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El presidente Javier Milei buscó reconfigurar la agenda oficial al proclamar enfáticamente que “las Malvinas son argentinas”. Generó fuertes repercusiones diplomáticas y políticas debido a sus anuncios centrales: la promesa de sancionar a las petroleras que operen de forma ilegal en las islas, el avance en la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego junto a Estados Unidos y la conformación de un Consejo de Seguridad.

La Opinión Austral entrevistó en exclusiva a Alicia Castro, exembajadora argentina ante el Reino Unido y la República Bolivariana de Venezuela, exrepresentante ante la Organización Marítima Internacional para analizar –según su óptica- las implicancias políticas y diplomáticas de estas medidas.

LOA: ¿Cómo analiza lo expresado por el presidente Javier Milei en relación a la causa Malvinas?

Alicia Castro: Creo que Milei usa la causa Malvinas justamente como un caballo de Troya, es decir como un engaño, de una reforma que hacía tiempo que tenía pensada, y que tiene que ver con esta filosofía impuesta desde el Norte del continente.

Busca implementar la Doctrina de Seguridad Nacional. Es la idea de que el enemigo está dentro del país, no afuera. Nació en los Estados Unidos en los años 60, después de la Revolución Cubana, y se enseñó a todos los ejércitos latinoamericanos en la Escuela de las Américas, que también fue una escuela de tortura. Decía esto: primero, el mundo está dividido en dos, Occidente versus comunismo; si no estás con Occidente, estás contra Occidente. En segundo lugar, el comunismo se puede filtrar en cualquier lado: una universidad, un sindicato, una villa, una iglesia; por lo tanto, hay que vigilar a toda la sociedad. Es un poco lo que está postulando Milei cuando dice que las universidades están infiltradas o que los profesores son militantes. Y en tercer lugar, como el enemigo es interno, el ejército ya no tiene que defender la frontera; sino “limpiar” el país. Esto justificó golpes de Estado, torturas y desapariciones porque se consideraba una “guerra”.

Tapa de La Opinión Austral del domingo 6 de septiembre.

En Argentina, la Doctrina de Seguridad Nacional fue la base ideológica de la dictadura del 76. El “enemigo interno” era el “subversivo” y había que reorganizar a la Nación; por eso se llamaron el Proceso de Reorganización Nacional. Hoy ya no se usa oficialmente; fue reemplazada por la Doctrina de Seguridad Democrática o de Seguridad Pública, donde el supuesto enemigo es el delito o el narcotráfico y lo combaten policías y jueces, no militares.

A través de este anuncio que hizo, se busca la conformación de un Consejo de Seguridad integrado por Seguridad, Defensa, Economía y Cancillería, lo cual es altamente preocupante y hay que tener presente.

Además, los fascistas hacen cosas que al mismo tiempo que chocan entre sí, dos acciones contradictorias, como explica el filósofo Rocco Carbone. Milei, el día anterior asistió a un foro de la derecha en Chile y dijo que hay que luchar contra la izquierda, las clases populares y el comunismo, y que la derecha se tiene que organizar; al día siguiente pretende mostrarse apegado a Malvinas, que es una causa nacional y popular.

En Chile mencionó inclusive el juicio político. Formo parte del grupo civil (Soberanox) y desde el 2024 nos preguntamos si correspondía un juicio político a Milei y se presentaron siete pedidos en la Cámara de Diputados. Elevamos los pedidos a la Cámara de Diputados; los que los tienen que tramitar son los diputados, que no lo han hecho. Nos llamó “golpistas” a los que lo hemos impulsado, cuando el juicio político es una institución y una herramienta constitucional. No tiene nada que ver con algo golpista; todo lo contrario.

Por otro lado, está el acuerdo con Gran Bretaña, conocido como el “Pacto Mondino-Lammy”, por el cual se comprometió a eliminar todos los obstáculos para el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las islas, entre otros para favorecer la explotación de hidrocarburos, de pesca, de navegación y de transporte.

Luego ocurrió lo más insólito, porque fue algo que ningún presidente ha hecho en la historia: el 2 de abril del año pasado reconoció el derecho a la libre determinación de los malvinenses.

En 2012, Alicia Castro presentó sus cartas credenciales como embajadora a la reyna Isabel. FOTO: EFE

LOA: ¿Cómo ve la política diplomática de Argentina para recuperar las Islas Malvinas?

