar para ser vendidas, sino que, en el peor de los
casos, recuperan estado corporal, se preñan y se hace una esquila más. Muchas,
incluso, están dos o tres años más, dando corderos y lana de excelente calidad.
Una de las complicaciones para este circuito es que requiere de balanceado que compran en Bahía Blanca (a 1.400 km) y megafardos que traen de Viedma (1.150 km). “Por estar en el puerto hace varios años estoy en contacto con camioneros que llevan mercadería y cuando vuelven, puedo acordar un precio conveniente porque a ellos les sirve y a mí también”, explicó López, que en algunos casos se asocia con otros productores para llenar el flete y dividir gastos.

La producción de megafardos, algo que en Argentina se está haciendo hace no tanto tiempo, es una gran solución para estas distancias largas. Son tan compactos que se pueden traer 20.000 kilos ocupando el mismo lugar que en fardos livianos de 12.000 kilos.
Lana top si, ¿Y carne?
“Hoy
el mercado de la lana está un poco más caído que el año pasado, cuando las
lanas de calidad como las nuestras se vendieron a 8 dólares el kilo, muy buen
precio pensando en los 2 o 3 dólares de media histórica”, contó López que tiene
una majada de entre 8.000 y 10.000 ovejas (dependiendo las ventas del año).
Otro
dato de manejo interesante es el momento de esquila. La mayoría la hace
posparto. López y otros están probando hacerlas preparto. “Datos del INTA
muestran que si esquilás en agosto-septiembre evitás la época de vientos y que
la lana se te ensucie, logrando 55% de rinde del vellón en vez de 40-45% de las
esquilas de noviembre-diciembre”, dijo López.
También mejoran las pariciones, se logra un 10% más de corderos porque sin el vellón el animal recién nacido encuentra mejor la ubre. Además, al esquilar 15-30 días antes de la parición el cordero tiene un poco de frío y se alimenta más, con lo que llega con mejor condición corporal para afrontar la cría.

Desde
el Gobierno Nacional y la Mesa Ovina se está fomentando el consumo de cordero
todo el año, no sólo entero para Navidad o año nuevo, sino trozado y más
accesible para que se consuma todo el año. “En Deseado nos falta un buen
frigorífico que tenga al menos tránsito provincial, que nos permita acceder a
consumidores de Caleta Olivia, Pico Truncado o Las Heras”, reconoció López.
También
están con la posibilidad de llevar ovejas al norte, Santa Fe y Buenos Aires,
donde se necesitan vientres para cruzarlos con razas más carniceras. Allí, hay
emprendimientos que están haciendo milanesas, hamburguesas y empanadas de
cordero para catering.
Potencial y lo que falta
Para
López, en el capítulo del debe “sin dudas lo que falta es un plan ganadero
provincial”, porque “hoy todo está apuntado al negocio petrolero, minero, el
turismo y la pesca”.
Entre
las buenas noticias, desde 2018 empezó a funcionar el Instituto para la
Promoción de la Ganadería santacruceña que es financiado por los propios
productores y se propuso en su génesis mejorar en diez años la cantidad y
calidad de ovinos y bovinos, así como lograr que un 35% de la carne consumida
en la provincia sea de animales locales.
“Hay
muchos campos cerrados, se desinvirtió muchísimo y ahora cuesta retomar el
camino”, lamentó López, que apuntó a la necesidad de obras de infraestructura,
caminos y comunicaciones. “Encima, para los que estamos, cuesta conseguir mano
de obra, y cada vez se hace más difícil competir con la actividad minera”,
apuntó López.
“Creo
que el potencial es grande, cada vez hay más ganaderos decididos a usar
tecnologías, apostando al estudio de pastizales, al manejo orgánico, a la
suplementación, pero falta mucho todavía”, cerró.
Cambios en el puerto
“Puerto
Deseado es sin dudas el más importante de la provincia, después tenés al norte
Madryn y al sur Ushuaia, por acá sale carne, lana, cueros, y toda la actividad
pesquera”, repasó López que desde 1995 trabaja en el puerto.
“Algo
que cambió es que cuando empecé la pesca se movía durante todo el año, ahora es
más zafrera por las restricciones y vedas”, advirtió. Y agregó: “Lo que le
falta al puerto son algunas inversiones en infraestructura, que se las
adjudican entre Nación y provincia, pero no se terminan haciendo”.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia

