La calma en Gran Hermano: Generación Dorada (Telefe) duró poco; durante la cena de nominados, Gladys “La Bomba” Tucumana y Luana Fernández volvieron a protagonizar un fuerte cruce que derivó en picantes reproches y acusaciones.
Desde hace varios días, la tensión venía en aumento luego de que la cantante interpretara que, la modelo, se había burlado de ella por su edad, un episodio que marcó un quiebre definitivo en el vínculo; en este marco, la convivencia se volvió cada vez más complicada.
Todo estalló cuando, en medio de la dinámica de la cena, se les pidió a los jugadores que eligieran a quién querían fuera de la casa; sin dudarlo, Gladys apuntó, directamente, contra Luana y explicó su decisión con argumentos que dejaron ver su enojo acumulado. “Quiero que se vaya, porque no me gusta convivir con alguien que no es leal; aunque estemos jugando, yo soy respetuosa y tengo lealtad para la gente con la que me siento más identificada y, a esa gente, me pego”, manifestó.
La artista fue más allá y profundizó su postura al sentirse traicionada. “Tengo un sello acá (se señala la frente) enorme de lealtad y fidelidad; ella me clavó un puñal por la espalda, además de ofenderme públicamente”, indicó, en una frase que marcó el tono de la discusión.
Luana no se quedó callada, y, respondió con firmeza. “Hace tres días entraste, no sabés cómo juego”, retrucó; La Bomba, no tardó en contestar: “Sé cómo jugás… Hacete la buenita”; el intercambio fue subiendo de temperatura, con ambas defendiendo su postura sin intención de ceder.
El conflicto también tuvo como trasfondo a otro participante, Zunino, ya que Luana había insinuado que Gladys tenía intenciones con él, algo que la cantante rechazó de manera tajante. “Yo no vine acá a acostarme con nadie…. Capaz que vos sí”, disparó, sin rodeos. “No lo sé. No parece”, le respondió, picante.
Finalmente, Gladys cerró el enfrentamiento con una frase contundente: “Yo no, corazón, así que te equivocaste bien feo conmigo; con vos no podría convivir nunca, ni quiero, ni deseo”. La tensión quedó instalada y deja en claro que, más allá del juego, las diferencias personales ya son irreconciliables dentro de la casa.
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