Alicia Castro: Todo fascista tiene contradicciones, incluso para entretenernos, o las extremas derechas usan estos discursos a veces desopilantes o absurdos dentro de una doctrina de shock. Pero más que el discurso, acá lo que me preocupa es la acción. El diagnóstico que él hace del momento geopolítico es calcado a la Junta Militar de 1982: es decir, que el Reino Unido estaría en decadencia irremediable y que Estados Unidos va a quedar por definirse a favor de la soberanía argentina de las islas.

En el pasado ya se demostró que esto es más cercano al pensamiento mágico que a la política contemporánea, porque Estados Unidos ha sido aliado del Imperio Británico en toda la historia. La Junta Militar también basó su decisión en una combinación de esperanza desmedida en que Estados Unidos eventualmente estaría optando por la posición argentina, y en la supuesta debacle económica del Reino Unido que dio a entender a la Junta que Londres no defendería las islas ante un eventual ataque. Esto fue falso.

Además, es muy preocupante que Estados Unidos esté usando nuestras Malvinas para negociar con Gran Bretaña como si fueran un activo propio, negociando con Trump y con el Reino Unido cuestiones vinculadas con temas petroleros.

Luego, respecto a que iba a aplicar sanciones a las petroleras, es de un oportunismo increíble. Esto es la Ley 26.659, la llamada “Ley Solanas” porque la presentó Pino Solanas. Él no menciona las penas que se introdujeron en una reforma en 2013 que penaliza hasta con pena de prisión la exploración y explotación en Malvinas e inhabilita a las empresas que intervengan a poder actuar en territorio argentino.

Entre 2012 y 2015, cuando fui embajadora nombrada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, se tomaron muchas medidas para avanzar en las negociaciones y plantear un diálogo digno.

A propósito de estas sanciones que se aplicarían, nos tocó distribuir unas 200 cartas a empresas petroleras, a sus accionistas y a los bancos que las financiaban. Tuvimos respuestas personales; por ejemplo, un gerente importante de BP vino a responder a la embajada diciendo que no intervendría en las Islas Malvinas, que era una decisión tomada y que entendían perfectamente la situación. Mandaron a un gerente de altísimo nivel especialmente a respondernos desde otro país. O sea, esto no es una creación de Milei.

Tapa del Diario La Opinión Austral del sábado 5 de septiembre de 2026.

LOA: Las petroleras con intereses en el proyecto Sea Lion anunciaron que avanzarán con sus proyectos, a pesar de la postura argentina

Alicia Castro: Ha respondido justamente la empresa israelí, Navitas, que tiene planeado explotar petróleo en el yacimiento de Rockhopper. Respondieron que no van a atender sanciones y dejaron traslucir que oportunamente Milei no intervino para objetar su aprobación. Todo esto es por un lado vergonzoso y por otro lado muy preocupante.

En el largo plazo, la Doctrina de Seguridad Nacional que anunció implica una multiplicación de los conflictos a nivel nacional, persecución interna, y en el Atlántico Sur —que era una disputa entre dos países—, como me señalaba el otro día la exembajadora Marita Perceval, se convierte en un tablero de disputa internacional entre Estados Unidos y China, en la cual no tiene nada que ver el diferendo sobre la soberanía de Malvinas.

LOA: Según su experiencia, ¿qué impacto tendrá la posición asumida por el gobierno nacional en relación a la causa Malvinas?

Alicia Castro: Se nos están riendo en la cara. Incluso un despacho de seguridad respondió prácticamente riéndose de una publicación que hizo el Servicio de Inteligencia de la Argentina. El propio Boris Johnson, que fue primer ministro británico, visitó la Argentina en 2024; recordemos que Milei lo recibió y lo invitó a saludar desde el balcón de la Casa Rosada, una cosa grotesca. No es esperable respecto al primer ministro de un país con el que tenemos la controversia de soberanía más grande y amplia en territorio, volumen e importancia.

Cada vez la importancia es mayor porque las Malvinas son puertas de entrada a la Antártida. La Antártida cobra un rol central en un mundo superpoblado y en medio del calentamiento global que ya nadie puede ignorar, después de décadas de negacionismo del cual son parte Trump y Milei.

