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La abogada y activista política boliviana Nadia Beller, quien permanece internada tras recibir tres impactos de bala en un ataque ocurrido en la puerta de un hotel, volvió a hablar públicamente y apuntó contra su expareja, Fernando Cerimedo. En diálogo con Crónica, sostuvo que el atentado fue consecuencia de una maniobra para llevarla hasta el lugar bajo engaños y aseguró que teme por su vida.
Dos hombres encapuchados, vestidos como repartidores de delivery, llegaron al hotel donde se encontraba Beller y le dispararon. La abogada relató que, antes del ataque, había recibido mensajes de una persona identificada como “Enrique Huanca”, quien decía contar con información comprometedora vinculada al expresidente boliviano Evo Morales.
“Fernando Cerimedo intentó silenciarme. Me mandó con engaños al hotel. Me dijo que me estaba mandando con guardias de seguridad. Él maneja la Policía en Bolivia”, expresó Beller en diálogo con Tomás Méndez.
La mujer explicó que había sido convocada para recibir documentación que, supuestamente, podía aportar información contra Morales. “Lo primero que hicieron era sacarme el celular y empezar a dispararme. Él me dio la seguridad de que yo podía ir ahí a recibir información que él necesitaba para agarrar a Evo Morales. Me mandó a recibir información para agarrar al ex presidente de Bolivia Evo Morales”, denunció.
Beller también cuestionó el poder que, según su versión, tendría Cerimedo dentro de la estructura política boliviana y afirmó que “está por encima de todos los ministros”.
“A mí me convocan para que revise un decreto. Yo les digo que hay que socializar las leyes y me respondieron que tenían todo el apoyo del Congreso”, afirmó. También denunció que hay legisladores con “sobresueldos”.
El chat “trampa” y el temor de Beller por su seguridad
Desde el hospital, la abogada aseguró que continúa afectada tanto física como emocionalmente por el episodio. “La verdad de que ahora reaccionando del shock pasé muy mal la noche tengo muchas pesadillas. Estoy muy afectada emocionalmente, al margen de que muy adolorida sí por las lesiones”.
Beller manifestó además su desconfianza hacia las fuerzas de seguridad y relató un episodio que, según dijo, incrementó su preocupación mientras permanece internada: “Yo he manifestado en varias entrevistas que no confío en la policía”.
“A raíz de las declaraciones que empecé a dar que reforzaron la seguridad antes estaba sumamente vulnerable”, explicó.
Luego relató que una persona vestida de civil intentó ingresar a su habitación: “Anoche una persona vestida de civil dijo ser policía y los otros policías corroboraron que era conocido de ellos. Se le exigió a esta persona identificación y porque no estaba vestido con su uniforme. Dijo ‘me voy a cambiar’ y hasta ahora no ha vuelto. Esta persona manifestaba tener orden de ingresar hasta mi habitación y venía inclusive con una mochila”.
Ante esta situación, lanzó una advertencia: “Si me pasa algo responsabilizo al Gobierno de Bolivia”. En ese sentido, señaló a “la gente del gobierno, el ministro de Defensa, operadores de Rodrigo Paz y su asesor Mauricio, que compartía oficina con Cerimedo” como responsables a los que apunta por el ataque.
La investigación judicial deberá determinar quién se encontraba detrás de los mensajes que recibió Beller y si fueron utilizados para conducirla hasta el hotel donde fue baleada. Según su relato, el supuesto “Enrique Huanca” afirmaba tener documentación firmada por Evo Morales relacionada con narcotraficantes brasileños y un CD con fotografías y videos vinculados a presuntos abusos contra una menor.
Beller contó que reenvió esa información a Cerimedo y que él le manifestó que necesitaba obtenerla. “Me dicen de que me van a dar esta información. Fernando me dice que la necesita que por favor la consiga… el último día, cuando me disparan él me decía que me estaba mandando con un custodio que nunca hubo”, relató.
“Era una información de una votación sobre protección a narcotráfico y un hecho sobre una violación una menor de 13 años”, agregó.
La relación con Cerimedo y el embarazo
Durante la entrevista, Beller también reconstruyó su vínculo sentimental con Cerimedo. “Comenzamos a salir el 19 de diciembre”, indicó. Según su relato, el exasesor presidencial le había contado que estaba casado, pero que mantenía una “relación rota de 4 años desde que nació su hijo menor”.
“Me dijo que se quedó ahí por los niños y se enamoró de mí, que ahora iba a ver de cambiar las cosas… y él conmigo era cariñoso, una persona muy agradable en su trato para conversar. Teníamos muchas cosas en común”, describió.
La abogada aseguró además que antes del atentado había existido una denuncia por violencia de género contra Cerimedo, luego de una sospecha de infidelidad. Según explicó, intentó realizarla mediante un periodista porque desconfiaba de la Policía, pero afirmó que el ministro de Gobierno habría ordenado “tapar” el caso para evitar registros y citaciones.
Tras ese episodio, Beller sostuvo que Cerimedo intentó recomponer la relación mostrándose más atento y permaneciendo durante más tiempo en Santa Cruz que en La Paz.
En medio de la relación, la abogada confirmó que está embarazada de cuatro semanas y contó cómo reaccionó Cerimedo al conocer la noticia.
“Me dice que se va a hacer cargo. Un día antes estuvimos en la clínica e hicimos una ecografía. Estuvo acompañándome porque me pusieron un suero. Inclusive estuvo bromeando de que si es que era hombre él le iba a poner su nombre y si es que era mujer yo le podía poner el nombre que quiera”.
Mientras Beller continúa internada y bajo resguardo, la Justicia boliviana deberá establecer las circunstancias del ataque, identificar a los autores materiales y determinar si las acusaciones realizadas por la abogada contra Cerimedo tienen sustento en la investigación.
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