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La Unión Industrial Argentina (UIA) elevó este miércoles el tono de sus reclamos al Gobierno de Javier Milei durante el acto por el Día de la Industria. El presidente de la entidad, Martín Rappallini, advirtió que la economía no puede evaluarse únicamente por la baja de la inflación y reclamó una mirada sobre el nivel de actividad, el empleo y la situación de las empresas.
“La estabilización es fundamental para la Argentina. Pero la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación. Tenemos que mirar la actividad”, sostuvo Rappallini durante su discurso en la planta del Laboratorio Elea, en Malvinas Argentinas, ante unos 200 industriales, empresarios y funcionarios.
El titular de la UIA señaló que existen “sectores muy golpeados” y empresas que trabajan con niveles de utilización de su capacidad productiva por debajo de sus posibilidades. En ese contexto, pidió una “mirada sistémica” sobre el proceso económico y planteó la necesidad de construir un puente entre la situación actual y una economía capaz de competir a nivel internacional.
El reclamo empresarial se produjo en un contexto de fuerte malestar dentro del sector industrial. Horas antes del acto, Guillermo Moretti, vicepresidente de la UIA, había sido todavía más crítico con el Gobierno y apuntado directamente contra el ministro de Economía, Luis Caputo. “Esta gente no conoce el país y segundo no conoce lo que es una industria. Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”, afirmó Moretti en declaraciones a El Destape.
El dirigente también cuestionó el rumbo económico y sostuvo que las medidas oficiales configuran “una política de desindustrialización”. Además, vinculó el desarrollo industrial con el sistema educativo y científico: “No puede haber industria si vos no tenés escuelas técnicas, no puede haber industria si vos no tenés universidades, no puede haber industria si vos no tenés CONICET, no puede haber industria si vos no tenés INTI”.
La UIA alertó por la caída de la actividad industrial
El encuentro reunió a unos 200 industriales y contó con la presencia de funcionarios y referentes de distintas entidades empresarias. Por parte del Gobierno nacional participó el secretario de Coordinación de la Producción, Pablo Lavigne, uno de los funcionarios que mantiene un vínculo más directo con el sector industrial. También estuvieron el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini; la senadora Flavia Royón; el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino; y el titular de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss.
Durante su exposición, Rappallini puso el foco en el impacto que tiene la contracción de la actividad sobre el conjunto de la economía. “La microeconomía también construye la macroeconomía. Cuando cae la actividad, se pierde empleo, se debilita el consumo y se destruye tejido empresario y capacidad productiva”, afirmó.
Según los datos presentados por el titular de la UIA, la producción industrial se encuentra 10% por debajo de los niveles de 2022, mientras que algunos sectores acumulan caídas de entre 25% y 30%.
El impacto también se refleja en el mercado laboral. “Desde agosto de 2023, la industria perdió 90.000 puestos de trabajo asalariados registrados”, indicó Rappallini.
Para la entidad fabril, el escenario requiere medidas que permitan atravesar la transformación económica sin perder capacidades productivas. En ese sentido, Rappallini remarcó que la industria enfrenta una competencia internacional cada vez mayor y que la apertura económica debe estar acompañada por condiciones que permitan a las empresas locales competir.
“La industria compite con el mundo”, reiteró.
El presidente de la UIA estructuró sus reclamos en siete ejes: actividad y crédito; competitividad y costo argentino; competencia desleal; energía; morosidad; infraestructura; y modernización laboral y litigiosidad.
El primer punto planteado fue la necesidad de recuperar el financiamiento. “Tenemos que encontrar instrumentos que permitan sostener la actividad sin comprometer el orden macroeconómico. Y uno de los más importantes es reconstruir el crédito”, afirmó.
La UIA pidió financiamiento para capital de trabajo, inversión, vivienda y consumo, además de un sistema financiero capaz de transformar el ahorro en inversión y contribuir a que la estabilidad macroeconómica se traduzca en producción y empleo.
