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Jorge Fernando “Roña” o “Locomotora” Castro, nacido en Caleta Olivia, construyó una extensa carrera profesional que lo llevó a enfrentarse con figuras internacionales y a convertirse en campeón mundial. Dos combates de 1994 marcaron su trayectoria: la victoria por decisión dividida ante el estadounidense Reggie Johnson, que le permitió conquistar el cinturón mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), y el nocaut técnico frente a John David Jackson, en Monterrey, México, en una de las remontadas más recordadas del boxeo.

Reggie Johnson: la noche en que Castro se convirtió en campeón mundial

El 12 de agosto de 1994, Castro enfrentó a Reggie Johnson en el Club Defensores de Villa Luján, en San Miguel de Tucumán, por el título mundial mediano de la AMB, que se encontraba vacante. El estadounidense, de guardia zurda y con experiencia internacional, representaba un desafío por su velocidad y capacidad para mantener la distancia.

Durante los 12 asaltos, Johnson buscó controlar el combate con golpes rectos y desplazamientos que dificultaban el avance del argentino. Castro, en cambio, insistió con la presión, acortó distancias y procuró desgastar a su rival en los intercambios de golpes.

La pelea llegó hasta las tarjetas y terminó con una decisión dividida a favor del santacruceño. El resultado lo consagró campeón mundial y significó uno de los puntos más importantes de su carrera.

La victoria también abrió una etapa de defensas internacionales para Castro. En octubre de 1995 volvió a enfrentarse con Johnson en Comodoro Rivadavia y consiguió otro triunfo por puntos, en 12 asaltos, para retener la corona.

John David Jackson y una remontada histórica en México

El 10 de diciembre de 1994, Castro viajó a Monterrey para defender su título ante John David Jackson, un boxeador estadounidense zurdo que llegaba invicto. El combate formó parte de una velada internacional organizada por el promotor Don King, que reunió a varios nombres destacados del boxeo.

Jackson dominó buena parte de la pelea con velocidad, precisión y desplazamientos. Castro tuvo dificultades para encontrar la distancia y recibió un castigo importante, que le provocó cortes en las cejas y una inflamación cada vez más marcada en el rostro.

Al término del octavo asalto, las tarjetas reflejaban una clara ventaja para el estadounidense. Los jueces registraban diferencias de entre cinco y nueve puntos a favor de Jackson, por lo que el campeón argentino necesitaba un desenlace contundente para conservar el cinturón.

La continuidad del combate estuvo en duda por las lesiones de Castro. Según las crónicas de aquella pelea, el equipo del argentino pidió que le permitieran disputar un asalto más. El árbitro sudafricano Stanley Christodoulou autorizó la reanudación, que terminaría cambiando el rumbo de la noche.

El noveno asalto y la caída de Jackson

Castro salió al noveno round con la necesidad de conseguir un nocaut. Jackson, que había dominado los asaltos anteriores, avanzó para buscar el final, mientras el argentino esperaba una oportunidad para conectar un golpe decisivo.

En ese intercambio, Castro lanzó un gancho de izquierda a la mandíbula de su rival. Jackson cayó sobre la lona y consiguió levantarse, pero volvió a ser derribado en dos oportunidades más durante el mismo asalto. Ante la tercera caída, el árbitro detuvo la pelea y decretó la victoria del santacruceño por nocaut técnico, a los dos minutos y 43 segundos del round.

El desenlace convirtió una pelea que parecía definida a favor del estadounidense en una de las remontadas más impactantes de la carrera de Castro. Tras el combate, el argentino bautizó su golpe decisivo como “La Mano de Dios”, en alusión a la célebre jugada de Diego Maradona en el Mundial de México 1986.

La pelea tuvo reconocimiento internacional: la revista The Ring la eligió como la mejor del año 1994 y distinguió también al noveno asalto como el round del año.

Castro y Jackson volvieron a enfrentarse en 1998, en Cipolletti, Río Negro. En esa oportunidad, el argentino ganó por decisión unánime tras diez asaltos.

Una carrera que llevó a Caleta Olivia al boxeo internacional

Las victorias ante Johnson y Jackson fueron centrales en la consagración de Castro, pero formaron parte de una trayectoria que ya incluía enfrentamientos con destacados boxeadores internacionales.

En 1991 había peleado en Francia ante Terry Norris, campeón mundial de peso superwélter. Un año después se midió con Roy Jones Jr. en Pensilvania y se convirtió en el primer rival en llevar al estadounidense hasta la decisión de los jueces durante su carrera profesional.

En total, Castro disputó 144 combates, con 130 victorias, 11 derrotas y tres empates. Su última pelea profesional fue el 27 de enero de 2007, cuando derrotó por nocaut técnico al colombiano José Luis Herrera en Mar del Plata.

El boxeador también mantuvo un vínculo con la Patagonia. En una visita a Comodoro Rivadavia en 2021, recordó sus primeros pasos en el deporte y la importancia de la región en su formación.

“Soy de Caleta Olivia y recorrí toda la Argentina, pero acá en Comodoro empecé mi carrera y fue lo máximo que viví en el país. Los recuerdos siempre están, acá empecé todo y tuve grandes combates que luego me llevaron a una carrera más grande y a otro nivel”, expresó entonces.

Fuera del ring, impulsó iniciativas solidarias en Temperley, donde su gimnasio funcionó como merendero durante la pandemia de coronavirus. También participó en programas de televisión, entre ellos Gran Hermano Famosos, Bailando por un Sueño y MasterChef Celebrity.

La muerte de Castro, a los 59 años, volvió a poner en primer plano una carrera marcada por la conquista del título mundial en Tucumán y la defensa que protagonizó en Monterrey. Sus triunfos ante Johnson y Jackson quedaron entre los episodios más destacados de la historia del boxeo argentino.

EN ESTA NOTA Jorge Roña Castro

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