Con una capacidad de engaño pasmosa, el adiestrador de perros, que no estaba autorizado para la búsqueda de personas, estafó a varias familias desesperadas por encontrar a su ser amado. A ellas y a quienes en sus comunidades empatizan con el dolor ajeno, en tiempos donde las mujeres se esfuman o aparecen muertas. A ellas y a quienes piensan que el único fin del Estado es encubrir al poder.

Marcela López, Viviana Luna, Delia Gerónimo y Abigail Carnier son algunas de las mujeres desaparecidas y en cuyas búsquedas intervino y encontró huesos, cobrándoles a sus familias sumas que fueron desde los $ 150 mil a los $ 180 mil. Movido por la codicia, sí, pero también por su indiscutible deseo de ser admirado.

Existe en la literatura rusa moderna un personaje que lo pinta, Chíchikov, protagonista de “Almas Muertas”, una novela de Nikolái Gógol, que viaja por todo el país inscribiendo criados como suyos para aparentar ser un hombre de la alta alcurnia. La cosa es que Chíchikov no tenía un peso y anotaba a los trabajadores que sabía que ya estaban muertos para simular ser alguien que no era.

Fernando Guzzo, procurador de Mendoza; Miguel Marino, director del Laboratorio de Huellas Genéticas, y Gustavo Pirrelo, fiscal del caso Luna.

Marcos Herrero logró engañar a mucha gente durante un buen tiempo y, gracias al dinero que recibió por esos engaños, se dio el lujo de hacerse echar de la Policía de Río Negro, que esta semana confirmó que hace un año ya quedó cesante porque no iba a trabajar.

Como Chíchikov, recorrió el país con sus mentiras, sembrando dudas para cosechar dinero, tensionando el vínculo entre las familias y el Estado, plantando huesos de almas muertas.

El fin de la suerte

Este martes, la Justicia de la provincia de Mendoza confirmó el dato que anticipó La Opinión Austral hace un mes, cuando se supo que la Unidad Fiscal de Homicidios le solicitó al Juzgado de Instrucción Nº 2 de Río Gallegos, de Valeria López Lestón, que enviara parte del maxilar que el adiestrador “encontró” en el terreno de la expareja de Marcela López para cotejarlo con el cráneo que el adjudicó a Viviana Luna, desaparecida en diciembre de 2016 en Los Potrerillos.

Ambos huesos pertenecen a la misma persona, un varón que llevaba muerto ya varios años y cuyo origen es todavía desconocido. Esos restos fueron además cotejados con toda la base de datos de Mendoza, una de las más importantes de Latinoamérica, y no pertenece a ninguna persona registrada allí, ni tampoco a ninguno de sus familiares. ¿Los restos salieron de Santa Cruz?

En conferencia de prensa, el jefe de fiscales de la provincia cordillerana, Fernando Guzzo, informó que el Laboratorio de Huellas Genéticas determinó dos cosas graves y muy importantes para desenmascarar a Herrero.

Los huesos que están en la provincia de Santa Cruz y el que se halló en Potrerillos pertenecen al mismo cuerpo. Es un masculino. Inclusive ambas muestras están burdamente contaminadas por el señor Marcos Herrero, lo que confirma nuestra sospecha de que los huesos fueron traídos y puestos por el señor Herrero”, anunció.

El dueño de Yatel y Kassai, los perros aparentemente superdotados que perseguían “esencia de persona” luego de años de desaparecidas, fue allanado el viernes en su casa de Viedma, Río Negro, pero antes que eso la jueza que investiga la ausencia de Viviana Luna ordenó escuchas telefónicas que, junto al cotejo con el maxilar de Río Gallegos, sellaron su destino.

Dijo Guzzo ayer a por la mañana, luego de que Herrero se negara a declarar, que quedó imputado por los delitos de falsa denuncia, falso testimonio, encubrimiento y usurpación de títulos y honores.

Esta semana se reanudó la búsqueda de Marcea López por agua y tierra.

Pese a las sospechas que había en otras provincias, nadie hasta ahora había hecho este trabajo minucioso de poder llegar a estas conclusiones, así que ahora se ha abstenido de declarar y existe una firme posibilidad, que le hicimos saber a su defensor, que por la contundencia de la prueba pueda terminar con un juicio abreviado”, dijo.

Esto significa que podría esperar su sentencia en libertad.

