Argentina

Nuestra sociedad y los plásticos de un solo uso: “La vida de usar y tirar”

Desde la década del 50 se han producido 8.300 millones de toneladas de plásticos vírgenes. Cuál es el problema de las tendencias actuales de consumo y manejo de los plásticos. Qué se puede hacer.

Por La Opinión Austral


Por Ing. Marisol Espino Penilla / Foto: Facundo Álvarez

En el año 1907 Leo Baekeland creó el primer plástico totalmente sintético, la baquelita. A partir de entonces el plástico se fue convirtiendo en un material clave para el funcionamiento y el desarrollo de la sociedad moderna. Si intentamos imaginar el mundo actual sin la existencia del plástico, muy pocos elementos se mantendrían sin cambio. Actualmente los plásticos se usan en la producción de ropa, autos, medicina, alimentos, electrónicos, pinturas, y una lista interminable de otras cosas.

 

Desde los 50’s, se han producido 8.300 millones de toneladas de plásticos vírgenes. Más de la mitad de todos los plásticos que son y han sido producidos a nivel mundial son plásticos de un sólo uso y representan a los residuos más frecuentemente encontrados contaminando los suelos y las aguas de nuestro planeta.

 

Los plásticos de un sólo uso, son aquellos plásticos que fueron diseñados para ser desechados inmediatamente después de ser usados. La mayor parte de los plásticos de un sólo uso se utilizan para el transporte y consumo de comida y bebidas (botellas, empaques, bandejas para delivery, bolsas, vajilla descartable, sorbetes, etc.). Las colillas de cigarro son también consideradas como plástico de un sólo uso y representan uno de los mayores contaminantes del agua a nivel mundial.

 

El crecimiento exponencial en la producción y el consumo de plásticos de un solo uso fue influenciado por dos grandes factores:

 

  • La introducción del uso de elementos descartables en la cocina. En 1955 la portada de la revista LIFE orgullosamente anunciaba el inicio de La “Vida de usar y tirar”: promocionando que los materiales desechables harían la vida más cómoda, disminuyendo las tareas domésticas.
  • Al rededor de 1970, los fabricantes de productos de consumo diario comenzaron a reemplazar los envases de vidrio o papel con alternativas plásticas más livianas y más duraderas.

Para la década de los 90’s, el plástico había más que triplicado la producción histórica y marcó una tendencia de crecimiento exponencial. El plástico se convirtió en la representación física de una cultura hegemónica que prioriza la conveniencia y la rentabilidad sobre la durabilidad, sin considerar los impactos en el medio ambiente y en nuestra salud. Cada día se viven más consecuencias ambientales de la creciente “adicción plástica” de nuestra sociedad. Según estudios reportados por la ONU, en el último año se produjeron 300 millones de toneladas de plástico en el mundo. ¡Eso es casi equivalente al peso de toda la población humana!

 

¿Cuál es el problema de las tendencias actuales de consumo y manejo de los plásticos?

 

De todos los plásticos que han sido producidos, menos del 10% ha sido reciclado, y se estima que entre el 60%- 79% ha sido enterrado o dispersado en el ambiente. Los plásticos nunca se biodegradan y al no ser tratadosse van rompiendo en pedazos cada vez más pequeños por los efectos del tiempo, el calor y el agua, hasta llegar a convertirse en lo que se conoce como microplásticos. Los microplásticos son pedacitos de plástico de no más de 5 milímetros de largo que son muy difíciles de detectar y controlar que al entrar en contacto con factores de dispersión naturales, como lo son el viento o el agua, terminan siendo dispersados por todo el mundo.

 

La alta movilidad del plástico, cuando entra en contacto con factores naturales como el viento y las corrientes marítimas, no respeta las fronteras diseñadas por el humano y distribuye sus consecuencias sin respetar factores económicos, ni cuestiones de igualdad o justicia social. Un estudio reciente encontrómicroplásticos en todos los lagos estudiados en la Patagonia, algunos de ellos en zonas muy remotas. Los microplásticos también han sido encontrados en la lluvia y son encontrados con una frecuencia creciente en los alimentos humanos. Se calcula que actualmente un humano ingiere el equivalente a un plato lleno de plástico al año, en su mayoría a través del agua o partículas en el aire. Los microplásticos son especialmente peligrosos para la vida silvestre, que, al ingerirlos, no los pueden expulsar y se acumulan dentro de su cuerpo, causando perforaciones en sus órganos o imposibilitando la ingesta de alimentos, lo que en muchos casos tiene consecuencias fatales.

 

 

Entonces, ¿Qué podemos hacer?

 

Al ser un material conveniente, barato, y “durable”, el plástico se ha convertido en el material predilecto de la industria productiva a nivel mundial y en parte de nuestra vida diaria. Para poder poner un freno a esta situación, es necesario cambiar paradigmas sociales, teniendo soluciones holísticas a varios niveles. A un nivel macro, se incluyen regulaciones locales, provinciales y nacionales enfocadas a la reducción de los plásticos de un solo uso y al mismo tiempo incentiven la reutilización y el reciclaje, así como programas educativos mejorados que ayuden a concientizar a la población sobre las consecuencias y alternativas de los usos de estos materiales. En el mundo, cada vez más países y ciudades están formulando políticas que restringen el uso de plásticos de un solo uso. Las primeras prohibiciones fueron a las bolsas plásticas, y se han ido extendiendo a otros materiales, como lo son los sorbetes, los cubiertos descartables y los empaques para alimentos.

 

A un nivel personal, también hay acciones que podemos tomar.

 

  • Reducir el uso de plásticos de un sólo uso, priorizando bolsas, botellas y envases reutilizables, es el mejor método para evitar sus efectos negativos, tanto en el ambiente como en nuestra salud. El movimiento “Basura Cero” brinda varias alternativas para evitar el uso de plásticos descartables y brinda la posibilidad de crear emprendimientos sustentables cada vez más iniciativas están apareciendo en Santa Cruz. Sin embargo, el plástico está tan integrado en el actual sistema de consumo que hay veces que es imposible de esquivar.

 

  • Reutilizar y/o reciclar son entonces las mejores opciones para aquellos plásticos que terminan inevitablemente en nuestro hogar. Las botellas y envases son los materiales más fáciles de reciclar y por lo tanto también se han convertido en el plástico más reciclado. Otros plásticos de un sólo uso no tienen un sistema definido para su recuperación y no son aceptados en centros de reciclaje convencionales debido a su incompatibilidad con la maquinaria existente. Estos se componen en su mayoría de artículos pequeños como sorbetes, envoltorios de dulces y galletas, cubiertos descartables y bolsas plásticas.

 

  • Los ecoladrillos o ecobotellas nos ayudan a concentrar estos materiales problemáticos en de una manera efectiva para evitar su dispersión y nos brindan una oportunidad para su revalorización. En la actualidad, hay varias empresas en Argentina que ocupan estas botellas llenas de materiales plásticos variados como insumo para la producción de madera plástica, utilizando así materiales que de otra manera terminarían contaminando y evitando la tala de árboles.

 

Si bien últimamente se ha visto un gran cambio para bien en algunas ciudades y grupos sociales, el cambio necesario es mayor. Debemos comenzar a replantear la manera en la que tomamos decisiones y pensar un poco más allá de nuestras necesidades y conveniencias inmediatas. Sólo así, tal vez, tendremos la oportunidad de hacer frente a las problemáticas ambientales y sociales de nuestros tiempos

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