ASTROLOGÍA CHINA

Horóscopo Chino 2022: ¿A qué signo le irá mejor en el amor este año?

La experta en astrología china Ludovica Squirru vaticinó lo que le depara al año entrante, luego de un 2021 aplacado por la pandemia de Covid-19. ¿Cuál será el signo que mejor le irá en el amor?.

Por La Opinión Austral


De acuerdo a lo que Ludovica Squirru afirma, el signo más beneficiado en el amor este 2022 será el conejo, asegurando que este está "enamorado del amor".

¿Cómo le irá en el amor a los diferentes signos del Horóscopo Chino en este 2022?

RATA La rata es tan cerebral, crítica y cínica que no soporta el amor en el envase clásico; elucubrará un sistema amoroso que la inspire para sublimar su libido, pues lo convencional la aburre y necesita altas dosis de imaginación para afrontar la odisea del amor.

Estará siempre a la defensiva y con los anticuerpos muy altos para no caer en las trampas. Su instinto sexual es similar a su paranoia. Puede disociar el sexo del amor o de una relación afectiva, aunque la mayoría de las ratas necesita desnudarse en la intimidad con alguien que sepa apreciar su timidez, fobia, reserva y gran voluptuosidad.

BUEY

Su corazón estará siempre listo para afrontar las situaciones más difíciles de la vida pues sabe que no hay nada en este mundo que no venga con sacrificio. El amor es para el varón, deber, responsabilidad y una libreta matrimonial. Pase o no por el registro civil, sentirá que no puede entablar una relación light, aunque el sexo para el buey sea como el aire que respira. Lo mismo ocurrirá para la mujer en este signo.

El búfalo desconoce los mecanismos de la seducción a fuego lento. Prefiere demostrar a su pareja o ave de paso su gran resistencia a la indiferencia, el dolor, los impedimentos.

TIGRE

El elegido sentirá que es envidiado por amigos y enemigos, pues el tigre despliega sus encantos como si estuviera filmando en un set. Les recomiendo que antes de conocerlo ya descarten la expectativa de pretender fidelidad del felino; su espíritu de conquista es superior a cualquier promesa hecha en el registro civil o ceremonia chamánica. El fuego con que envuelve a su presa alcanza y sobra para inmortalizarlo.

El felino necesita que lo admiren, adulen y aplaudan. El ego es el motor de sus originales aventuras y siempre buscará parejas que sean compañeras de sus locas fantasías.

Necesita admirar física o intelectualmente a su elegido; no soporta aburrirse y siempre encontrará desafíos para seguir apasionado. Hay diferentes tipos de tigres: más salvajes, crueles, con tendencias sadomasoquistas, místicos, domésticos, equilibrados y muy desequilibrados.

Para él o ella la intimidad es la clave de la relación. Cuando desnuda a su presa y la recuesta sobre una parva de heno, o en las blancas arenas de una playa adonde llegaron a dialogar con los delfines de noche, o en una cama turca con tules, velas aromatizadas, copal o palo de rosa, el privilegiado tuvo ya orgasmos múltiples y sintió que estaba hipnotizado.

 

CONEJO

Tiene suerte en el amor; su originalidad, buen gusto y refinamiento deslumbran y logran que se desvivan por atenderlo, colmarlo de todo tipo de placeres terrenales y celestiales que el conejo sabe apreciar y despreciar simultáneamente.

Conoce el punto G del amor en los demás, pero en él es difícil detectarlo. Necesita misterio, grandes dosis de fantasía, imaginación y promesas sobre el bidet. Él maneja las situaciones; el tironeo lo estimula; tiene el "no" siempre a mano por las dudas, hasta que el otro logre hipnotizarlo y sucumba al Kamasutra.

