44 años después de la guerra, una delegación integrada por veteranos de La Matanza, Córdoba y La Plata regresó a las islas Malvinas.

La delegación estuvo integrada por Ramón Cayetano Robles, Julio César Rearte, Oscar Mendoza, Juan Ángel Medina Brito, Daniel Juan Marenzi, Claudio José Iglesias, Carlos Dante Farina, Ramón Eduardo Conde, Orlando Arturo Cajal, Rodolfo Antonio Arrieta y Eduardo Juan Albornoz de La Matanza; Daniel Barsellini, Héctor Correia, José Luis García, Marcelo Lanatta, Alejandro Villanueva, Carlos Varde, Fernando Marino, Marcelo Martínez y Fabián Passaro del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata y Jorge Berardo, Adrián Restiver y Ricardo Esteban Vélez de Córdoba.

También viajaron María Eva Hasenclever y Myriam Beatriz Gramisci, familiares de los caídos Julio Rubén Cao y Donato Manuel Gramisci, respectivamente, y Orlando Nicolás Cajal, hijo de veterano.

La Banda Militar “Combatientes del Atlántico Sur” agasajó a la comitiva con su música. Foto: José Silva/La Opinión Austral

Para algunos veteranos fue la primera vez que volvían a pisar el archipiélago después del conflicto bélico, para otros, una nueva oportunidad de visitar a los caídos y, por al menos siete días, recorrer las tierras por las que ofrecieron la vida.

El vuelo de regreso al continente aterrizó alrededor de las 16:30 de este sábado 19 de septiembre en el Aeropuerto Internacional “Piloto Civil Norberto Fernández”, donde los veteranos Raúl Vásquez y Carlos Contreras los recibieron con un lienzo blanco con el texto “Las Malvinas son argentinas”.

El VGM Mendoza intentando contener las lágrimas ante la Marcha de Malvinas. Foto: José Silva/La Opinión Austral

Con su interpretación de la Marcha de Malvinas, la Banda Militar “Combatientes del Atlántico Sur” hizo emocionar hasta las lágrimas a los veteranos.

“Soy tía de Julio Rubén Cao, un maestro que quedó en Malvinas. Viajar fue muy emocionante y muy fuerte”, reconoció María Eva Hasenclever a La Opinión Austral.

“Con este viaje, ya va a doler un poco menos, pero dolió mucho”, manifestó María Ev Hasenclever a La Opinión Austral. Foto: José Silva/La Opinión Austral

Viajar a las islas, indicó “era una cosa pendiente. Julio para mí no fue un sobrino más, lo lo crié hasta los 11 años entonces me debía este viaje. Él dio siempre el ejemplo, primero lo hacía a él y después lo pedía a sus alumnos. Fue un gran maestro”.

Sobre cómo vive el recuerdo de Julio, su tía manifestó que “ahora se vive más con nostalgia, al principio fue muy bravo, pero con este viaje cierro también la historia y ya va a doler un poco menos, pero dolió mucho”.

Los veteranos Carlos Contreras Raúl Vásquez junto a Jorge Berardo, Adrián Restiver y Ramón Robles. Foto: José Silva/La Opinión Austral

Hasenclever, insistió: “Hay que seguir luchando, yo sigo luchando por él, por su nombre y por todos los veteranos, los vivos y los muertos. Trabajo mucho con los veteranos, voy a las escuelas, estoy todo el tiempo presente, honrando a mi sobrino y a mi hermana, que fue una gran luchadora, ella trabajó 32 años con los veteranos. Ahora me quedó el legado a mí, mi hermana me dijo que siguieta yo mientras pueda, voy a seguir yo, después quedarán los más jóvenes”.

Una semana en las islas

Para el veterano Ramón Robles, quien en 1982 integró el Grupo de Artillería Paracaidista 4 del Ejército Argentino, éste no fue su primer regreso a las islas tras la guerra, pero sí se encontró con un escenario diferente a años anteriores.

“Cuando llegamos, ellos hicieron una demostración bastante importante de fuerza, cuando aterrizamos, nos dimos cuenta que habían desplegado los aviones en la pista, tenían un Hércules, estaba todo alrededor controlado, custodiado por soldados, cosa que en viajes anteriores no ha pasado“, contó.

