La mañana del 8 de julio quedará grabada en la memoria de los familiares de los 44 tripulantes del ARA San Juan. Después de casi nueve años de espera, de marchas, reclamos, audiencias y un juicio oral que se extendió durante cuatro meses en Río Gallegos, el Tribunal Oral Federal dio a conocer un fallo que provocó emociones encontradas. Hubo lágrimas, abrazos, silencio y también decepción por las absoluciones de tres de los cuatro acusados. Sin embargo, entre ese cúmulo de sensaciones emergió una voz que invitó a mirar el resultado desde otra perspectiva.

Minutos después de la lectura de la sentencia, la abogada querellante Valeria Carreras dialogó con el móvil de exteriores de LU12 AM680. Con la serenidad de quien atravesó años de litigio y el peso de representar a un grupo de familias que nunca abandonó la búsqueda de justicia, sostuvo que el fallo tiene un significado mucho más profundo que la condena individual dictada contra Claudio Villamide.

La letrada reconoció que el primer impacto estuvo marcado por la frustración de quienes esperaban una condena más amplia. “La primera reacción es, bueno, lo que me mandan las familias: esto es poco, no lo esperábamos“, expresó, reflejando el sentimiento inmediato de quienes siguieron el juicio desde las primeras filas del tribunal o a cientos de kilómetros de distancia.

Valeria Carreras y Lorena Arias, abogadas querellantes. FOTO: LEANDRO FRANCO/LA OPINIÓN AUSTRAL.

Pero apenas pasados esos primeros minutos, Carreras comenzó a elaborar una lectura jurídica e institucional del veredicto que, según sostuvo, cambia el significado de la sentencia. “Hay una segunda lectura que es la segunda lectura mía profesional y ha sido un logro. Ha sido un logro porque yo represento un puñado de familias sin poder, un puñado de familias sin ningún tipo de apellido, sin oficiales de altos rangos involucrados en la Armada”, afirmó.

La frase sintetiza buena parte del recorrido judicial iniciado tras la desaparición del submarino el 15 de noviembre de 2017. Durante años, los familiares enfrentaron investigaciones, demoras, obstáculos procesales y una estructura estatal de enorme complejidad. En ese contexto, para la querella el simple hecho de haber llegado a una condena penal representa un precedente histórico.

“Yo represento a las víctimas y somos víctimas sin poder. Haber logrado esto es un paso enorme“, remarcó.

La importancia del fallo, explicó, no radica únicamente en la responsabilidad atribuida a un exjefe naval, sino en que el Tribunal reconoció la existencia del delito de estrago culposo, una figura jurídica que, según la querella, demuestra que el hundimiento del ARA San Juan no fue una fatalidad inevitable.

“Hay un tema que por la emoción del momento y porque ellas escucharon primero absoluciones pasó, y es que sí haya sido un culpable, una persona, Villamide, coincidente con el destituido por el Consejo de Guerra, pero además no solo por el delito de incumplimiento de los deberes, sino también por el estrago culposo. Es muy importante haber podido probar esto”, explicó.

Para Carreras, ese aspecto del fallo tiene un alcance que excede ampliamente la causa judicial. A su entender, la sentencia constituye un mensaje para todas las estructuras del Estado encargadas de conducir y administrar organismos de seguridad y defensa.

Créanme que con esta sentencia no solamente hay cierta justicia para los 44 tripulantes, sino que yo creo que hay un mensaje a las Fuerzas Armadas, a las fuerzas de seguridad, a todo el estamento del Estado para que cuiden a los servidores de la patria, para que cuiden a los que sirven cada uno en su rol y cada uno en su puesto, porque todos nuestros actos y nuestras omisiones traen consecuencias.”

La abogada recordó además el extenso recorrido que atravesaron las familias desde aquella mañana en que se perdió contacto con el submarino. “Fueron ocho años y ocho meses tan largos“, señaló, al tiempo que destacó que la lucha excedió siempre el ámbito judicial para convertirse en una causa asumida por gran parte de la sociedad argentina.

En ese sentido, sostuvo que el reconocimiento social alcanzado por los tripulantes también forma parte de la reparación. “Hoy quiero que las familias comprendan el alcance de esto, que por más pequeño que parezca, por más injusto que suene con las absoluciones actuales, significa un logro.”

Carreras ilustró esa idea con ejemplos concretos que, según afirmó, demuestran que la memoria de los 44 marinos ya forma parte del patrimonio colectivo. “Significa un logro como, estar hoy en el patio de un colegio con un mural. Significa un logro como, por ejemplo, tenerlos a ustedes en silencio, escuchándome, habiendo cubierto esto más allá de su rol de periodistas, sino integrados, interesados“, manifestó, agradeciendo el acompañamiento de la prensa y de la comunidad durante todo el proceso.

A lo largo del juicio desfilaron cerca de un centenar de testigos, especialistas, integrantes de la Armada, familiares y peritos. También se realizó una inspección ocular sobre un submarino gemelo para comprender las condiciones de funcionamiento de la nave.

Todo ese material permitió, según la querella, reconstruir buena parte de los hechos previos al hundimiento y sostener que existieron decisiones y omisiones que incrementaron el riesgo operativo del ARA San Juan.

Para Carreras, esa reconstrucción representa otro de los grandes logros alcanzados. “Esto no se logra en ningún tribunal, esto se logra por los hechos y los hechos fueron una querella, un grupo de familiares que no se rindieron, que lucharon, que lucharon contra todas las adversidades”, afirmó en declaraciones a la Decana de la Patagonia.

Lejos de considerar concluida la batalla judicial, Carreras entiende que el fallo representa un punto de partida para seguir reclamando responsabilidades y mantener viva la memoria de quienes perdieron la vida en el Atlántico Sur.

“Por eso, en medio de lo que parece hoy una enorme desazón, porque no esperábamos absoluciones, empiezo a ver blanco sobre negro y rescato puntos positivos que nos van a dar fuerza para impulsarnos y seguir adelante“, concluyó.

Leé más notas de La Opinión Austral