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Este jueves se retomó el debate de valoración de pruebas en torno al histórico juicio por el hundimiento del ARA San Juan con dos declaraciones relevantes para la causa: las de dos de los imputados. Lamentablemente, por cuestiones propias de la transmisión oficial, el juicio se retomará este viernes.

El proceso judicial busca determinar responsabilidades por el hundimiento del submarino ARA San Juan, ocurrido el 15 de noviembre de 2017 en aguas del Atlántico Sur. La desaparición de la nave desató una búsqueda internacional que mantuvo en vilo a la sociedad durante semanas, hasta que finalmente el submarino fue hallado meses después en el fondo del mar.

Luis Enrique López Mazzeo es uno de los principales imputados por la presunta responsabilidad en el caso. Él está señalado de no haber puesto el submarino ARA San Juan a disposición de los operativos, siendo responsable de no fijar y supervisar adecuadamente el cumplimiento de las normas de alistamiento y el mantenimiento del submarino.

También se le acusó de permitir la participación del submarino en la orden de operaciones COPS 417, a pesar de conocer la falta de mantenimiento programado, el deterioro o falta de equipamiento, y la ausencia de pruebas de mar fundamentales (máxima profundidad y velocidad) que limitaban la unidad a operar a 100 metros.

Guillermo Quadrini, Luis Giménez, Mario Reynaldi y Enrique Baronetto, este jueves. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

En la jornada del jueves, López Mazzeo tuvo la oportunidad de dar su versión de los hechos y, en una extensa declaración de cerca de seis horas, su testimonio dejó frases contundentes sobre la investigación, el accionar de la Armada y las dudas que, según sostuvo, aún persisten sobre lo ocurrido con la nave que desapareció en noviembre de 2017 con 44 tripulantes a bordo.

Tal como lo informó La Opinión Austral, gracias a su cobertura exclusiva, el miércoles había declarado Claudio Javier Villamide. Este jueves el protagonista de la jornada fue López Mazzeo, quien expuso desde las primeras horas de la mañana hasta entrada la tarde.

La audiencia comenzó a las 09:00 en el Tribunal Oral Federal de Río Gallegos y rápidamente se centró en el relato de López Mazzeo, quien expuso durante varias horas ante los jueces, las querellas y la fiscalía. En su declaración, el imputado reconstruyó su rol dentro de la estructura de la Armada y explicó cómo funcionan los controles y verificaciones que se realizan sobre un submarino antes de que inicie una misión.

Durante su exposición, relató detalles sobre el estado del ARA San Juan previo a su última navegación y mencionó que, al momento de recibir la nave, el capitán que la entregaba había advertido que el submarino necesitaba reparaciones. Según su testimonio, esas tareas requerían “más de 72 horas de trabajo antes de poder autorizar su salida al mar” expresó ante la mirada firme del presidente del tribunal Mario Gabriel Reynaldi..

A lo largo de su declaración también reconstruyó cómo se enteró de los primeros inconvenientes reportados por el submarino en las horas previas a su desaparición. López Mazzeo explicó que fue contactado por Villamide entre la noche del 14 y la madrugada del 15 de noviembre de 2017, aquella jornada fatídica.

Según relató ante el tribunal conformado por el ya nombrado Reynaldi, Enrique BaronettoLuis Alberto Giménez y Guillermo Adolfo Quadrini, en ese llamado le informaron que el submarino había tenido un principio de incendio, aunque la situación estaba controlada. “Villamide me llamó y me informó que el San Juan tuvo un principio de incendio y que no había heridos, que estaban en superficie“, relató.

Valeria Carreras, querellante, este jueves durante el juicio. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

De acuerdo con su testimonio, el plan en ese momento era que la nave tomara aire en superficie antes de volver a sumergirse y posteriormente iniciar el regreso al puerto de la localidad de Mar del Plata. López Mazzeo sostuvo que, según la información que recibió en aquel momento, “el submarino contaba con los sistemas necesarios para afrontar una situación de ese tipo”, indicó.

Tras conocer el incidente, afirmó que comunicó la situación a sus superiores y que inmediatamente se comenzaron a tomar medidas preventivas dentro de la estructura de la Armada. Entre ellas, explicó que se suspendió una exhibición aérea que estaba programada y se dispuso que los aviones quedaran en alerta para iniciar un eventual operativo de búsqueda.

Como dato, durante la alocución de López Mazzeo, hubo un momento en el que el presidente del tribunal dio una advertencia a una de las personas presentes ya que habría estado haciendo gestos ante el imputado aunque la situación no pasó a mayores.

Volviendo al relato de López Mazzeo, también dijo que, posteriormente, el comandante del submarino volvió a comunicarse con Villamide y le transmitió que la tripulación se encontraba bien y que el buque había retomado la inmersión. Según precisó durante su declaración, ese contacto se habría producido alrededor de la 01:00 del 15 de noviembre de 2017.

En ese punto de la audiencia, el presidente del tribunal solicitó precisiones sobre el horario de esa comunicación, uno de los aspectos clave dentro de la reconstrucción cronológica de los hechos.