“La causa está escrita como está escrita gracias a las organizaciones”, sostuvo Ramón Robles. Foto: José Silva/La Opinión Austral

“Todo el tiempo que estuvimos en la isla, anduvieron aviones sobrevolando continuamente, soldados cerca nuestro, nos hostigaron, pero está bien, porque les hacemos gastar plata, hay que seguir yendo y haciéndole gastar plata, seguir molestándolo”, marcó.

Sobre su tercera visita, manifestó que cada viaje “tiene un sentimiento totalmente diferente. En esta oportunidad, llegué a lugares que no había llegado porque la excursión se hizo de otra manera, y uno de los hechos más importantes fue que nuestro amigo, dirigente de Santa Cruz, había que llevarlo a la isla y eso hicimos”.

Claudio Iglesias, Rodolfo Arrieta y Carlos Fariña en Wirelees Range. Foto: gentileza Oscar Mendoza

“Como veteranos lo vivimos realmente fervoroso, pero por otro lado, sabemos que es una mentira lo que hace el gobierno. La Causa Malvinas, si hoy está escrita como está escrita, es gracias a las organizaciones de veteranos, no es gracias a los gobiernos ni a los políticos. Este gobierno usa la Causa Malvinas para no mostrar el desastre económico que está pasando en la población. Tenemos 350.000 empleados que fueron despedidos de su trabajo, cerraron fábricas, ahora echaron en la Quinta de Olivos, todo eso lo quiere tapar con el tema Malvinas, que es el único tema que une a la sociedad argentina”, recalcó Robles.

Emoción

El veterano Oscar Mendoza, quien en 1982 era soldado conscripto del Batallón de Infantería Marina N° 5, con asiento en Río Grande, Tierra del Fuego, intentó contener las lágrimas cuando la Marcha de Malvinas sonó en el aeropuerto y con fuerza gritó: “¡Viva la Patria!”, al cierre.

“Siempre volver nos causa esas sensaciones de emoción, tanto cuando volvemos a la isla, cuando volvemos al cementerio de Darwin. Ver esas cruces blancas en ese lugar tan inhóspito nos trae muchos recuerdos de aquellas personas que nos acompañamos dentro de las trincheras”, compartió Mendoza con La Opinión Austral.

El veterano Oscar Mendoza y María Eva Hasenclever, tía del caído Julio Cao, al lado de la lápida en el cementerio de Darwin. Foto: gentileza Oscar Mendoza

“Después volver, como nosotros le decíamos en aquel momento, al continente, es una emoción. Pero, nosotros cada vez pensamos que estamos entrando a la casa y lo que dejamos allá fue el jardín. Fue el jardín con esas cruces blancas que son las flores de ese jardín. Y en algún momento todo va a estar unido y salimos del jardín, entramos a casa, pero vamos a seguir yendo al jardín cuantas veces querramos, porque esas cruces, esas flores que quedaron allá, nosotros las tenemos que seguir regando con la pasión, con el sentimiento y con el respeto que esos compañeros se merecen”, aseveró.

Por último, dejando un mensaje a las nuevas generaciones, pidió: “Que no bajen los brazos, que sigan reclamando, como lo hicimos nosotros cuando vinimos con 20 años y llevamos casi 45 años de lucha para malvinizar, lucha para lograr objetivos para con el bienestar de nuestros compañeros, así que nunca hay que bajar los brazos”.

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El veterano de guerra Oscar Mendoza pidió “que no bajen los brazos, que sigan reclamando”. Foto: José Silva/La Opinión Austral

Los chicos tienen que entender que nada en este mundo nada se regala y todo se consigue a través de la lucha. Y a seguir malvinizando, tuvimos la suerte que viajaron dos jóvenes con nosotros, que son periodistas, el hijo de un veterano de guerra, y la emoción que vivieron esos chicos al lado nuestro también sabemos que la van a transmitir, así que ojalá también este viaje les haya servido a ellos”, anheló.

Por último, agradeció al Grupo La Opinión Austral: “Gracias a ustedes por acompañarnos durante todo el viaje y siempre estar presentes”.

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