Costo argentino, impuestos y energía: los reclamos de los industriales
Otro de los principales reclamos estuvo relacionado con el denominado costo argentino. Rappallini enumeró entre los factores que afectan la competitividad a los impuestos, las regulaciones, los costos logísticos, los problemas de infraestructura, las restricciones financieras y las modificaciones de las reglas de juego.
“Tenemos que acelerar la reducción del costo argentino y hacerlo sobre aquellos factores que hoy condicionan la capacidad de nuestras empresas para competir”, sostuvo.
En materia tributaria, la UIA planteó avanzar sobre impuestos y tasas que se acumulan a lo largo de las cadenas productivas, entre ellos Ingresos Brutos, el impuesto de sellos, las tasas municipales y el impuesto a los créditos y débitos.
La entidad propuso un Pacto Fiscal Industrial Federal que involucre al Estado nacional, las provincias y los municipios para reducir de manera gradual y coordinada la presión fiscal sobre la producción.
Rappallini también se refirió a la competencia desleal y reclamó mayores controles frente al contrabando, la subfacturación, el dumping y la informalidad. Según expuso, en algunas actividades los productos que ingresan mediante circuitos irregulares representan entre el 30% y el 50% del mercado.
“Esto lejos está de ser libre mercado, es competencia desleal”, afirmó.
La energía fue otro de los puntos centrales. El titular de la UIA sostuvo que Vaca Muerta y el desarrollo energético deben convertirse en una ventaja competitiva para la producción nacional, no sólo mediante la exportación de energía sino también a través de la generación de productos argentinos con mayor valor agregado.
En ese marco, reclamó garantizar el abastecimiento y contar con energía a precios competitivos en todo el país. También advirtió que algunas pequeñas y medianas empresas recibieron facturas de gas y electricidad que se multiplicaron entre tres y cinco veces durante el año.
La morosidad fue otro de los problemas señalados por la entidad. Rappallini explicó que el aumento de las tasas de interés y la caída de la actividad llevaron a numerosas empresas, especialmente pymes, a acumular deudas bancarias y fiscales.
La UIA reclamó mecanismos para reprogramar esas obligaciones, suspender de manera extraordinaria embargos para empresas con problemas de liquidez y acelerar la devolución de saldos a favor acumulados.
“Son capital de trabajo que hoy necesitan para pagar salarios, proveedores, impuestos y sostener la producción”, sostuvo Rappallini.
Infraestructura y reforma laboral, los otros pedidos de la UIA
El sexto eje estuvo vinculado con la infraestructura. Rappallini mencionó el estado de las rutas, las demoras portuarias, la insuficiencia de la red ferroviaria, las dificultades en los pasos fronterizos y la falta de infraestructura energética y de conectividad.
Según planteó, esos problemas terminan trasladándose a los precios y reducen la capacidad de las empresas argentinas para competir tanto en el mercado interno como en el exterior.
La UIA pidió acelerar las inversiones mediante concesiones, licitaciones y esquemas público-privados para rutas, puertos, ferrocarriles, energía y conectividad.
El último punto fue la modernización laboral y la litigiosidad. Rappallini consideró que los cambios introducidos por la nueva legislación laboral representan una oportunidad para actualizar las relaciones entre empresas y trabajadores.
“La ley es el punto de partida. Ahora tenemos el desafío de llevar esas herramientas concretamente a las empresas”, afirmó.
También reclamó avanzar en la actualización de los convenios colectivos y reducir la litigiosidad laboral. Para el dirigente, una economía en la que contratar trabajadores implica riesgos difíciles de prever termina afectando la generación de empleo y las decisiones de inversión.
En el cierre de su discurso, Rappallini insistió en que la industria debe formar parte de un proyecto de desarrollo de largo plazo. “Lo que hoy estamos discutiendo es qué país construimos para los próximos 30 años”, afirmó.
El planteo de la UIA dejó así expuesta la tensión entre la estabilización macroeconómica que defiende el Gobierno de Milei y las dificultades que atraviesa buena parte del sector productivo. Para los industriales, la baja de la inflación es necesaria, pero no suficiente: el desafío, ahora, es lograr que esa estabilidad se traduzca en mayor producción, inversión, empleo y competitividad.
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