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Deportivo Esperanza se llevó un triunfo de enorme valor de Río Gallegos. El conjunto de El Calafate venció 2-1 a Bancruz luego de comenzar abajo en el marcador y volvió a demostrar que el objetivo planteado por el cuerpo técnico de Martín Martínez va mucho más allá de participar en la competencia.
Después del encuentro, el entrenador habló con LU12 AM680 y expresó su satisfacción por una victoria que también cambió el ánimo de los habituales viajes de regreso desde la capital santacruceña.
“Muy contentos, estuve muy feliz. Hablaba hace un tiempo con un colega de ustedes que siempre nuestros viajes de vuelta de Río Gallegos eran tristes, pero bueno, la verdad que más que orgulloso de este grupo que estoy dirigiendo hoy en día”, señaló Martínez.
El comienzo del partido obligó a Esperanza a reaccionar rápidamente. Sin embargo, el entrenador decidió no modificar el plan inicial y apostó por seguir teniendo la pelota, especialmente ante un mediocampo de Bancruz que conocía bien.
“No, tratamos de seguir con la idea inicial. Sabíamos que era el primer tiempo de fricción en el mediocampo, sé lo que era el mediocampo de Bancruz. Así que tratamos de seguir manejando, tratando de manejar la pelota”, explicó.
Martínez también valoró las variantes ofensivas que tuvo el equipo y consideró que la ausencia de Lolo Álvarez terminó generando otra dinámica en ataque.
“Al no tenerlo a Lolo adelante, tenerlo a Dani y al Colo creo que fue bastante, ponerle mucho más rapidez al fútbol”, analizó.
El empate antes del descanso fue un punto de inflexión. Para el técnico, el gol de penal permitió que el equipo recuperara confianza y saliera al segundo tiempo con otra determinación.
“Fue abrirle la cabeza en el entretiempo y salir a buscar esos tres puntos que no estaban lejos y que confiara en ellos, que traten de pelear más la segunda pelota que la habíamos perdido”, explicó.

La reacción finalmente tuvo premio y Esperanza encontró el gol que le permitió dar vuelta el partido y regresar a El Calafate con tres puntos fundamentales.
Martínez había planteado desde antes del comienzo de la competencia que Esperanza pretendía asumir otro protagonismo a nivel regional. El triunfo ante Bancruz aparece como una nueva confirmación de ese proyecto.
“Era tratar de cambiar la cara del fútbol de Calafate, que siempre íbamos a ver qué pasaba o en qué estábamos. Y bueno, nos preparamos para esto, para tratar de dar el salto y pelearlo arriba y demostrar que se puede, que con trabajo todo se puede”, afirmó.
“Ese es el objetivo y de a poco lo vamos logrando, partido a partido”, agregó.
El entrenador regresó al club este año después de haberse alejado durante 2025. Antes había atravesado dos etapas al frente del equipo y aprovechó su tiempo fuera de la institución para completar su formación como entrenador.
Según contó, en febrero se comunicó con la dirigencia con una idea concreta: regresar y conformar un plantel competitivo.
“Cuando nos sentamos a hablar con la dirigencia, con el cuerpo técnico nuestro, nosotros vamos al frente pero queremos competir, queremos competir este año”, resumió.
Uno de los aspectos centrales del proyecto es la conformación de un plantel amplio, que combina futbolistas locales con refuerzos llegados desde otros puntos del país.
Martínez explicó que la llegada de los refuerzos estuvo vinculada también a la decisión de Lolo Álvarez de continuar en el proyecto una vez recuperado de su lesión.
“La idea de juego siempre fue tratar de tener un juego más vistoso, de ir analizando los partidos antes de tenerlo”, contó.
La adaptación de los futbolistas que llegaron desde otras provincias tampoco fue sencilla. El clima de El Calafate representó un desafío durante los primeros días, aunque el entrenador destacó la rápida integración al grupo.
“De a poco se fueron adaptando, el grupo los aceptó, creo que ellos se ganaron y tienen un lugar muy grande ahora en el grupo”, explicó.
La apuesta, además, no se limita a los refuerzos. Martínez destacó especialmente el crecimiento de los jugadores locales a partir de la posibilidad de entrenar con mayor frecuencia.
“En torneos anteriores nosotros a veces llegábamos a 15, 16 entrenando con todo el éxito y ahora estamos entrenando con chicos todas las noches más de 30”, destacó.
Para el entrenador, ese crecimiento genera una competencia interna que eleva el nivel del equipo, aunque también representa un desafío a la hora de conformar la lista de cada partido.
“Para mí es muy difícil elegir los 18 que tengo que entrar en la cancha, pero bueno todos lo entienden. Se les habla, para nosotros es todo nuevo dejar jugadores afuera”, reconoció.
Después del esfuerzo realizado en Río Gallegos, Esperanza deberá enfocarse en recuperar a algunos futbolistas de cara al próximo compromiso.
Martínez confirmó que Daniel Bazán terminó con una contractura importante y que ya comenzó a ser evaluado por los profesionales que trabajan con el plantel.
“Tenemos chicos para recuperar. Daniel Bazán terminó con una contractura importante en el isquio, así que hoy a la mañana ya lo estuvieron viendo los kinesiólogos”, informó.
También mencionó a otros futbolistas que terminaron con molestias, aunque confió en que podrán recuperarse durante la semana.
Durante el encuentro, el entrenador se mostró enérgico ante algunas decisiones arbitrales. Luego, con el partido terminado y el triunfo asegurado, realizó un análisis más mesurado.
Martínez reconoció que venía acumulando situaciones de partidos anteriores que habían generado su malestar y mencionó distintos fallos que, desde su perspectiva, habían perjudicado al equipo.

Sin embargo, terminó reconociendo el trabajo del árbitro y admitió que también debió controlar sus propias reacciones.
“Después con el tiempo algo me da culpa y fui pidiendo disculpas al árbitro, al línea, tratando de calmar el banco”, relató.
Finalmente, consideró que el juez llevó adelante un partido parejo y dejó una reflexión: “Son personas, tienen derecho a equivocarse”.
El propio entrenador también reconoció que vive los partidos con mucha intensidad. “Lo vivo el fútbol así. A veces el presidente me dice: tenés que calmarte un poco más vos”, contó.
Con el triunfo ante Bancruz ya asegurado, Esperanza piensa en su próximo compromiso frente a Escorpión en El Calafate. El horario todavía no estaba confirmado al momento de la entrevista, aunque Martínez estimó que podría disputarse a las 15.
Mientras tanto, el plantel ya puso en marcha la recuperación y la preparación para una nueva fecha.
Esperanza volvió a El Calafate con tres puntos importantes y, sobre todo, con una certeza: el proyecto de Martín Martínez empieza a tomar forma. El equipo quiere dejar atrás aquella lógica de simplemente participar y asumir definitivamente el desafío de competir, pelear arriba y cambiar la imagen del fútbol calafateño en el plano regional.
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