Your browser doesn’t support HTML5 audio
Ante la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, el Patriarcado Latino emitió un comunicado sobre la celebración de la Semana Santa en el que dio a conocer que, debido al conflicto bélico en Medio Oriente, se cancela la procesión del Domingo de Ramos en Jerusalén.
“El conflicto armado impide que las celebraciones litúrgicas tradicionales se lleven a cabo de la forma habitual“, aseguraron desde la entidad. Y agregaron que “la tradicional procesión del Domingo de Ramos desde el Monte de los Olivos hasta Jerusalén queda cancelada; la Misa Crismal se pospone hasta nuevo aviso, tan pronto como la situación lo permita, posiblemente antes de la Pascua. Ante la dureza de este tiempo de guerra, que nos afecta a todos, nos vemos ahora imposibilitados de celebrar la Pascua dignamente juntos”.
El escrito del Patriarcado Latino de Jerusalén fue firmado por el patriarca, el cardenal Pierbattista Pizzaballa. “El corazón palpitante de nuestra fe, en Jerusalén y en el Santo Sepulcro. Debido a la guerra (…) este año no pudimos vivir el tradicional camino de Cuaresma en Jerusalén, con las solemnes celebraciones en el Santo Sepulcro y en los Santos Lugares de la Pasión. Si bien pudimos orar y prepararnos personalmente, echamos de menos el camino comunitario hacia la Pascua”, se indicó.
Sin embargo, se remarcó que “las restricciones impuestas por el conflicto y los acontecimientos de los últimos días no auguran una mejora inminente. En diálogo constante con las autoridades competentes, junto con las demás Iglesias cristianas, estamos evaluando cómo es posible, de la forma que se acuerde, celebrar el misterio central de nuestra salvación en el seno de nuestras Iglesias”.
También recordaron que el contexto “sigue evolucionando constantemente, y no es posible ofrecer indicaciones definitivas para los días venideros; por lo tanto, nos veremos obligados a coordinarnos día a día”.
No obstante, añadieron que “ya es evidente que no serán posibles las celebraciones ordinarias abiertas a todos“. De ahí el anuncio de que “la tradicional procesión del Domingo de Ramos, que asciende desde el Monte de los Olivos hasta Jerusalén, queda cancelada. Será sustituida por un momento de oración por la ciudad de Jerusalén, en un lugar aún por determinar“.
“La Misa Crismal se pospone a una fecha por definir, tan pronto como la situación lo permita, posiblemente durante el tiempo pascual. El Dicasterio para el Culto Divino ya concedió la aprobación necesaria. A la dureza de este tiempo de guerra, que nos afecta a todos, se suma ahora la imposibilidad de celebrar la Pascua juntos con dignidad. Esta es una herida”, subrayó Pizzaballa, al tiempo que sostuvo “que se suma a las muchas otras infligidas por el conflicto”.
“Pero no debemos dejarnos desanimar. Si no podemos reunirnos como quisiéramos, no renunciaremos a la oración“, exhortó. A pesar de la cancelación de las grandes procesiones públicas, las iglesias parroquiales de la diócesis permanecerán abiertas.
Según el Patriarca, se alienta a los sacerdotes y al personal pastoral a fomentar la participación de los fieles en las liturgias de Pascua en la medida de lo posible. Describió la imposibilidad de celebrar la Pascua juntos y con dignidad como una “herida” que se suma a las consecuencias ya existentes del conflicto.
Para superar las limitaciones físicas desde una perspectiva espiritual, el cardenal Pizzaballa proclamó un día especial de oración para el sábado 28 de marzo. Se invita a los fieles a rezar el Rosario por la paz y por quienes sufren el conflicto. El custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton OFM, preparó un texto especial para este fin.
“Lo haremos con humildad, seguros de que nuestra oración, aun estando físicamente distantes, es capaz de nutrirse de la fuerza del amor de Dios, que nos une en un espíritu de esperanza y confianza”, escribió el patriarca.
Y cerró: “La Pascua, que celebramos en el signo de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, nos recuerda que ninguna oscuridad, ni siquiera la de la guerra, puede tener la última palabra. La tumba vacía es el sello de la victoria de la vida sobre el odio. Esta certeza debe alimentar la esperanza incluso en tiempos de guerra”.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia
Dejanos tu comentario