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“Lo desnudaron, ataron, encañonaron con una escopeta en la boca y tiraron a los chanchos”, fueron las palabras sostenidas por la fiscal María Guadalupe Inaudi ante el juez de Garantías Luciano Hermosilla, el pasado jueves en el marco de la audiencia de imputación que se realizó en la sala 15 de los tribunales de Neuquén.
Se trata del crimen de Mario Andrés Forquera, un hombre de 46 años que estuvo desaparecido casi un mes en Neuquén y, finalmente, el cuerpo del hombre fue encontrado desnudo y en estado de descomposición en una chanchería de Senillosa. El horroroso crimen conecta a las provincias de Mendoza, Santa Cruz y Neuquén, donde nació, donde vivió y trabajó y donde residía actualmente.
Homicidio agravado por alevosía y ensañamiento
Por el hecho fueron imputados Ricardo Cuevas, Diego Zalazar y Daniel “Samuel” Di Lena, acusados como coautores del delito de homicidio agravado por alevosía y ensañamiento. Estas personas fueron detenidas tras siete allanamientos simultáneos ordenados por Inaudi que se hicieron en domicilios de Neuquén capital y Senillosa.
La acusación fue formalizada durante la audiencia que se extendió por aproximadamente tres horas. En ese encuentro judicial, Inaudi estuvo acompañada por la asistente letrada Agustina Jarry, con quien expuso ante el juez los elementos reunidos durante la investigación y la reconstrucción provisoria del ataque.
El caso es considerado uno de los hechos de mayor impacto ocurridos en el Alto Valle de Neuquén durante los últimos años, tanto por la violencia que habría sufrido la víctima como por las condiciones en las que finalmente fue localizado el cuerpo.
Le reclamaron un lechón y un taladro
De acuerdo con la teoría fiscal, todo comenzó en una propiedad rural perteneciente a la familia Cuevas. En ese lugar, Forquera se encontraba junto a los tres hombres que ahora permanecen imputados y a un quinto individuo, quien habría presenciado parte del ataque y luego se convirtió en un testigo clave para la causa.
Según se explicó durante la audiencia, en la chacra se consumían bebidas alcohólicas y otras sustancias cuando se inició una discusión relacionada con un taladro y un lechón que Forquera le habría sustraído previamente a Ricardo Cuevas.
La disputa, que en un primer momento habría sido verbal, escaló rápidamente. Para la fiscalía, los acusados habrían actuado de manera conjunta y sometido a la víctima a una serie de agresiones físicas y torturas.
La descripción realizada por Inaudi fue contundente. “Lo desnudaron, ataron, encañonaron con una escopeta en la boca y tiraron a los chanchos”. También sostuvo que el hombre habría recibido múltiples puñaladas con armas blancas antes de ser arrojado a uno de los chiqueros del predio.
En ese punto, destacó la particularidad de que los acusados presuntamente conocían las características de los animales que se encontraban en el lugar. “Sabían que este tipo de animales tienen la cualidad de ingerir otros seres vivos”, agregó Inaudi, al explicar por qué la fiscalía considera que el hecho estuvo marcado por un especial grado de crueldad.
Uno de los elementos que llamó la atención de los investigadores fue que el cadáver fue hallado a más de 300 metros del área de los criaderos, lo que indica que Forquera no murió en forma inmediata, sino que salió del corral gravemente lesionado y se arrastró hasta quedar tendido, agonizar y finalmente morir.
La desaparición y los últimos rastros
A partir de la denuncia por la desaparición del hombre, los investigadores revisaron registros de cámaras de seguridad y lograron reconstruir parte del recorrido realizado por Forquera. Las imágenes permitieron establecer que tomó un colectivo desde Neuquén capital con destino a Plottier. Luego abordó un minibus que lo dejó en la calle Formosa, una de las vías de acceso a la chacra perteneciente a la familia Cuevas.
El primer allanamiento en la chacra, que cuenta con una superficie de 14 hectáreas, se realizó el 11 de julio. Durante el procedimiento, los investigadores secuestraron una escopeta de doble cañón, un teléfono celular y una camioneta que tenía un pedido de captura vigente por robo.
FOTO: EMILIANO ORTIZ/RÍO NEGRO
En aquella primera etapa, Ricardo Cuevas declaró que Forquera había estado en el lugar, pero que luego se había retirado. Sin embargo, con el avance de las pericias y los rastrillajes, los investigadores comenzaron a encontrar indicios que vinculaban a Forquera con el sector de los corrales.
