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Una publicación en redes sociales realizada por un alumno de primer año del colegio Champagnat, ubicado en el barrio porteño de Recoleta, encendió las alarmas en la comunidad educativa y derivó en la intervención de la Justicia, con medidas preventivas por parte de la institución.
Según dio a conocer La Nación, padres del colegio alertaron sobre una advertencia atribuida a un alumno, luego de que comenzara a circular una imagen en el estado de WhatsApp del menor.
La publicación que generó preocupación
El contenido difundido el domingo mostraba un arma apoyada sobre las piernas de quien tomaba la fotografía y, en el fondo, una caja con municiones. La imagen estaba acompañada por un mensaje de tono amenazante que decía: “Voy a hacer un tirot-” (sic).
La situación se viralizó rápidamente entre integrantes de la comunidad educativa, generando inquietud entre las familias. Ante esto, las autoridades del colegio actuaron de inmediato: se comunicaron con la familia del estudiante y dieron aviso a las autoridades correspondientes.
En un comunicado oficial enviado a las familias del nivel secundario, la conducción del Champagnat confirmó que se activaron “todos los protocolos de cuidado” previstos para este tipo de episodios.
Intervención judicial y allanamiento
A partir de la denuncia, el caso quedó en manos del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 12, a cargo de Julián Ercolini, que ordenó un allanamiento en el domicilio del alumno.
Durante el procedimiento, realizado en la vivienda del menor, no se encontraron armas ni municiones. Sin embargo, por disposición judicial, se secuestraron una computadora portátil, dos pendrives de 32 GB y un teléfono celular, que serán analizados en el marco de la investigación.
El operativo no se realizó dentro del establecimiento educativo, ubicado en la calle Montevideo 1050, y fue descartada la versión que circuló sobre una supuesta evacuación del colegio. Tampoco hubo presencia de fuerzas de seguridad dentro del edificio escolar.
Según se pudo reconstruir, la intervención se activó luego de que una tutora advirtiera la publicación y diera aviso al rector, quien posteriormente realizó la denuncia ante la policía.
Medidas del colegio y estado de la situación
Desde la institución informaron que la situación “está contenida y en proceso de resolución”. Además, buscaron llevar tranquilidad a las familias frente a rumores sobre desafíos virales en redes sociales, al asegurar que “la seguridad siempre estuvo y estará garantizada”.
Como medida preventiva, el alumno involucrado no asistirá a clases durante algunos días. El colegio también indicó que mantiene un diálogo directo con la familia y solicitó comprensión respecto de los tiempos necesarios para emitir comunicaciones formales, con el fin de resguardar la privacidad del caso.
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El funcionamiento habitual del establecimiento no se vio afectado y, hasta el momento, no se dispusieron nuevas medidas.
Cómo funciona el protocolo ante amenazas en escuelas
En los últimos días, el Ministerio de Educación de la ciudad de Buenos Aires actualizó las guías de actuación frente a situaciones de amenaza, violencia o sospecha de presencia de armas en establecimientos educativos.
El protocolo establece que, ante una amenaza concreta —ya sea verbal, escrita o difundida por redes sociales—, se debe dar aviso inmediato a las autoridades educativas y judiciales. Cualquier integrante de la comunidad puede realizar la denuncia.
En casos donde se presume la existencia de un arma de fuego, la escuela debe comunicarse con el 911, quedando la intervención en manos de las fuerzas de seguridad, que evalúan el nivel de riesgo y determinan las acciones a seguir.
Las guías aclaran que no todas las amenazas implican evacuaciones o suspensión de clases. Estas medidas solo se adoptan ante un peligro cierto e inminente, tras una evaluación técnica y judicial.
Cuando se trata de menores de edad, se prioriza el resguardo de su identidad y el principio del interés superior del niño. Asimismo, las revisiones de pertenencias deben realizarse en un marco de cuidado y con la intervención de adultos responsables o autoridades competentes.
En situaciones donde la amenaza se origina fuera del ámbito escolar, como publicaciones en redes sociales, la intervención puede incluir allanamientos o secuestro de dispositivos electrónicos mediante orden judicial, sin necesidad de actuar dentro del establecimiento.
El enfoque integral del protocolo apunta a brindar una respuesta rápida, pero también proporcional, garantizando la seguridad de la comunidad educativa y evitando situaciones de pánico o estigmatización.
Que pasa en Santa Cruz
En este contexto de creciente preocupación por episodios de amenazas en entornos educativos, en Santa Cruz también se registraron situaciones similares en los últimos días.
En Caleta Olivia, este martes se suspendieron las clases en la Escuela Primaria Provincial N°14 tras una nueva amenaza de bomba, la segunda en dos días consecutivos. El establecimiento fue evacuado y los alumnos trasladados al Cine Municipal mientras trabajaban fuerzas policiales, bomberos y el escuadrón antibombas.
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De manera simultánea, se activó el mismo protocolo en la Escuela Primaria N°13, donde los estudiantes fueron resguardados hasta ser retirados por sus familias. El lunes ya se había vivido una situación similar en la misma institución, a partir de un llamado que habría sido realizado por una mujer mayor de edad, lo que refuerza la preocupación por la reiteración de estos hechos.
Aunque no se hallaron explosivos en ninguno de los operativos, el impacto en la comunidad educativa es significativo, ya que cada alerta implica la activación de protocolos reales y genera incertidumbre entre familias, docentes y alumnos.
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