El conejo está "enamorado del amor", es un estado anímico pasajero, una noche, una tarde frente a la chimenea o en un spa, a lo sumo un día entero, hasta allí llega su capacidad de entrega. Un tanto egoísta, estará a su lado demostrando gran afecto e interés mientras usted lo alimenta, le da placeres al alcance de su mano, televisión, música en estéreo, satisface sus instintos primarios y sus necesidades. Un día se borra y vaya una a saber qué tejado de zinc caliente va a visitar.

DRAGÓN 

Seductor innato, el amor representa una excusa para desplegar sus dotes histriónicas, artísticas, deportivas, culinarias y ejecutivas. Es un prestidigitador de deslumbrante belleza, con sex appeal y glamour; con solo guiñar un ojo enciende la Vía Láctea. El dragón está siempre listo para arremeter cuando alguien despierta su interés o curiosidad.

Tiene el don de aparecer y desaparecer simultáneamente produciendo espejismos visuales y sonoros. Su verborragia puede actuar a favor o en contra. Apabulla con escenas teatrales desmesuradas; en cualquier sexo exagera su sentimientos.

El dragón sabe que desplegando su arsenal imaginativo logrará dar en el blanco. Entonces preparará el entorno seleccionando la mejor obra poética, elegirá velas traídas de la India, junto a incienso, sándalo y mirra. Buscará música en vivo, descorchará un vino cosecha del siglo pasado, traerá delicias agridulces para la amada y la sacará a bailar cheek to cheek.

Su amor encandila, embruja y provoca infartos en cadena. Es una corriente electromagnética que produce un gran alboroto en las hormonas, un brusco cambio en el aire y en la presión arterial. Su capacidad de morir y renacer como el ave fénix en cada relación es mitológica; puede inmolarse, sacrificarse y evaporarse si se siente incómodo o atrapado sin salida.

SERPIENTE

La serpiente es una maestra refinada. De nada le servirá a usted intentar desnudarla: el órgano sexual lo tiene en la cabeza, que enciende sus sentidos. Las neuronas cargadas de electricidad hacen fluir la energía atómica a todos sus sentidos, que despiertan en olas gigantescas, y cuando llegan al clímax el ofidio da rienda suelta a sus pasiones, siempre salpicadas por sus bajos instintos, la sal y la páprika de la vida. Todo es aceptado, probado, experimentado; las rutinas, los clichés quedan desechados. La serpiente logrará que se sienta fluyendo hacia otras galaxias, vidas pasadas, submundos y ultramundos.

Esto no será por mucho tiempo, pues es una amante insaciable y mientras esté enroscada física y mentalmente no se podrá desprender. Después de hacer el amor con ella, la piel quedará radiante, traslúcida.

CABALLO

El potro y la yegua son instinto puro, para ellos el amor y el sexo son lo mismo cuando sienten bullir debajo de sus crines la sangre caliente y se lanzan al galope desenfrenado a atropellar, embestir, tomar y desnudar a su objeto de deseo.

El ego del equino es directamente proporcional a la energía que usa para sus conquistas amorosas. Para él o ella no hay imposibles: saben que con su sex appeal, glamour, destreza, humor e imaginación tendrán a la presa en menos de cinco minutos.

El caballo es muy contradictorio en cuestiones del corazón. Parece fuerte, seguro, decidido, audaz, atrevido, insolente; pero cuando la respuesta llega de inmediato, cambia de actitud y se torna asustadizo, nervioso, inseguro y muy ansioso, espantando al amado con coces y relinchos que a veces resultan mortales.

CABRA

Si hay un signo que nació para amar y ser amado es la cabrita. Susceptible, hipersensible, frágil, a través de la vida necesita encontrar afecto en cada relación sentimental o amistosa, pues su equilibrio emocional depende únicamente de la gente con la que se relaciona. Es querible apenas se la conoce; su dulzura, suavidad y modales despiertan ganas de protegerla, cuidarla, mimarla y prepararle un corral donde pueda desarrollar su capacidad artística y creativa.