El jefe de los fiscales mendocinos destacó como un asunto gravitacional que lo que el adiestrador hacía, más allá de plantar huesos, era “que ponía en crisis la competencia federal o provincial”, y este no es un tema menor, sino que muestra un modus operandi si se lo compara con lo que hizo en Santa Cruz.

Viviana Luna desapareció en 2016 y este año Herrero simuló encontrar su cráneo.

Porque hay que recordar que en el caso de Viviana Luna, Herrero encontró una nota en la casa de la expareja, escrita con computadora, en la que se decía que la mujer fue víctima de una red de trata. Ese es un delito federal y la pregunta es ¿qué ganaba con eso? La respuesta parece evidente: mayor visibilidad mediática.

No es lo mismo investigar la desaparición de una mujer que se cree pudo haberse arrojado a un dique, como se supone en el caso de Viviana, que investigar -como decía esa carta plantada- que Viviana fue secuestrada con fines de explotación sexual por la misma red que se llevó a María Cash y a Sofía Herrera, como también decía la nota misteriosa.

En Río Gallegos, tal como informó este diario el 10 de octubre bajo el título “Herrero, el coleccionista de huesos”, una primera nota apareció en el portón de la casa de la hermana de Marcela y decía que la mujer estaba “enterrada” en la chara de José Luis Balado, su ex, mientras que el asunto de la competencia federal se introduce con fórceps a través de la supuesta aparición de dólares termosellados que el adiestrador dijo haber visto, lo que alimentó la teoría de que a Marcela la secuestraron. ¿Quiénes? La política ¿Por qué? Porque Balado tiene un sobrino que es empleado público, pero al que quisieron hacer pasar como “administrador” de los bienes de la familia Kirchner.

Bomba mediática a días de las elecciones PASO y no tres meses antes, cuando supuestamente vieron lo que aparentemente habría sido una caja de zapatos con algunos billetes del juego El Estanciero, chamuscados junto con algunos animalitos de plástico.

Actualmente, la denuncia por presunto secuestro extorsivo, que fue rechazada por el juez federal Claudio Vázquez, está en la Cámara de Apelaciones de Comodoro Rivadavia, esperando para resolver y ser remitido su contenido al Juzgado de Instrucción de López Lestón.

En la conferencia de ayer, Miguel Marino, director del Laboratorio de Huellas Genéticas de Mendoza, sostuvo que el cráneo que Herrero adjudicó a Luna, cinco años después de ser vista por última vez y en un lugar previamente allanado, “había sido muy manipulado”, por lo que costó conseguir el perfil genético para compararlo con el maxilar de Río Gallegos.

Herrero sostiene el maxilar que plantó en la casa de Balado; a la derecha el cráneo que atribuyó a Viviana Luna. Ambos huesos del mismo cadáver.

Comprobamos que los huesos de Río Gallegos habían sido groseramente contaminados, no una simple contaminación, había muchísimo ADN del señor Herrero”, advirtió el funcionario del Ministerio Público Fiscal, marcando que ambos huesos “tenían la misma característica, con quemaduras en los bordes y eran de larga data”.

Finalmente, el fiscal de Instrucción Gustavo Pirrelo dejó en claro algo sorprendente y es que Mendoza decidió investigar a Herrero luego de que les llegara la información de las dudas en torno a su participación en el caso de Marcela López.

El ADN de Herrero estaba impregnado “burdamente” en el maxilar.

“Empezamos a indagar sobre Marcos Herrero y llegamos a un juzgado de Río Gallegos, Santa cruz, donde había intervenido y había encontrado restos óseos, notas y demás, y nos pusimos en comunicación. Solicitamos la remisión de esos restos y paralelamente, la jueza Ríos ordena escuchas telefónicas sobre Herrero y el grupo Kuntik 9”.

Y ahí es donde el engaño se poliniza, porque Kuntik 9 es -según su perfil en redes- un grupo de “civiles voluntarios dedicados a la búsqueda de personas desaparecidas con perros de Rastro Específico y Restos Humanos (RH), al servicio de la comunidad cada vez que esta lo requiera”.

Marcela López fue vista por última vez el 22 de mayo.

Lo que se dice, una ONG con fines benéficos. Sin embargo, lo que saltó en las escuchas es que sabían perfectamente que Herrero había plantado evidencia en el caso de Luna.

Lo que pasó fue que mientras editaba los videos del hallazgo de la nota que vinculaba el caso con la trata, Laura Ballesteros, voluntaria del grupo, detectó el momento exacto en que el adiestrador coloca un estuche arriba de un placar en el que luego aparece el papel misterioso. ¿Se lo dijo a las autoridades? No, calló y por eso ahora podría ser también imputada.