En la Antártida tenemos todo lo que el hombre necesitaría para subsistir en la eventualidad de un empeoramiento de las condiciones del planeta. Frente a este suicidio colectivo de la humanidad, la Antártida cobra un rol importantísimo por la falta de agua y por la cantidad de bienes que tiene: gas, hidrocarburos, pesca y nódulos polimetálicos que están siendo explorados por el invasor y no por la Argentina. Hay muchas empresas que han patentado estos nódulos que servirían para distintas industrias.

Javier Milei encabezó este jueves una cadena nacional en la que anunció nuevas medidas vinculadas al reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas.

Este lugar estratégico en la confluencia de los dos océanos es muy apetecible para cualquier potencia, sobre todo para las que están en guerra.

En la base militar de Malvinas tenemos una base gigantesca que muchos ciudadanos argentinos ignoran; es la más grande del Reino Unido fuera de su territorio. Dependiendo de la época del año, tienen entre 1.500 y 3.500 efectivos británicos, buques de guerra, aviones de combate, tanques, misiles y hasta submarinos con capacidad nuclear. Desde esa base hacen ejercicios conjuntos con Estados Unidos y el Comando Sur, los publican y usan como hipótesis de conflicto a la Argentina, con lanzamiento de misiles contra el Mar Argentino.

Ahora Milei coquetea con que va a negociar si Gran Bretaña no afloja en ciertas cosas o si no coopera fondeando la OTAN como pretende, y que supuestamente Estados Unidos apoyaría a la Argentina en la cuestión Malvinas. ¿Qué significaría ese apoyo? Nada, porque eso no nos devolvería la soberanía. Milei lo anuncia como si eso asegurara que la Argentina puede recuperar la administración de las Islas Malvinas que perdimos en 1833 con una invasión por la fuerza. Esto no está contemplado ni siquiera en los delirios de Trump, que son diversos. La política de Trump es un delirio donde muere gente, aliado con el otro aliado de Milei que es Netanyahu en Israel.

Milei dice que Israel es el “faro de Occidente”, cuando desde el 7 de octubre de 2023 asesinó a 40.000 palestinos, más de 15.000 de los cuales son niños. Este es el tablero político en el que Milei refuerza su alianza con Estados Unidos e Israel. No le sirve de nada, aun así ni siquiera consigue que una empresa israelí no explore ni explote en nuestras Islas Malvinas.

Tapa del Diario La Opinión Austral del viernes 4 de septiembre de 2026, Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina

LOA: En este escenario internacional en el que países potencia en energía están en guerra, ¿qué es lo mejor que le puede pasar en beneficio de Argentina?

Alicia Castro: Lo mejor que nos puede pasar es que los diputados se decidan a hacer un juicio político a Milei y que podamos reorganizar la Argentina. Recuperar una Argentina que tenga ley, amparo a los ciudadanos.

Lo mejor que nos puede pasar es que los ciudadanos nos pongamos de pie y exijamos a nuestros representantes que accionen viendo la enorme cantidad de violaciones a la Constitución Nacional que hace el gobierno. Nosotros presentamos siete pedidos de juicio político.

Milei anunció pomposamente que Estados Unidos nos ayudaría y que va a integrar la base de Tierra del Fuego con su socio preferido, los Estados Unidos de América. Era una base sobre la que se esperaba una cooperación china que ya fue desestimada por presión de Estados Unidos. Lo peor que nos puede pasar es tener una base de los Estados Unidos en la puerta del Atlántico Sur, porque Estados Unidos está en conflicto global y si hay una tercera guerra mundial va a ser nuclear. La tercera será nuclear y la cuarta con palos y piedras, porque esto destruiría a la humanidad que ya se está destruyendo moralmente.

LOA: ¿El Atlántico Sur corre peligro de dejar de ser una zona de paz?

Alicia Castro: Sí, claro que sí. Imagínese que tenemos bastante suerte de no tener atentados teniendo la alianza política, geopolítica, ideológica y moral, y el apoyo que le da Milei al genocidio en Palestina. Son cosas que no me gusta decir mucho porque a Israel le gusta hacer atentados de falsa bandera, que es cuando hacen un autoatentado para adjudicárselo al otro. Hay teorías que hablan de que hasta lo del 11 de septiembre con las Torres Gemelas fue un atentado de falsa bandera, y no es loco pensarlo porque a partir de ahí comenzó la guerra contra todo Oriente Medio y la islamofobia permanente contra la que tanto hablaba el papa Francisco, pidiendo paz en Gaza y Palestina.

