Fernando Sosa, un intérprete peruano, ha logrado captar la atención de los seguidores del rock en español y, especialmente, de los devotos admiradores de Gustavo Cerati, al presentar un tributo que trasciende la simple imitación para convertirse en una experiencia cargada de emoción.
Su participación en “Yo Soy“, el aclamado certamen de imitaciones de la televisión de Perú, no solo se limitó a ejecutar los clásicos de Soda Stereo, sino que, en su lugar, edificó una identidad escénica integral; su propuesta incluyó un exhaustivo trabajo vocal, un estudio minucioso de la gestualidad y una presencia corporal que honra el legado de uno de los artistas más icónicos de Latinoamérica.
En un primer intento, el joven fue rechazado por el jurado y quedó fuera de la competencia; sin embargo, lejos de abandonar su objetivo, utilizó ese revés como un catalizador para perfeccionar su técnica; regresó al escenario y, al presentarse con el emblemático “gracias totales”, demostró una comprensión profunda de la mística y los códigos que rodeaban a Cerati.
El jurado no tardó en reconocer su evolución, destacando la naturalidad de sus movimientos y un timbre de voz que evitaba la parodia; aunque el programa fue su plataforma de despegue local, la verdadera explosión ocurrió en las plataformas digitales; sus versiones de “En la ciudad de la furia”, “Prófugos” y “Cuando pase el temblor” se virzalizaron, cruzando fronteras y llegando, incluso, al público argentino; entre los comentarios más destacados, una frase comenzó a repetirse: “Era imitarlo, no resucitarlo”.
Desde 2023, Sosa ya recorría escenarios peruanos liderando una banda tributo, lo que le permitió madurar su interpretación mucho antes de enfrentarse a las cámaras.
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