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Jeremía James Peronja atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva. El atleta de Río Gallegos fue convocado a la Selección Argentina de Atletismo para disputar el Campeonato Sudamericano U23, que se llevará a cabo en octubre en Santa Fe, y se prepara con la ilusión de estar a la altura de uno de los grandes desafíos de su trayectoria.
En diálogo con LU12 AM680, el santacruceño repasó el camino que lo llevó hasta la convocatoria y dejó en claro que detrás de este presente hay una importante dosis de sacrificio, entrenamiento y perseverancia.
“Todo viene primero del entrenamiento. Entrenamos seis días de la semana, de lunes a sábado. Hay días donde hay doble turno y esos son los días más cansadores”, explicó.
La clasificación llegó luego de sus actuaciones en los Campeonatos Nacionales. En el Nacional U23 consiguió el segundo puesto junto a Santiago Barbería, mientras que en el Nacional de Mayores finalizó cuarto con un registro de 2,01 metros, muy cerca de su mejor marca personal, establecida en 2,03 metros.

Una especialidad que encontró desde chico
El salto en alto terminó convirtiéndose en la disciplina que marcó su camino dentro del atletismo, aunque sus primeros pasos deportivos fueron mucho más variados.
“Empecé de chiquito. Ya hacía varios deportes, como básquet, fútbol, vóley y un montón de deportes”, recordó. Su padre fue quien inicialmente lo fue llevando por distintas actividades hasta que, con el paso de los años, el atletismo terminó ganando terreno.
En el salto en alto encontró una especialidad que lo atrapó desde 2019 y en la que rápidamente comenzó a obtener buenos resultados.
“Siempre me gustó el salto en alto. Ya desde 2019 que lo hacía y me empezó a ir bien y me quedé con eso”, contó.
También probó el salto en largo, especialmente durante 2023, aunque sus mejores sensaciones y resultados siempre estuvieron en la prueba que actualmente lo tiene como uno de los principales exponentes jóvenes del país.
Entrenar sin pista, un desafío extra
Uno de los aspectos que más diferencia encontró desde su llegada a Rosario fue la posibilidad de entrenar habitualmente sobre una pista de atletismo.
En Río Gallegos, durante buena parte de su formación, debió realizar trabajos en gimnasios y otros espacios que no ofrecían las mismas condiciones que una pista reglamentaria.
“La pista sería como lo más importante. Es donde podemos usar las zapatillas especiales con clavos, cosa que yo antes no podía hacer porque, al no tener pista, entrenaba en un gimnasio”, explicó.
El cambio significó una mejora importante en su preparación. “Poder usar las zapatillas es un gran cambio positivo”, destacó.
La cuestión climática también representa una diferencia. El frío y el viento característicos de Río Gallegos contrastan con las condiciones que encuentra actualmente en Rosario.
De todos modos, Jeremía aclaró que su experiencia no es una excepción dentro del atletismo argentino: “Hay bastantes que empezaron entrenando en gimnasio, en tierra, en pasto. Pero obviamente que entrenar en la pista es mucho mejor y facilita un montón al cuerpo”.
Seis días de entrenamiento y una vida dedicada al deporte
La rutina de Peronja está prácticamente atravesada por el atletismo. De lunes a sábado trabaja en la pista, principalmente sobre los aspectos técnicos del salto, mientras que tres días por semana suma una segunda sesión en el gimnasio.
“Los martes, miércoles y viernes también tengo otro turno que es ir al gimnasio, la parte de pesas, de fuerza”, detalló.
Pero su llegada a Rosario no estuvo motivada únicamente por cuestiones deportivas. El joven atleta se trasladó a la ciudad para continuar con sus estudios en la carrera de Nutrición, una elección que también considera importante para su desarrollo como deportista.
El descanso y la alimentación forman parte de lo que en el deporte se conoce como “entrenamiento invisible”, una dimensión que Jeremía reconoce como fundamental.
“Es bastante importante”, señaló al referirse a la alimentación y el descanso, y admitió que descuidar esos aspectos puede significar una desventaja frente a los rivales.

El aspecto mental, otro desafío
El salto en alto no solamente exige condiciones físicas. La concentración y el manejo de la presión tienen un peso determinante en una competencia en la que cada intento puede cambiar el resultado.
Peronja reconoció que durante esta temporada tuvo competencias en las que no llegó en las mejores condiciones físicas y que eso también repercutió en su rendimiento.
“Más allá del entrenamiento, podes llegar al torneo y que no salgan las cosas. Pero bueno, es todo mental y hay que buscarle la vuelta”, explicó.
En ese proceso también recurrió a profesionales especializados. “Fui a psicólogos deportivos y todo eso, que me ha ayudado bastante”, contó.
Su filosofía frente a la competencia se resume en una frase sencilla: “Hay que seguir hasta lograrlo”.
El sueño de superar los 2,03 metros
Con la convocatoria al Sudamericano U23 en el horizonte, Peronja también tiene un desafío personal: mejorar su récord de 2,03 metros.
Pero el objetivo va incluso un poco más allá. El atleta santacruceño tiene en la mira una marca histórica de los Juegos de la Araucanía: 2,04 metros, registro perteneciente a otro atleta argentino llamado Jeremías y establecido hace aproximadamente dos décadas.
“Me gustaría ir a la Araucanía para poder lograr ese récord de los Juegos de la Araucanía, de 2,04”, señaló.
Peronja es, además, bicampeón de los Juegos de la Araucanía, competencia que considera una experiencia fundamental dentro de su formación y que este año disputará por última vez debido al límite de edad.
Ahora, el desafío será todavía mayor. En octubre tendrá la oportunidad de vestir por primera vez la camiseta argentina en un Campeonato Sudamericano U23 y competir junto a los mejores atletas de su categoría en el continente.
La sede, además, representa un alivio logístico y económico para el atleta y su familia: el torneo se realizará en Santa Fe, relativamente cerca de Rosario, donde actualmente vive y entrena.

“Es un esfuerzo tanto físico como económico. La verdad que nos viene bastante bien que esté acá cerca”, explicó.
Desde Río Gallegos, mientras tanto, el atletismo santacruceño sigue aportando nombres y talento. Peronja reconoce a varios jóvenes de la provincia que continúan desarrollándose en la disciplina y mantiene contacto con otros atletas que también debieron trasladarse para continuar su formación.
Con 2,03 metros como récord personal, seis días semanales de entrenamiento y una convocatoria que lo llevará a representar a Argentina, Jeremía James Peronja tiene por delante una nueva oportunidad para seguir saltando cada vez más alto.
Y, como él mismo resume, la fórmula parece sencilla: seguir intentando hasta lograrlo.
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