La pasión por el fútbol se vive desde edades cada vez más tempranas y en Río Gallegos las categorías formativas vuelven a demostrar que existe una importante cantera de jóvenes talentos. Así quedó reflejado durante la visita a los estudios de LU12 AM680 de entrenadores, jugadores y organizadores de la Copa Cantera, un certamen que combinó competencia, formación y un objetivo solidario.

La iniciativa nació con un propósito concreto: colaborar con el desarrollo deportivo de Ciro López, uno de los pequeños futbolistas que viene dando sus primeros pasos con una proyección que ya lo llevó a realizar pruebas en Argentinos Juniors. Sin embargo, la propuesta rápidamente trascendió ese objetivo individual y permitió generar una competencia de buen nivel para distintas categorías infantiles.

Darío López, papá de Ciro, explicó que el objetivo principal del torneo estuvo relacionado con acompañar el crecimiento deportivo de su hijo, aunque la propuesta también buscó brindarles a todos los participantes una experiencia competitiva.

“El fin de esto justamente es benéfico, el beneficio de que él pueda continuar con su desarrollo deportivo”, señaló durante la entrevista.

El organizador destacó además el nivel que tuvo la competencia y el comportamiento de los protagonistas. “Se dio un torneo hermoso, muy buen nivel y sin problemas, sin falta de respeto. Fue un torneo bastante lindo en todo sentido”, remarcó.

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El entrenador de Boxing “Pupi” Muñoz junto a Ciro, Francesco y Genaro con las medallas, el premio a mejor jugador y la tapa de LOA. FOTO JOSÉ SILVA/LOA

Uno de los aspectos centrales de la jornada fue el trabajo que realizan los entrenadores con los más pequeños. Martín “Pupi” Muñoz, vinculado al fútbol formativo del Boxing Club, contó que lleva poco más de un año al frente de una de las categorías y que encontró en los niños un desafío que disfruta especialmente.

“Siempre me gustó el fútbol. Tengo raíces de querer agarrar un poco la parte de técnico y la verdad que tenemos todo para trabajar con los chicos”, explicó. También destacó la cantidad de entrenamientos semanales, el compromiso de los jugadores y las herramientas que brinda la institución para acompañar su crecimiento.

Desde Boca Río Gallegos, Guillermo Lauquen contó que comenzó este año a trabajar con las categorías infantiles, luego de su experiencia con divisiones mayores. En ese sentido, puso en valor el crecimiento que muestran los equipos de la ciudad y la posibilidad de enfrentarse en torneos que les permiten medir su evolución.

La competencia, además, fue un claro ejemplo de cómo los chicos empiezan a incorporar paulatinamente la exigencia deportiva sin perder el componente lúdico. Los entrenadores coincidieron en que ganar es importante, pero que a estas edades resulta todavía más relevante aprender a manejar tanto la victoria como la derrota.

“Se puede perder y ganar, pero sobre todo siempre se los digo: este es el segundo torneo que ganamos con esta categoría, ¿cuántas veces perdimos?”, relató Muñoz. El entrenador recordó que en varias ocasiones el grupo llegó a festejar incluso con mayor entusiasmo después de una derrota, una situación que consideró fundamental para la formación de los pequeños futbolistas.

La final fue una muestra de ese carácter. Albiverde, uno de los equipos del Boxing Club, consiguió revertir un partido que llegó a estar 2-0 abajo y terminó imponiéndose en un encuentro de alto voltaje. Muñoz destacó la reacción de sus dirigidos, que mantuvieron la concentración pese a la frustración y lograron dar vuelta el resultado en apenas unos minutos.

El logro tuvo además un significado especial: era la primera vez que esa formación alcanzaba una final y conseguía quedarse con el título. El entrenador resaltó también el acompañamiento de la delegación del Boxing que había quedado eliminada en semifinales y que decidió permanecer en el gimnasio para alentar a sus compañeros durante la definición.

“Son nenes, era el Día del Niño. Podían haberse ido a festejar a otro lado y, sin embargo, se quedaron apoyando a sus compañeros”, destacó.