López Mazzeo explicó que horas después recibió otro llamado que le generó preocupación. Según declaró, en esa comunicación le transmitieron que la situación generaba inquietud. A partir de ese momento, describió una serie de gestiones que -según sostuvo- se realizaron para intentar ubicar al submarino.

“Más tarde me llama para decirme que no le gustaba nada lo que sucedía”, relató sobre lo que le habría dicho Villamide. Luego agregó que tras esa noticia se activaron distintas gestiones de cooperación internacional. De acuerdo con su testimonio, se contactaron con organismos y fuerzas extranjeras para reforzar la búsqueda.

Luis Enrique Mazzeo este jueves, durante su testimonio. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

En su relato, el imputado aseguró que se comunicaron con la NASA para solicitar apoyo logístico con un avión que se encontraba en la Antártida y también se realizaron gestiones con la empresa YPF para abastecer de combustible a otras unidades navales que participarían en el operativo de búsqueda.

Además, indicó que se establecieron contactos con armadas extranjeras para coordinar posibles tareas de rastreo en el Atlántico Sur. Sin embargo, explicó que” durante las primeras horas del operativo no hubo resultados positivos“. Según expresó ante el tribunal, los rastrillajes iniciales no lograron dar con la ubicación del submarino.

Fue en ese momento cuando López Mazzeo expresó una de las frases más fuertes de su testimonio, vinculada al impacto personal que le provocaron las acusaciones posteriores. “A partir de ahí a mí me produce rechazo todo lo que se dijo, que lo dejamos ir y no fue así, eran nuestros camaradas, convivíamos juntos y entre todos nos cuidábamos“, afirmó nombrando a varias de las víctimas. Tras esa declaración, el tribunal dispuso un cuarto intermedio antes de continuar con la audiencia.

Al reanudarse la jornada, el imputado abordó otro punto sensible del proceso: las decisiones administrativas que se tomaron dentro de la Armada después de la tragedia. Según explicó, tanto él como Villamide fueron inicialmente suspendidos por haber autorizado la zarpada del submarino. Relató que, en un primer momento, esa resolución fue dejada sin efecto, aunque posteriormente se le comunicó nuevamente que quedaba suspendido de sus funciones.

López Mazzeo cuestionó con dureza el modo en que se desarrolló la investigación interna dentro de la Armada y sostuvo que se lo responsabilizó sin pruebas concluyentes. “Se me acusó a mi sin tener ninguna prueba”, sostuvo durante su declaración ante los jueces.

“Han pasado 8 años y seguimos sin realizar pericias, seguimos sin saber qué es lo que pasó”, afirmó López Mazzeo. También relató una situación que, según dijo, ocurrió cuando sus abogados se presentaron en Caleta Olivia durante el desarrollo de la causa. Según su versión, allí recibieron un comentario que lo impactó profundamente: “Cuando mis abogados fueron a Caleta Olivia, la jueza (por Marta Yañez) les dijo que la Marina ya le había entregado dos cabezas y quiero saber si hay más”, sostuvo ante el tribunal.

En el cierre de su declaración, el imputado volvió a insistir en la necesidad de esclarecer técnicamente lo ocurrido con el submarino para evitar que una tragedia similar vuelva a repetirse. “Seguimos sin saber qué pasó para evitar otro hecho similar“, concluyó, antes de volver a sentarse junto al resto de los imputados.

Claudio Villamide, Héctor Alonso y Hugo Correa hablando durante la jornada del jueves. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

El segundo testimonio

Tras un cuarto intermedio de unos quince minutos, se retomó la audiencia con la declaración del tercer imputado. Se trató de Héctor Aníbal Alonso, ex jefe del Estado Mayor de Comandos de las Fuerzas Submarinas y responsable de mantenimiento de arsenales.

Alonso afronta cargos por no garantizar el cumplimiento de las normas de alistamiento técnico y por no activar rápidamente el estado mayor ante la crisis. Fue uno de los primeros en recibir el mensaje satelital sobre el principio de incendio y se le atribuye haber minimizado la gravedad de la situación, según el requerimiento de elevación a juicio.

Él fue sentado en el banquillo de los acusados este jueves y comenzó diciendo que tendría a mano un papel que harías las veces de ayudamemoria y artículos del reglamento de la Armada, con los que buscaría demostrar que no tendría responsabilidad sobre lo que ocurrió con el ARA San Juan.

Alonso indicó que en el 2017, su función era la de asesorar al Comandante de la Fuerza en sus funciones. “Asesorábamos a Villamide. El reglamento estaba desactualizado desde hace décadas. Se me ha imputado una serie de falencias debido a esa reglamentación. Esa documentación ya estaba caduca” y señaló “las líneas de mando no me marcan como responsable. Yo no estaba en la línea de comando de los submarinos. No puedo pasar por sobre otros comandantes”.

Lo que viene

Debido a problemas en la transmisión oficial, el juicio pasó a cuarto intermedio para este viernes a la nueve de la mañana. Se espera que brinde su testimonio el capitán de fragata (RE) Hugo Miguel Correa a quien se le imputa haber omitido diligencias propias de sus cargos, no asegurar un servicio de comunicaciones rápido y seguro entre el submarino y el COF, y no actualizar los planes en vigor.  De esta manera, comenzarán a dar su testimonio testigos y peritos que trabajaron en la instrucción.

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