CAMPEONAS DE LOS JUEGOS EVITA

2017: el año dorado de la gimnasia artística

Rocío, Maite, Hanna y Zahira conformaron el equipo del Atlético Boxing Club que superó las etapas clasificatorias y alcanzó el primer puesto de los Juegos Nacionales Evita en 2017. La experiencia de llegar a lo más alto y el sentimiento que une a las gimnastas con el Albiverde.

Por Belén Manquepi Gómez


Hace tres años, Rocío Iacono, Maite Peralta, Hanna Schmies y Zahira Sosa se consagraron como las mejores gimnastas del país en los Juegos Nacionales Evita. Luego de superar la Instancia Local y Provincial, el equipo de Atlético Boxing Club de Río Gallegos representó a Santa Cruz y fue campeón en Nivel 1.

 El Atlético Boxing Club representó a Santa Cruz y logró el primer puesto en los Juegos Nacionales Evita 2017.
El Atlético Boxing Club representó a Santa Cruz y logró el primer puesto en los Juegos Nacionales Evita 2017.

La experiencia de participar en los Juegos Nacionales 2017 tuvo un marco que, tres años después, Maite recuerda con mucha felicidad. “Tengo familia en Mar del Plata, pero ese viaje fue totalmente diferente, viajar en el colectivo con un montón de deportistas de otras disciplinas, hacer vínculos con personas que no conocías. Lo que más me asombró fue la inauguración de los Evita cuando veías a todas las provincias, eran un montón, decías: ¿Cómo hice para llegar acá?. Era re loco”, recuerda sobre la ceremonia de apertura que se hizo en la plazoleta Almirante Brown de la ciudad balnearia.

¿Cómo llegaron?

Se plantearon un objetivo. “Un año antes teníamos el equipo medio armado y sabíamos que íbamos a ser las mismas, una chica se fue y entró Rocío. Cuando perdimos la etapa local en 2016, dijimos que 2017 era nuestro año, empezamos a entrenar y en 2017 hicimos doble turno. Nuestra cabeza estaba preparada para ir a ganar el provincial. No sabíamos que íbamos a llegar a la final ni que la íbamos a ganar”, repasa Maite (15) en diálogo con La Opinión Austral.

La jornada de Nivel 1 se desarrolló en dos turnos y a las santacruceñas les tocó competir por la tarde, lo que les permitió aprovechar la mañana y ver el desempeño de los otros equipos. “Teníamos miedo porque queríamos llegar al podio, teníamos presión porque las chicas que anteriormente habían llegado al nacional quedaron segundas y terceras, teníamos que quedar en el podio sí o sí”, cuenta.

Luego de la presentación, llegó el momento de los resultados. “Cuando estaban nombrando, ya desde el quinto puesto nos pusimos nerviosas porque sabíamos que en uno de esos nos iban a nombrar, dijeron el tercer puesto: Buenos Aires. Estábamos super nerviosas, creo que hasta temblando se podría decir, estábamos agarradas de las manos... Que diga segundo puesto Mendoza... cuando dijeron que hubo un empate en el primer puesto, se nos cayeron las lágrimas. Era difícil de creer, fue muy lindo”.

“Me emocionó un montón, con mis amigas nos pusimos a llorar, estábamos recontentas”, recuerda Zahira (16) y asegura que “había viajado un montón de veces con gimnasia artística, pero ese viaje fue el mejor”.

El puesto ubicaba en lo más alto al club y a la provincia. “Era un logro muy importante para el Boxing, para nosotras también y para el equipo de gimnasia completo, más allá de que algunas chicas no pudieron entrar a ese equipo, o el equipo de Nivel 2 que quedó quinto, todas éramos un equipo”.

 

La casa Albiverde

El próximo 23 de agosto, el Atlético Boxing Club cumplirá 100 años. Hace unos seis que Zahira y Maite pasan muchas horas de su vida en el Albiverde y el club, reconocen, tiene algo especial.

“El gimnasio, los profesores, a los que conozco de chiquita, me re encariñé. Es un club de mucho compañerismo de parte de los profes, de las más grandes. Siempre que llega una chica nueva, nos dicen que hay que integrarla, son muy exigentes en el sentido de no dejar de lado a la gente nueva y que sientan nuestro apoyo”, dice Zahira, quien recientemente cambió de gimnasia artística a rítmica.

 

 

 

“No es solamente el deporte, es el ambiente y las personas que te hacen sentir bien. Siempre dije que consideraba al Boxing como mi segunda casa. Las personas de ahí son una segunda familia, por así decirlo, ir al Boxing es como una escape para los problemas de afuera, entrás y es otro mundo, otras personas, otro tipo de problemas. Capaz que preferiría mil veces que me afecte que no me salga un ejercicio de gimnasia a desaprobar una prueba de la escuela y quedarme mal. En el Boxing te olvidás y estás bien. Lo disfruto, es un lugar muy especial para mí”, cierra Maite

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