Entre los protagonistas de la final estuvieron Francesco Dornell, Gennaro Ramírez, Ciro Mansilla y Dante Clavero, quienes también compartieron sus sensaciones en los micrófonos de LU12. Francesco fue distinguido como el mejor jugador del certamen, mientras que Dante tuvo una actuación destacada con cuatro tantos en la final y se llevó el premio al goleador del torneo.

Los chicos, lejos de ocultar los nervios propios de una definición, contaron que nunca perdieron la fe pese a comenzar en desventaja. Esa confianza fue uno de los aspectos que más valoraron sus entrenadores.

El torneo también permitió poner sobre la mesa una cuestión fundamental para el desarrollo de los jóvenes futbolistas de Río Gallegos: la necesidad de contar con mayor competencia en fútbol de cancha grande.

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El entrenador “Guille” Lauquen junto al jugador Dante Clavero, goleador de la categoría 2018. FOTO JOSÉ SILVA/LOA

Los entrenadores explicaron que muchos chicos de la ciudad desarrollan durante buena parte del año su actividad en el fútbol de salón, pero que la transición hacia el fútbol 11 requiere otro tipo de preparación. El tamaño de la cancha, las dimensiones del arco, la pelota, los controles y los espacios generan diferencias importantes entre ambas disciplinas.

En ese sentido, celebraron la conformación de una comisión de fútbol infantil vinculada a AFA, que permitirá ampliar la cantidad de competencias durante el año. Según explicaron, la intención es que las categorías puedan combinar las distintas disciplinas y contar con un calendario que incluya fútbol de salón y cancha grande.

“El jugador necesita ese roce competitivo. No es lo mismo llegar con una formación o con un roce a fútbol 11 que llegar solamente con fútbol de salón”, explicaron durante la charla.

La posibilidad de competir durante todo el año también resulta especialmente importante para los chicos que buscan probarse en clubes de Buenos Aires. Los entrenadores señalaron que llegar desde Río Gallegos implica un esfuerzo adicional, debido a la distancia y a la menor cantidad de partidos de cancha grande que tienen a disposición.

Uno de los casos mencionados fue justamente el de Ciro, el pequeño arquero que ya tuvo la posibilidad de probarse en Argentinos Juniors y por el que se realizó este torneo para recaudar fondos. Su situación también refleja las dificultades que enfrentan las familias que acompañan a los niños que buscan desarrollar una carrera deportiva lejos de casa.

Ciro, que se formó principalmente en fútbol de salón y además trabaja en un centro de formación de arqueros, tuvo que adaptarse a un arco y una pelota de dimensiones diferentes durante sus pruebas en Buenos Aires. Pese a ello, logró destacarse y quedó fichado por Argentinos Juniors.

La planificación familiar apunta ahora a un nuevo viaje para que pueda completar una semana de entrenamientos y, si se da la oportunidad, tener la posibilidad de debutar con la institución en competencia.

En la misma situación aparece Dante, quien también fue fichado por Argentinos Juniors y deberá continuar realizando viajes para sostener su proceso de formación. Los entrenadores remarcaron que estos caminos requieren paciencia y que no todos los chicos necesariamente terminarán eligiendo el fútbol como profesión.

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Dante Clavero con la Tapa de LOA, el trofeo de campeón y la bota de goleador. FOTO JOSÉ SILVA/LOA

“Si a él le gusta y lo disfruta, perfecto. Si mañana me dice ‘papá, no quiero jugar más’, está bien. No hay que presionarlo. Son chicos, se divierten y juegan a la pelota”, reflexionó el papá de Ciro.

La Copa Cantera dejó así mucho más que un resultado deportivo. Fue una experiencia que permitió que los chicos compitieran, disfrutaran y se midieran con otros equipos, pero también que las familias y los entrenadores volvieran a poner en discusión la importancia de generar oportunidades para las nuevas generaciones.

Como parte de esa propuesta, los organizadores también entregaron trofeos y premios individuales. La intención es darle continuidad al certamen y convertirlo en una competencia que, edición tras edición, mantenga como protagonistas a las categorías formativas.

En una ciudad donde las distancias suelen ser un obstáculo para quienes sueñan con llegar al fútbol nacional, iniciativas de este tipo permiten que los primeros pasos se den con competencia, acompañamiento y, sobre todo, sin perder de vista que detrás de cada jugador hay un niño que todavía está aprendiendo a disfrutar del deporte.

 

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