SANGRE CELESTE

Gastón Morales: nombre grabado en la historia de la Liga Nacional

El referente deportivo del club Hispano Americano se ganó el respeto de todos y un lugar en las páginas grandes del básquet nacional. Su humildad y tenacidad fueron su mayor característica. Fue uno de los más aplaudidos por la hinchada local.

Por La Opinión Austral


Gastón Morales fue el gran protagonista en la llegada de Hispano a la máxima categoría. Nació en el club. De chiquito lo podían encontrar picando la pelota en el "Tito" Wilson, sin imaginar lo que lograría después. Algunas cuestiones personales lo alejaron del club de sus amores, pero después volvió para llevar a la institución más austral de la competencia adonde se merecía.

Hispano logró su máximo objetivo con la figura de Morales. Liga Patagónica, Torneo Federal, Torneo Nacional de Ascenso y la llegada a La Liga Nacional de Basquetbol, donde el jugador también disputó una temporada.

¿Cómo nace el vínculo?

-Mi familia es hincha de Hispano, mi tío ya jugaba en el club. Tendría tres años cuando él iba a jugar y me llevaba a que esté al lado de la cancha con la pelota. Después largué con la categoría Cebollita, de chiquitito. Me acuerdo que una vez llegué a casa enojado porque el profe que teníamos nos hacía jugar al fútbol como recreación. Después hubo un cambio de entrenador, y ahí me terminé de enganchar bien con el básquet. Largué con todas las categorías a jugar, nunca pensando que mi club llegaría adonde está hoy. Como cualquier chico tenía la ilusión de ser jugador profesional. Me pasaba horas adentro del club, desde las dos de la tarde hasta las ocho. Mi mamá me corría por el lado del estudio, me llevaba un yogurt para tomar la merienda. Era mi segunda casa. También tenía un aro en el patio de la casa de mi abuelo, donde pasaba horas imaginando partidos, tirando al aro.

El "Gato" Morales creció en el club y consiguió protagonizar el sueño de muchos

El crecimiento ¿fue paulatino?

-Fui pasando por todas las categorías llegando ya a adulto, cadetes, para jugar en la primera del club. Ascendimos a La Liga C acá, después de ascender empezamos a jugar La Liga B y antes de comenzar me rompí los ligamentos cruzados. Terminó la época del yeso, intenté volver a las canchas, pero la rodilla no me respondía. En esos años zafamos del descenso, después me fui a estudiar a La Plata. Empecé a jugar en Estudiantes y caí en un médico que me dijo que tenía ligamentos cruzados. Por eso mismo también me perdí el curso de ingreso en la Universidad.

¿Qué ibas a a estudiar?

-Educación Física. Me lo perdí porque no podía rendir en lo físico. En Buenos Aires encontramos a un médico muy bueno, y después me quedé haciendo rehabilitación. En Hispano estaba mi tío metido en la Subcomisión, hicieron contacto con Boca y caigo con Ossemani. Él me salvó, porque sino no jugaba más. Hacía doble turno para rehabilitarme, él me dijo que en diez meses iba a estar jugando.

¿Cómo siguió todo después?

-Termino mi participación en Estudiantes y a principio de ese año me voy a jugar fútbol con mis amigos. Un amigo que tenía en Estudiantes, que se había ido a jugar a Sudamérica, me empezó a molestar para que vaya a jugar con él y terminé yendo. Zafamos del descenso y al otro año llegamos a las finales de La Plata. Estaba toda la ciudad convulsionada ahí en Tolosa. Pasa un tiempo, y mis amigos comienzan a retirarse. Yo ya para ese entonces estaba recibido de profe en Educación Física, también había hecho un posgrado en Rehabilitación. Me voy a jugar un año a la Universidad de La Plata.

 

 Sueño de gloria hecho realidad. FOTO: LNB
Sueño de gloria hecho realidad. FOTO: LNB

 

¿Y la vuelta a Hispano cómo se dio?

-Yo vivía con uno de mis hermanos en La Plata y él se iba a Buenos Aires con mi otro hermano, entonces para que mi vieja no tenga que mantener dos casas, le dije que me volvía a Río Gallegos. Cuando llego un amigo me dice que juguemos un año La Liga Patagónica. Justo participan tres equipos y se organizaban tres triangulares, uno en Hispano, otro en Madryn y otro en Esquel. Ascendimos a La Liga B. Para ese momento yo trabaja como profe de Educación Física y entrenaba a la vez también. Era algo semiprofesional.

Las giras deportivas eran sumamente largas, pero no las cambiaría por nada

¿Tenías en mente hasta cuándo querías jugar?

-Siempre me surgía la duda si seguía o no un año más. Justo el año anterior al ascenso al Federal habíamos quedado en la puerta perdiendo con Regatas y después ascendemos. Ahí mi tío me llama y me dice: “Nunca te pedí nada, te voy a pedir que juegues el Torneo Nacional de Ascenso”, y era mi sueño. Siempre lo quise, más que La Liga. Creía que podía. Bernardo (Murphy) me dio mucha confianza y eso también a uno lo motiva.

Ese año, antes de los playoffs por el ascenso a la máxima categoría, tuviste otra lesión ¿no?

-Antes de los playoffs me rompo los huesitos de la mano. Por suerte pude llegar a las finales. Estaba en mi mejor momento de nivel, estaba rindiendo muy bien. Me di el gusto de ascender, mis compañeros me hacían viajar para que los apoye en los partidos, y trabajaba con el kinesiólogo para recuperarme.

Gastón sufrió una lesión el último partido de la fase regular (fractura mano derecha) y lamentablemente tuvo que perderse la mayoría de los playoffs. Por suerte fue operado con éxito y pudo vivir la serie final desde adentro. Hispano ganó el Torneo Nacional de Ascenso (Liga Argentina) en 2016. En la final se enfrentó a Barrio Parque de Córdoba y terminó llevándose la serie por 3 a 2. En el último partido, el equipo de Río Gallegos ganó por 77 a 67 de local.

¿Qué sentís cuando escuchás o ves que el hincha de Hispano te recuerda con tanto cariño ?

-A uno lo emociona mucho todo eso. No me gustaba hacer notas, nada más quería jugar. Por ahí uno se va dando cuenta después que representaba a otra gente dentro de la cancha. Muchos reflejaban ese sueño del ascenso en mí. Gracias a Dios estuve en ese momento y en el lugar indicado.

Siempre hubo un acompañamiento de toda la ciudad ¿no?

-Hubo siempre un gran acompañamiento de la ciudad. Estamos alejados, bastante distanciados de todos. Obviamente que para muchos no es fácil venir, pero nosotros lo hacíamos siempre. Hacíamos viajes a veces que duraban trece, catorce días, sin estar en tu casa. Igual no lo cambio por nada. (Fuente: LNB)

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