La cabra de cualquier género vive enamorada. Es el signo más platónico: puede pasar la vida amando a alguien sin que se entere, pues su timidez, discreción y sentido común no permiten que exteriorice sus sentimientos. Una experta en despertar sentimientos de culpa: sabe llegar al fondo del alma, contar historias melodramáticas, mezclar las mejores novelas clásicas con los hits de la televisión y convencer a su pareja de su sufrimiento.

MONO

Su timing para el juego amoroso es su mayor destreza; a fuego lento o incendiando logra crear una corriente magnética irresistible.

La sangre le cambia el ritmo del corazón, la piel se hidrata y suaviza las facciones. El viaje no tiene principio ni fin: para el mono es un juego de a dos, en el que está siempre activo, atento, divertido y desprevenido. Su curiosidad innata lo conduce por laberintos, regiones, cavernas inexploradas donde es el mejor huésped de la creación.

Sabe deslizarse con maestría entre las sábanas, sobre alfombras, pisos de estuco o mármol de Carrara para conducir a su pareja por nuevas texturas epidérmicas; no hay tiempo para pensar con sus masajes afrodisíacos que desde la planta de los pies suben por pantorrillas, muslos, caderas, columna, espalda, nuca, y cada rincón adonde sus fantasías lo deporten.

GALLO

Este es el signo más impredecible para definir el arte amatorio. Su capacidad amatoria es ilimitada; cuenta con recursos originales, artísticos, esotéricos para lograr una dependencia sutil y firme con el elegido del corazón. Desde que siente hervir la sangre debajo de sus plumas hasta que lo despluman o arrincona a su favorito en un corner del gallinero, el gallo está muy concentrado en la estrategia a seguir.

Se siente un ganador, la derrota no está en la escala de valores, o sea que a veces sus amores son unilaterales, onanistas o muy platónicos. Tanto el gallo como la gallita son muy ambiciosos a la hora de elegir: se fijan en los mínimos detalles, desde la puntualidad y la pulcritud hasta el currículum de la persona.

El erotismo está relacionado con la proyección social de su pareja; adora ser agasajado en lugares de moda, salir con gente famosa y exitosa, pavoneándose.

PERRO

Este es el signo más impredecible para definir el arte amatorio. Su capacidad amatoria es ilimitada; cuenta con recursos originales, artísticos, esotéricos para lograr una dependencia sutil y firme con el elegido del corazón. Desde que siente hervir la sangre debajo de sus plumas hasta que lo despluman o arrincona a su favorito en un corner del gallinero, el gallo está muy concentrado en la estrategia a seguir.

Se siente un ganador, la derrota no está en la escala de valores, o sea que a veces sus amores son unilaterales, onanistas o muy platónicos. Tanto el gallo como la gallita son muy ambiciosos a la hora de elegir: se fijan en los mínimos detalles, desde la puntualidad y la pulcritud hasta el currículum de la persona.

El erotismo está relacionado con la proyección social de su pareja; adora ser agasajado en lugares de moda, salir con gente famosa y exitosa, pavoneándose.

CHANCHO

El chancho es el signo más vulnerable al amor; su innata ingenuidad, candidez y predisposición a dejarse llevar por sus instintos lo convierten en un mago del tao erótico. Su pasión por el sexo a veces coincide con el enamoramiento y en ocasiones se distrae en pantanos y ciénagas sin involucrarse afectivamente.

Este sibarita, sensual y desprejuiciado chanchito entrega su corazón sin medir las consecuencias cuando siente bullir la sangre debajo de su espesa piel. Por eso siente que estará más expuesto a sufrir que otros signos cuando el amor lo envuelva en temporadas tempestuosas e inolvidables.

La prioridad en su vida siempre es el amor, aunque esté disfrazado de camaleón. El chancho buscará parejas que lo estimulen mental y físicamente, pues no solo tiene adicción al sexo sino a la imaginación, la inteligencia y la exótica belleza. Su naturalidad, buena onda y simpleza atraen como un faro a lo lejos.

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