Fue filmado al plantar la carta que decía que Luna fue víctima de una red de trata.

Es decir que además del cotejo de ambos restos, en que su ADN está impregnado, Herrero fue sorprendido con las manos en la masa en una filmación.

En ella se lo ve primero con un bulto en el chaleco, el mismo que usó en el allanamiento ilegal en la casa de José Luis Balado, y luego de que “encuentra” el estuche su chaleco está sin esa protuberancia. ¿Fue así como ingresó el maxilar?

“Con esos elementos, la Fiscalía a mi cargo dispone la detención y el exhorto para el allanamiento en Viedma, el secuestro de dispositivos electrónicos y la búsqueda de restos óseos”, contó el fiscal Pirrelo, que luego lanzó otro misil: “En el allanamiento luego de la aprensión, cuando va saliendo la comisión, la vecina de Marcos Herrero llamó a la Policía diciendo que le habían tirado huesos en su patio, los tengo en la provincia a efectos de practicar los exámenes”.

Huesos que eran una persona, alguien que pudo haber amado, ser amado, a quien tal vez todavía lloran, tirados como basura en el patio de la vecina.

Cualquier cuento de Mariana Enríquez se queda corto y si bien es cierto que no se es víctima después de la vida, lo que convierte en siniestro el trabajo de Herrero es que se precipita en lo profundo del tabú de la muerte.

En palomita al desastre

Pero hay otra pieza de este engranaje que mueve la máquina de tropelías y es que el “coleccionista de huesos” nunca podría haber hecho lo que hizo sin la participación necesaria de los abogados y abogadas de las familias de las personas desaparecidas.

Decía el párrafo final de la investigación publicada por La Opinión Austral el 10 de octubre: “Hoy Herrero enfrenta cuestionamientos e investigaciones en varias provincias del país por sus intervenciones en casos de conmoción pública, pero en tanto y en cuanto quienes son auxiliares de una investigación se sigan alimentando de la desesperación de las familias, habrá más coleccionistas de huesos sembrando en el dolor ajeno”.

En el caso de Viviana Luna, el abogado de la familia Fernando Peñaloza dijo a los medios que la Policía nunca había revisado el hotel abandonado donde apareció el cráneo. Sin embargo, en el expediente constan las imágenes de la inspección que se hizo en 2019.

“La querella salió a informar falsamente que los rastrillajes no se hicieron y tuvimos que salir a hacer un comunicado de prensa informando que eso era falso”, explicaron ayer desde el Ministerio Publico Fiscal sobre un hecho que fue fundacional para que el hallazgo de los restos tuviera verosimilitud para la comunidad de Los Potrerillos.

Jorge Trevotich. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL

Otra cosa que el abogado dijo a los medios fue que la jueza Ríos no les habilitaba las medidas que solicitaban e incluso comunicaron a la prensa la aparición del cráneo antes que llegaran los peritos.

La idea de la jueza, cercada por los cuestionamientos, cerrada en sus interpretaciones y a aceptar la participación de las querellas también sonó fuerte en el sur.

“Seguramente alguien calumnió a José K…, pues, sin haber hecho nada malo, fue detenido una mañana”. Así comienza el relato de Franz Kafka en la apertura de “El Proceso”, donde el protagonista debe defenderse de algo que desconoce por completo.

En Río Gallegos, Jorge Trevotich está denunciando por su participación en el caso de Marcela López, esto dicho por el abogado de Balado, Hugo Ortiz, que pidió que se lo investigue por convalidar y promover un engaño que pretendía poner a su cliente tras las rejas por femicidio.

“Mi cliente fue también seriamente perjudicado por el engaño, ya que con ello se pretendía involucrarlo como autor de un homicidio aberrante y calificado y pudo llegar a estar preso”. Es decir que “este hallazgo de huesos plantados hizo que se invirtiera la carga de la prueba y nos obligó a producir prueba acerca de qué hizo él ese día, su recorrido paso por paso, etc., para evitar su detención”, explicó Ortiz a este diario el martes, tras conocerse la detención del falso adiestrador.

En el caso de Herrero, ficción y realidad parecen haber convivido un tiempo por obra de la manipulación, no sólo de los restos humanos, claro está, sino de lo que no nos es revelado, y ese es el misterio de lo que pasó con Marcela y Viviana. Todavía nadie lo sabe.

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