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La muerte de Sergio Taselli volvió a poner en primer plano la trayectoria de uno de los empresarios que más activos industriales y servicios públicos acumuló durante el proceso de privatizaciones y reestructuración de empresas estatales de las décadas de 1990 y 2000.
La noticia se conoció a través de un aviso fúnebre publicado el domingo 4 de octubre de 2026 en el diario La Nación. El mensaje fue firmado por Mariano Cúneo Libarona y su familia, quien había sido abogado particular de Taselli durante la causa Cuadernos.
Taselli ina a cumplir 82 el 10 de noviembre próximo. Por los años en que estuvo activo en la firma familiar, su nombre quedó asociado a un amplio entramado de empresas que incluyó generación y distribución eléctrica, ferrocarriles, minería, siderurgia, industria láctea, frigoríficos, petroquímica y maquinaria agrícola.
Pero en Santa Cruz su figura quedó especialmente vinculada con Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT). La concesión privada iniciada en 1994 terminó ocho años después con la rescisión del contrato por parte del Estado nacional y dio lugar a una extensa investigación judicial por la administración del complejo carbonífero, luego de la tragedia donde murieron 14 mineros.
Taselli y la concesión de YCRT en los años 90
En 1994, durante la presidencia de Carlos Menem, el Estado nacional privatizó el complejo carbonífero de Río Turbio. La concesión integral incluyó la explotación minera y los servicios ferroportuarios vinculados con las terminales de Punta Loyola y Río Gallegos.
El esquema contemplaba un subsidio estatal anual de 22,5 millones de pesos, equivalente a 22,5 millones de dólares durante la vigencia de la convertibilidad. A cambio, la concesionaria debía sostener la explotación, realizar inversiones, mantener la infraestructura y garantizar las condiciones de seguridad.
Sergio Taselli quedó al frente de la sociedad concesionaria. El holding empresario que encabezaba fue presentado durante esos años como uno de los grupos capaces de asumir empresas estatales y unidades productivas consideradas inviables o en crisis.
El perfil empresarial elaborado sobre Taselli describe justamente esa modalidad como una estrategia de adquisición de activos en crisis, concesiones públicas y empresas concursadas. Según ese documento, el empresario construyó su patrimonio a partir de compañías adquiridas por valores simbólicos o mediante concesiones que incluían recursos estatales.
En el caso de YCRT, los cuestionamientos se concentraron en el destino de los recursos y en el deterioro de la infraestructura, que habría derivado en el siniestro en la Mina 5 donde ocurrió un incendio y un derrumbe que provocó la muerte de 14 mineros. El material de investigación señala que la explotación pasó de tres frentes de extracción a uno y que existieron denuncias sobre el traslado de maquinaria en condiciones de ser utilizada hacia otras empresas vinculadas al grupo.
La situación derivó además en fuertes conflictos con los trabajadores de la Cuenca Carbonífera. Hubo paros y huelgas de hambre en reclamo de salarios, condiciones laborales e inversiones.
Uno de los episodios más graves ocurrió durante un conflicto en 1998, cuando la administración interrumpió el suministro eléctrico y el sistema de ventilación de los socavones para forzar el desalojo de los trabajadores.
El final de la concesión y el regreso de YCRT al Estado
La concesión privada terminó en 2002. El Estado nacional rescindió el contrato luego de años de conflictos y cuestionamientos sobre el funcionamiento del complejo. Para entonces, el deterioro de la explotación, las condiciones laborales y la falta de inversiones habían convertido a la concesión de Taselli en uno de los capítulos más controvertidos de la historia reciente de YCRT. La salida de la empresa privada no cerró, sin embargo, el capítulo judicial.
En 2011, el juez federal Sergio Torres procesó a Taselli por presunta administración fraudulenta agravada en perjuicio del Estado Nacional y dispuso un embargo de 45 millones de pesos. La investigación incluyó operaciones contables, subsidios y movimientos vinculados con los bienes del complejo.
El expediente fue elevado a juicio oral, aunque el proceso se prolongó durante años. Taselli fue procesado e investigado en distintas causas, pero murió en 2026 sin una condena penal firme.
El empresario de las compañías en crisis
La historia de YCRT formó parte de un esquema empresarial mucho más amplio. Taselli comenzó vinculado al comercio de chatarra y, según los antecedentes recopilados, tuvo entre sus principales clientes a Techint. Una parte de ese negocio estuvo relacionada con el desguace de bienes estatales en desuso, particularmente material ferroviario, rieles e infraestructura.
Con el tiempo, ese negocio inicial se transformó en un conglomerado que llegó a reunir más de veinte sociedades y emplear a unas 15.000 personas durante su mayor expansión.
