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El triunfo tuvo un sabor especial. Arias y Calfuquir ya se habían enfrentado en 2025, en Puerto San Julián, donde el representante de Río Gallegos se había quedado con la victoria por puntos. Esta vez, el calafateño tuvo su revancha y se impuso en un combate intenso y de definición ajustada, que tuvo una cuenta de protección sobre el cierre.

“Sabíamos que era un contrincante fuerte y de la casa. Gracias a Dios se nos pudo dar la victoria”, contó Arias en diálogo con LU12 AM680, donde repasó sus sensaciones después de una noche que lo volvió a colocar entre los nombres destacados del boxeo amateur santacruceño.

A sus 26 años, Arias lleva casi dos décadas viviendo en El Calafate, ciudad a la que llegó cuando tenía apenas ocho años. Su vínculo con el boxeo comenzó, en buena medida, por una historia familiar: su padre había sido boxeador y él creció rodeado del ambiente deportivo.

Sin embargo, fue durante la pandemia cuando decidió darle un giro definitivo a su relación con el deporte. El tiempo disponible lo llevó nuevamente al gimnasio y, a partir de allí, comenzó a tomarse el boxeo como una carrera deportiva. Desde 2022, su actividad competitiva tomó mayor continuidad y no dejó de buscar nuevos desafíos.

Ahora, el objetivo es mucho más ambicioso: llegar al profesionalismo.

“Yo soy uno de esos que aspira a ser alguien en la vida y salir económicamente bien. En este deporte también, que me beneficie un poco sobre mi economía”, explicó. Al mismo tiempo, destacó que el boxeo le permitió crecer no solamente como deportista, sino también como persona, a partir de la disciplina y el sacrificio que exige la actividad.

Arias con familiares, amigos y allegados que lo alentron durante el combate.

El camino hacia ese objetivo ya tuvo algunos capítulos importantes. Arias fue preseleccionado argentino y tuvo la posibilidad de compartir entrenamientos y experiencias con integrantes del seleccionado nacional. Esa experiencia modificó incluso su manera de prepararse.

Durante su paso por el ámbito nacional observó de cerca las exigencias de los boxeadores de elite y decidió llevar esa metodología a su propia rutina. Actualmente realiza varios turnos diarios, combinando trabajos físicos, pesas, aeróbicos y preparación técnica.

“Necesitamos esa disciplina de entrenar, entrenar, entrenar y estar constantemente entrenando”, sostuvo.

La meta es no perder terreno frente a los boxeadores de otras regiones, especialmente ante la fuerte competencia que existe en el norte del país. Arias sabe que las oportunidades pueden aparecer en cualquier momento y quiere estar preparado para cuando llegue un llamado del seleccionado o una posibilidad importante.

En el ring, mientras tanto, busca seguir evolucionando. Su entrenador trabaja sobre un estilo que combina la escuela olímpica con características que Arias fue desarrollando durante sus años de competencia. La prioridad está puesta en aprender a entrar y salir, contraatacar, administrar los tiempos y seleccionar mejor los golpes, sin resignar la iniciativa.

Siempre tenemos un ajuste que hacer en cada pelea”, reconoció el campeón.

En cuanto a la categoría,Arias se siente cómodo en los 60 kilos, aunque también tiene experiencia compitiendo hasta los 64. Su prioridad, de todos modos, continúa siendo la división ligero, donde pretende seguir construyendo su camino.

Y ya tiene un nuevo objetivo en el horizonte. Después de tomarse unos días de descanso tras la pelea con Calfuquir, confirmó que volverá a entrenar pensando en una nueva presentación prevista para el 15 de septiembre en El Chaltén, donde tendría la posibilidad de disputar otro título en un interprovincial.

Si uno se deja, los días pasan”, explicó Arias, dejando en claro que una de sus principales preocupaciones es sostener el ritmo competitivo y físico.

La historia de Arias también tiene un paso previo por el kickboxing, disciplina en la que realizó tres combates, con dos victorias y un empate. Una de esas peleas fue ante Octavio López, quien actualmente compite en UFC. Sin embargo, el calafateño decidió enfocar todos sus esfuerzos en el boxeo y dejó de lado otras disciplinas de combate.

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Damián Arias en el CENARD, durante una de las convocatorias al seleccionado argentino.

Su sueño no se queda en el profesionalismo. Arias apunta todavía más alto: quiere convertirse en campeón argentino y, si las oportunidades aparecen, algún día disputar un título mundial.

En ese camino reconoce como referentes a grandes figuras del boxeo argentino como el Chino Maidana, Sergio “Maravilla” Martínez y Nicolino Locche. A nivel internacional, admira especialmente a Gennady Golovkin y también estudia a grandes exponentes del boxeo amateur, entre ellos Vasyl Lomachenko, buscando incorporar herramientas que le permitan seguir creciendo.

Respecto de una posible tercera pelea con Calfuquir, Arias dejó la puerta abierta, aunque aclaró que la decisión estará en manos de su entrenador. “Yo estoy dispuesto a todo, a demostrar que estoy hecho para todo”, afirmó.

Por ahora, el campeón disfruta de la victoria, pero no se detiene. Después de una noche importante en Río Gallegos, con el título AMBAPA (Asociación de Managers y Boxeadores Argentinos Profesionales y Amateurs) nuevamente en sus manos, Arias ya piensa en el próximo desafío y en un objetivo que aparece cada vez más cerca: dar el salto al campo rentado.

Damián Arias junto a su entrenador, Jonathan Parada.

El respaldo de su familia, su entrenador, sponsors y colaboradores resulta fundamental para sostener ese proyecto. El presente lo encuentra campeón, con experiencia nacional y con nuevos objetivos por delante. Damián Arias sabe que el camino hacia el profesionalismo todavía exige mucho trabajo, pero también tiene claro que quiere estar listo cuando llegue su oportunidad.

 

EN ESTA NOTA AMBAPA boxeo Damián Arias

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