Claudio Perusini era un adolescente de 17 años cuando conoció a Jorge Bergoglio dando misa en Santa Fe. El sacerdote confesó a “Marilú”, la mamá de Claudio, y con el tiempo el vínculo se mantuvo.
Luego la vida los siguió encontrando en el ámbito académico y en el espiritual. Bergoglio fue rector de la Facultad de Filosofía y Teología y también fue quien le marcó a Claudio que el sacerdocio no era su camino.
Cuando, en 2017, Claudio sufrió un accidente cerebrovascular con un pronóstico muy reservado, Ernesto Giobando, su amigo del secundario, lo fue a visitar, rezó por él y lo encomendó a Mama Antula.
La canonización en 2024 de la primera santa argentina -por el milagro de supervivencia de Perusini- volvió a unir a Claudio y a Jorge, ya Francisco, el papa.
“El padre Jorge acompañó durante toda la juventud a Claudio y ya cuando nosotros nos casamos, nos supo acompañar como familia, él siempre le había dicho que iba a bautizar a nuestros hijos, estábamos muy lejos de Buenos Aires, esto no se pudo dar, pero sí cuando fueron chicos nos acercamos a presentárselos y a lo largo de toda la vida siguió preguntando: ‘¿Y los hijos? ¿cómo están? ¿qué necesitan? Siempre fue muy paternal, creo que nos mostró el rostro paternal de Dios”, manifestó María Laura Baranda, la esposa de Claudio, a La Opinión Austral.
“Luego, a lo largo de las enfermedades, yo he tenido cáncer y mi esposo con el ACV, siempre estuvo muy cercano. Cuando decimos cercano, no fue solamente el cariño, el afecto, el llamado constante para decir: ‘Estoy cerca’, sino también si necesitábamos alguna cuestión económica que él nos podía facilitar o ayudar, a lo que jamás hemos recurrido. Jorge ha sido y será hermano, padre, pastor, el mejor rostro de Jesús que hemos conocido a lo largo de todos estos años“, afirmó.
“El padre Jorge siempre fue el padre Jorge, sea Francisco teniendo todo el poder, siguió siendo Jorge. Muy humilde, muy sencillo, de manos abiertas, un hombre que acompañaba, que cuidaba, pero sobre todas las cosas, sumamente sencillo. Era el papa y seguía sirviendo a la gente“, expuso Claudio.
También recordó que “él estaba muy preocupado por la grieta de los argentinos y quería a todos de igual manera, justamente había muchas cosas que no hacía para evitar que esa grieta se profundizara”.
“Cuánto dolor le producía a su corazón que lo vincularan a uno o a otro, él siempre decía soy el pastor y el pastor de todos”, mencionó María Laura y continuó: “El legado de él es Dios presente en nuestra historia, que no nos olvidemos de eso. Ha sido y para nosotros, es y sigue siendo un grande”.
“Encarnó eso que le pide a la iglesia de ser pastores con olor a oveja, él quería estar cerca de todos y recibir a todos en esta iglesia que es católica y apostólica. Su legado: el servicio y la humildad, ojalá la iglesia jerárquica y la iglesia del pueblo sepan dimensionar este mensaje de él”, cerró.
Leé más notas de Belén Manquepi Gómez
Noticias relacionadas
Claudio Perusini: “Me gustaría que Mama Antula sea conocida en Santa Cruz”
Claudio Perusini, el hombre del milagro de Mama Antula, se reunió con el Papa Francisco: “Fue muy emocionante estar cara a cara con él”
“El milagro es un gesto del infinito amor de Dios”: Ernesto Giobando, el hombre que le encomendó la vida de Claudio Perusini a Mama Antula, habló con La Opinión Austral
Claudio Perusini, el hombre del milagro de Mama Antula, rumbo a Roma: “Sin querer, uno es parte de la historia
Compartir esta noticia