Sangre, una campera y estudios genéticos
Los días 15 y 16 de julio se realizaron nuevos procedimientos en el predio. En esas tareas participaron efectivos de la Policía Montada, perros adiestrados y personal especializado de Criminalística. Durante los rastrillajes se localizaron manchas de sangre en las chapas de uno de los corrales.
También fue secuestrada una campera de color verde. El material fue sometido a análisis genéticos. Las muestras fueron cotejadas con el perfil genético del hermano de Forquera y los resultados confirmaron que pertenecían a la víctima.
Finalmente, el cuerpo fue encontrado el 3 de agosto, casi un mes después de la denuncia por desaparición. Los investigadores explicaron que las lluvias habían dificultado inicialmente las tareas de búsqueda. Una vez que las precipitaciones cesaron y el suelo comenzó a drenar, los efectivos observaron la presencia de aves carroñeras en las inmediaciones del predio.
El indicio los llevó a profundizar el rastrillaje en las cercanías de la casa principal. Allí encontraron el cadáver de Forquera, en avanzado estado de descomposición. El cuerpo se encontraba incompleto como consecuencia de la acción de la fauna silvestre, lo que dificulto la realización de la autopsia y, según plantearon las defensas, impidió determinar con precisión la causa concreta de la muerte.
Cuestionamientos de los defensores de los acusados
Durante la audiencia, los defensores de los acusados cuestionaron los detalles que salieron a la luz durante la audiencia de imputación. Cuevas es defendido por la doctora Cornejo; Zalazar está representado por la doctora Singoni; mientras que Di Lena cuenta con la asistencia del defensor público Santamarina.
Uno de los principales cuestionamientos estuvo dirigido contra el testimonio del hombre que habría presenciado el ataque y que actualmente es considerado un testigo clave. Las defensas argumentaron que su declaración debía ser considerada inválida porque, en un primer momento, el hombre habría sido tratado como sospechoso dentro de la investigación.
También señalaron que la autopsia no logró establecer una causa precisa de muerte debido al avanzado estado de descomposición y a las condiciones en las que fue encontrado el cuerpo. Según la fiscal Inaudi, el crimen habría ocurrido entre el 5 y el 8 de julio.
Ante esto, el juez Hermosilla rechazó los planteos formulados por las defensas y consideró que, en la etapa procesal actual, la investigación se apoya en un conjunto de indicios y elementos concretos que justifican la continuidad del proceso.
El magistrado entendió que no era necesario contar todavía con una reconstrucción definitiva de todos los aspectos del hecho para formular los cargos. También remarcó que la víctima habría estado atada e indefensa frente a sus agresores
Finalmente, Hermosilla fijó un plazo de investigación de cuatro meses y ordenó la prisión preventiva de los tres acusados. Como medida adicional, dispuso la prohibición de contacto entre los imputados y los testigos de la causa, mientras la fiscalía continúa reuniendo pruebas para avanzar en el esclarecimiento del hecho.
Vivió y trabajó varios años en Santa Cruz
Mario nació en Mendoza, vivió varios años en Las Heras de Santa Cruz y actualmente residía en Neuquén. En contacto con FM 92.1 de Las Heras, del Grupo La Opinión Austral, Gabriela Almagro, propietaria del autoservicio “El Abasto”, detalló que trabajó en su local: “trabajó muchísimo con nosotros en el negocio, desde que llegó, que era un pibito; y vivió muchos años acá en la ciudad, ahora no sé qué hacía en Neuquén”.
El hombre fue visto por última vez el 5 de julio en el pasaje Montañes al 1406, con una campera roja, pantalón de jean azul y borcegos marrones. El 8 se hizo la denuncia y la fuerza de seguridad inició la búsqueda. Su ex pareja dio aviso a las autoridades que Mario se había ido a Senillosa y no había regresado. Incluso, no había estado presente en el cumpleaños del hijo que tienen en común.
Asimismo, su familia de Mendoza -hermanas, primos y sobrinas- ayudó a través de redes sociales compartiendo su búsqueda, que se extendió por casi un mes. Luego de conocerse el fatal desenlace, su hermana Andrea Forquera escribió: “No pudiste dar la señal que te pedía porque ya te habían cortado tus alas. Mil gracias a todos los que compartieron la publicación. Lamentablemente fue todo en vano porque mi hermano ya no está en este mundo. Espero que se sepa lo que pasó y que mi hermano descanse en paz”.
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