Your browser doesn’t support HTML5 audio
El periodismo deportivo argentino perdió a una de sus voces más autorizadas. Guillermo Salatino murió este sábado a los 80 años luego de sufrir un paro cardíaco, según confirmaron fuentes cercanas a su entorno profesional. El hecho ocurrió mientras se preparaba para una operación de cadera prevista para la próxima semana.
Especialista en tenis y referente indiscutido del análisis del deporte, Salatino construyó una carrera única que combinó experiencia como jugador amateur, una memoria prodigiosa y más de cuatro décadas de trabajo en radio, televisión y gráfica. Su nombre quedó ligado a las grandes gestas del tenis argentino y a una forma directa y honesta de ejercer el periodismo.
Una vida marcada por el tenis
Nacido el 21 de septiembre de 1945, Guillermo Salatino se vinculó con el tenis desde la infancia. Comenzó a jugar a los cinco años y compitió en el circuito amateur, donde alcanzó un nivel destacado, especialmente en dobles. A los 39 años dejó la competencia por problemas físicos, pero nunca se alejó del deporte.
Desde ese momento, volcó toda su pasión al periodismo. Estudió en el Círculo de Periodistas Deportivos y rápidamente se convirtió en una referencia. Cubrió 147 torneos de Grand Slam, decenas de series de Copa Davis y los principales eventos del circuito internacional durante más de 45 años.
Una trayectoria periodística sin concesiones
Salatino trabajó en radio La Red durante décadas y formó parte de transmisiones históricas en televisión, especialmente durante la era dorada de Guillermo Vilas. También integró ciclos emblemáticos como Sport 80 y Sin anestesia, donde consolidó su estilo frontal y analítico.
Nunca negoció su mirada crítica. Señaló errores, marcó contradicciones y sostuvo opiniones firmes incluso cuando eso le generó conflictos con figuras del tenis como Vilas, David Nalbandian o Juan Martín del Potro. Aun así, defendió siempre una premisa: separar la vida privada del análisis deportivo.
Protagonista de la historia grande del tenis argentino
Salatino relató algunas de las páginas más importantes del tenis nacional. Transmitió los triunfos de Vilas en el exterior, siguió de cerca la carrera de Gabriela Sabatini —a quien consideró una de sus grandes debilidades deportivas— y vivió con emoción la consagración argentina en la Copa Davis 2016.
Su última gran cobertura fueron las finales de la Copa Davis 2025, disputadas en Bologna en noviembre pasado. Aunque ya no viajaba con la intensidad de otros tiempos, mantuvo intacta la pasión y el compromiso con su trabajo.
Más allá del periodismo
Además del tenis, Salatino encontró en el golf una segunda pasión, a la que definió como una terapia tras su retiro deportivo. Admirador de Roberto De Vicenzo, con quien compartió proyectos televisivos, acumuló recuerdos y objetos que conformaron un verdadero museo personal del deporte argentino.
En lo personal, atravesó duros golpes familiares, incluida la pérdida de dos hijos y la muerte de su esposa María Angélica en agosto de 2024. Aun así, sostuvo una mirada resiliente sobre la vida, marcada por la memoria, el carácter y la necesidad de seguir adelante.
Un legado que trasciende generaciones
Guillermo Salatino dejó una marca profunda en el periodismo deportivo argentino. Su conocimiento técnico, su honestidad intelectual y su compromiso con el oficio lo convirtieron en una referencia respetada, incluso por quienes discutieron sus opiniones.
Su muerte cierra una etapa del periodismo de tenis en la Argentina, pero su legado permanece en cada transmisión, en cada análisis y en cada historia que ayudó a contar. El tenis argentino despide a una de sus voces más lúcidas y apasionadas.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia
Dejanos tu comentario