LOA: Pareciera que estas superpotencias están más para repartirse nuestros recursos más que avanzar hacia la descolonización e iniciar el proceso de diálogo

Alicia Castro: Por eso creo que tenemos que darnos otro sistema político, discutir si esto es el fin de un ciclo político y cómo nos ubicamos. A mí me sorprende cómo no hay una expresión de la dirigencia sobre lo que ocurre en Gaza. Tuve la oportunidad de encontrar a Francesca Albanese, la relatora de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados, y ella dice que estamos viviendo un apocalipsis.

Tenemos que repensar todo. Los partidos políticos tienen que hacer su autocrítica. La democracia se va desgastando y la gente pierde ilusión y esperanza. No se puede vivir sin esperanza.

Todo eso atenta contra la democracia.

LOA: En el escenario actual, ¿qué pasos debe dar Argentina para recuperar las Malvinas?

Alicia Castro: Es una pregunta a la que hace muchos años le buscamos respuesta. Hace más de 60 años las Naciones Unidas establecieron que hay una controversia de soberanía por las Islas Malvinas y que se tiene que resolver entre las dos naciones, la Argentina y el Reino Unido, hasta encontrar una solución pacífica, diplomática y permanente.

En primer lugar, hay que denunciar el Acuerdo Mondino-Lammy, que tiene su antecedente en el Foradori-Duncan, ya que favorece claramente al usurpador y representa la escritura de la entrega. Debemos exigir que Milei cumpla su palabra empeñada desde una posición de firmeza soberana: es imperativo que el Estado argentino reactive y lleve adelante las sanciones contra las empresas que operan ilegalmente en Malvinas y contra sus directivos, tal como establecen las leyes 26.659 y 26.915. No puede haber más silencio cómplice ante la expoliación de los recursos estratégicos que pertenecen a todos los argentinos; la última sanción en el marco de esas leyes se adoptó en el año 2022 y desde entonces no se iniciaron nuevos procedimientos.

Asimismo, debemos insistir en que Milei exija al gobierno de Israel el retiro inmediato de Navitas Petroleum de las Islas Malvinas y el cese del financiamiento de capitales israelíes al proyecto hidrocarburífero. Es hora de que la Argentina deje de ser un actor pasivo y se convierta en un demandante activo.

Como recomienda Guillermo Carmona, ex Secretario Malvinas y una de las personas más calificadas y constantes en la materia, hay que imponer restricciones expresas a nuevas inversiones británicas e israelíes. No se puede consentir que empresas de los países que promueven acciones ilegales en nuestro territorio se lleven nuestros recursos estratégicos y cuenten con los beneficios de regímenes como el RIGI. En ese sentido, resulta absolutamente inaceptable que el presidente Milei mantenga en agenda su participación en la Argentina Week que se realizará en Gran Bretaña para promover que capitales británicos apuesten por quedarse con activos estratégicos de nuestro país, como son el litio, el oro, el cobre e hidrocarburos del territorio continental.

Por último, se debe exigir la reactivación del Consejo Nacional de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los Espacios Marítimos e Insulares correspondientes (creado por la Ley 27.558 y desarticulado por la administración de Milei). Necesitamos abordar los temas de la soberanía sobre los archipiélagos usurpados tratándolos como una cuestión de Estado, centrando el enfoque en el derecho internacional y la diplomacia que consagra la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional.

Hay caminos para transitar ese diálogo. Cuando fui embajadora ante el Reino Unido me tocó trabajar mucho en favor de ese diálogo. Nos movimos entre las dos naciones porque hay diferencias sustanciales entre las partes del Reino Unido: Inglaterra, Gales, Irlanda del Norte y Escocia. En Gales, Irlanda del Norte y Escocia hay percepciones muy diferentes sobre la Argentina y la cuestión Malvinas.

Viajé a la Patagonia con el primer ministro de Gales para demostrar que no somos hostiles como vende la propaganda británica. En Escocia hablé sobre Malvinas en el Parlamento Escocés. En Irlanda del Norte me encontré con su gobierno y, cuando empecé a hablar de nuestra intención de un diálogo constructivo, me dijeron: “El diálogo está muy bien, pero las Malvinas son argentinas”. Son percepciones diferentes que hay que trabajar para que entre los propios británicos haya apoyo a un diálogo constructivo.

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