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Cuando tuvo su primer contacto con la paleta el pádel no era lo que es hoy. Aún no había llegado el furor que se dio después de la pandemia y si bien se practicaba el deporte en la ciudad, no había la cantidad de canchas y torneos que existen hoy. Y mucho menos entre las mujeres.
Tendría 5 o 6 años cuando iba a ver jugar a su padre en el Club Río Gallegos. Y entre cada ratito que la cancha quedaba libre aprovechaba y se ponía a pelotear contra la pared. Así se fue enganchando cada vez más.
Pasaron algunos años donde siguió jugando como un pasatiempo más e incluso incursionó en el tenis. Allí fue donde conoció al profesor Walter Schwindt, que a partir de ese momento comenzó a ser su entrenador.
A medida que cursaba sus estudios en la EPP 55 primero y en la Escuela Secundaria N° 11 después, el entrenamiento y dedicación empezaban a dar sus frutos. Sin competencia para su nivel en la ciudad, algo que la obligaba a jugar los torneos locales en la rama masculina, Ornella empezó a viajar por el país y a medirse con las mejores en su categoría.
Así llegarían sus primeros torneos selectivos de menores haciendo dupla con la jugadora Julieta Acosta de El Calafate y la posterior clasificación al Open del Mundial de Menores en Asunción, Paraguay, donde llegó como pareja número 3 del país en la categoría Sub-18 Femenino A.
En esa competencia, donde hizo dupla con la jugadora Felicitas Darboure, recuerda que le ganaron una pareja de italianas y terminaron cayendo con unas francesas en tres sets en la instancia de cuartos de final.
Más allá del resultado, el hecho de compartir entrenamientos con las mejores del mundo en su categoría fue una experiencia que le ayudó a crecer en todas sus facetas deportivas.
Ese impulso la motivó a seguir entrenándose y dedicándose de lleno al pádel, por lo que decide, al cumplir la mayoría de edad, irse a vivir a Buenos Aires.
Instalada en la localidad de Tigre, Ornella viaja cuarenta minutos en tren hasta Vicente López para entrenar en la Academia del formador y seleccionador Jorge Nicolini, que tiene su sede en el Club PPT Asturiano.
Allí los entrenamientos empiezan a las 9 de la mañana y se extienden hasta las 14 o 16 horas. Esa rutina la hace lunes, martes y jueves. Los miércoles los deja libres para poder dar clases y los fines de semana suelen ser de torneos.
La intensidad de los entrenamientos más el hecho de residir en provincia de Buenos Aires, le permitieron empezar a jugar los torneos de la AJPP y empezar a escalar a posiciones.
Hoy se encuentra 17° en un ranking donde compite con jugadoras más grandes y con más roce, pero también con las nuevas generaciones que vienen empujando con fuerza para ubicarse entre las primeras paletas del país.
Sus buenos rendimientos a nivel nacional le abrieron la puerta a un prestigioso torneo en Brasil: la Copa Cesla, que se juega en la ciudad de Santa María y se llama así por el club que lo organiza.
Ornella disputó ese torneo con 18 años y llegó hasta la instancia de cuartos de final, donde cayó frente a la pareja que luego se coronaría campeona.
Luego tuvo destacadas actuaciones en los torneos de ascenso de la AJPP, con campeonatos incluidos, y este año aspira a meterse entre las 10 mejores jugadoras del país, lo que le abriría la puerta a futuros torneos internacionales.
Actualmente cuenta con el auspicio de la marca Two Two que le provee las paletas y la marca Cork que hace lo mismo con la indumentaria. Los entrenamientos y las inscripciones a las competencias los solventa ella junto a su familia.
Con apenas 20 años, la jugadora riogalleguense está forjando una carrera que ya la ubica entre las jóvenes promesas argentinas de la disciplina.
Lo que venga de ahora en más será el resultado de su exigencia y compromiso con ella misma para demostrarse que puede jugar y competir de igual a igual con las mejores jugadoras de la región, y por qué no, del mundo.
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