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“Sos hermosa, quiero que seas mi novia” es lo que le dijo un hombre a una menor de apenas 4 años de edad en Caleta Olivia. El caso, que derivó en una feroz turba iracunda que incluyó madres descompensadas y la agresión al responsable de la frase, causó conmoción en la ciudad de El Gorosito, específicamente en el barrio El Gorosito.
Todo ocurrió en el Jardín de Infantes N° 57 “Omilen Antu”, y el caso salió a la luz este martes, pese a que, horas antes, la madre de una alumna había hablado con la directora del establecimiento señalando a un empleado de maestranza de ese lugar por el presunto abuso de su hija.
Fue en ese intervalo de tiempo, hasta este marte, que los padres comenzaron a difundir la acusación contra el hombre, pero, para su sorpresa, fue él quien los recibió en el edificio.
La causa tiene como imputado a M. C., un empleado de maestranza. El pasado viernes, la víctima, una niña de 4 años, mostró un cambio en su comportamiento. Según pudo saber La Opinión Austral, ella no quería que la peinaran de manera bonita ni usar vestidos, y le decía a la mamá que no la dejara sola. El presunto abuso sexual habría tenido lugar en el baño del jardín, y el acusado, además de decirle la frase con la que comienza esta nota, también la amenazó diciendo: “Si tus papás se enteran, te van a matar.”
Todo esto derivó en una escena de disturbios que quedó documentada en un video que rápidamente se hizo viral. Fuentes consultadas por La Opinión Austral indicaron que en el caso intervino el personal de la Comisaría Cuarta, que arribó tras el llamado de las autoridades.
En el metraje se puede ver cómo M. C. es resguardado por agentes policiales y, frente a los 35 padres que tienen hijos en el jardín, dijo frases como: “Yo no hice nada” o “Nada que ver lo que se me está acusando“. Con gestos de desesperación y un pedido de misericordia, el empleado de maestranza rogó por su inocencia.
Luego comenzó su traslado hasta un móvil policial que estaba estacionado en la entrada al establecimiento. Algunas madres gritaban: “¡Este es el culpable, este es un violador!”, mientras los agentes intentaban evitar que los padres atacaran al presunto abusador.
“Yo no fui, yo no fui“, repetía M. C. antes de ser subido al móvil. Como dato, fue blanco de varios golpes de puño cuando los efectivos no podían abrir una de las puertas laterales del patrullero, por lo que tuvieron que dar la vuelta para subirlo.
En la siguiente etapa del caso, la madre de la víctima habló con los efectivos policiales que la llevaron a la Comisaría de la Mujer para que radique la denuncia. Luego, llegó el momento de una “asamblea”; los preocupados padres se calmaron y hablaron con la directora del colegio, quien explicó que, lo que se hizo fue activar el protocolo correspondiente. La directora no tuvo mayores respuestas cuando le dijeron, porque no relegaron al acusado a tareas administrativas y no en contacto con los menores.
La abuela de una de los alumnos del establecimiento habló con este diario y dijo: “Se decía que este chico (por M.C.) los acompañaba al baño los llevaba el a la sala de música, cuando en realidad eso lo tiene que hacer los maestros, los porteros están para limpiar y no hacer el trabajo de los maestros. No vamos a mandar a los nenes al jardín hasta que se resuelva esto, no sabemos si hay más víctimas”
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