Entre las compañías vinculadas al grupo estaban Aceros Zapla, Materfer, Agrinar, Parmalat Argentina, Lácteos Gándara, Frigorífico Santa Elena, Petroquímica Bermúdez, Transportes Metropolitanos y las distribuidoras eléctricas EDECAT y EDEFOR, entre otras.
La lógica de expansión se concentró especialmente en empresas estatales privatizadas, compañías quebradas o concursadas y activos considerados estratégicos. Uno de los ejemplos más conocidos fue Parmalat Argentina, adquirida en 2004 por un euro a cambio de absorber 70 millones de dólares (más de 200 millones de pesos de la época). La firma pasó a denominarse Lácteos del Sur y pocos días después ingresó en concurso preventivo.
También adquirió Altos Hornos Zapla, posteriormente Aceros Zapla, y Materfer, la histórica fábrica cordobesa de material ferroviario.
En el sector ferroviario, el grupo llegó a controlar Transportes Metropolitanos y las líneas Roca, San Martín y Belgrano Sur. Las concesiones terminaron siendo rescindidas por el Estado entre 2004 y 2007, en medio de cuestionamientos por la falta de inversiones y deficiencias en los servicios.
Santa Elena
El nombre de Taselli también quedó ligado al Frigorífico Santa Elena, en Entre Ríos. La planta había sido uno de los grandes establecimientos frigoríficos del país, pero cerró definitivamente en 1993 después de una privatización que terminó con miles de trabajadores fuera de sus puestos.
En 2005, Taselli, a través de Santa Elena Alimentos S.A., adquirió el establecimiento mediante una oferta de 3,5 millones de pesos aceptada por el Banco Nación. La operación contemplaba una cláusula de retroventa si la planta no comenzaba a funcionar en 180 días.
El frigorífico volvió a producir, obtuvo la Cuota Hilton y consiguió autorización para exportar carne a Venezuela. Sin embargo, los conflictos laborales y productivos continuaron y en 2010 volvió a cerrar. La planta tuvo nuevos intentos de funcionamiento entre 2020 y 2024, cuando elaboró picadillos y viandas para el Ministerio de Desarrollo Social. Después volvió a paralizarse.
La experiencia terminó dejando otra marca en la trayectoria empresarial de Taselli: una adquisición destinada a recuperar una planta industrial que atravesó nuevos cierres y conflictos.
La causa Cuadernos
En agosto de 2018, Taselli quedó detenido en el marco de la denominada causa Cuadernos, luego de presentarse espontáneamente ante el juez federal Claudio Bonadio.
El empresario aparecía mencionado en las anotaciones del chofer Oscar Centeno bajo el nombre de “Gabriel Taselli”. Fue imputado como partícipe necesario de una asociación ilícita y permaneció detenido hasta que la Cámara Federal ordenó su excarcelación en septiembre de ese año.
Su abogado fue Mariano Cúneo Libarona, quien cuestionó públicamente el mecanismo utilizado en la investigación y, en particular, el régimen del imputado colaborador. “Me preocupa que esto sea así: tenés que arrepentirte y confesar algo e involucrar gente. Si decís que sos inocente, quedás preso. Si no sale en libertad en breve lapso, va a mentir y va a involucrar a alguno”, dijo el letrado en una entrevista con Radio La Red.
Días después, Taselli recuperó la libertad por decisión de la Cámara Federal. El tribunal consideró que no existían riesgos procesales suficientes para mantenerlo detenido, aunque continuó vinculado al expediente.
La relación entre empresario y abogado continuó con el paso de los años. La participación de Cúneo Libarona en el aviso fúnebre publicado el 4 de octubre de 2026 confirmó que seguía existiendo ese vínculo profesional y personal. También participó del luto German Revol Lozada, un diseñador industrial vinculada a la causa Sueños Compartidos por lavado de activos.
Una trayectoria atravesada por causas judiciales
Además de la investigación por YCRT y la causa Cuadernos, Taselli estuvo involucrado en otros expedientes judiciales como investigaciones por presunta evasión fiscal vinculada con Molinos Brüning, una causa ambiental relacionada con Petroquímica Bermúdez y actuaciones en Paraguay vinculadas con Acepar.
En el caso de Petroquímica Bermúdez, la Justicia de Santa Fe declaró prescripta la acción penal en 2024. En el expediente tributario de Molinos Brüning, la Cámara Federal de Casación Penal revocó un sobreseimiento y ordenó profundizar la investigación.
El cuadro judicial de Taselli quedó marcado por procesamientos, investigaciones, excarcelaciones, recursos y prescripciones, pero sin una condena penal firme al momento de su fallecimiento.
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