No estaba en los pronósticos previos, ni del miércoles 26 ni del jueves 27 de julio. Pero junto a la erupción del volcán Hudson (1991) fue uno de los acontecimientos más importantes de esa década en la provincia.
No por nada se la conoce como la “Nevada del Siglo”, que si bien algunos llegaron a decir que hubo épocas donde nevaba mucho más, lo cierto es que fue una de las que más terminó afectando a la provincia desde que dejó de ser territorio. Y el impacto se sintió en el ámbito comunal y provincial, cuyos gobiernos llegaron a solicitar ayuda a Nación.
Tapa de LOA, 28 de julio de 1995.
Pero la noche del miércoles 26 de julio comenzó esta historia, un día después del fallecimiento de Osvaldo Pugliese, fecha emblemática para el mundo de la cultura nacional.
Buscando en los archivos de La Opinión Austral, el pronóstico para ese día anunciaba en la provincia “nubosidad variable”, “muy frío”, “nevadas en la zona cordillerana”.
Nada extraño para la época. Y lo mismo ocurrió con el del día siguiente, que fue cuando la ciudad amaneció blanca. Allí el pronóstico indicaba “nubosidad variable” y advertía “probabilidad de nevadas”. Nada parecido a una tormenta.
El centro con nieve despejada. Vecinos luchando contra el frío.
Tiempo después, la pronosticadora Nelly Güenchur explicó que no se contaba con las herramientas ni la tecnología para ser más precisos en las estimaciones, algo que cambió con el paso de los años.
Pero volviendo a la historia, algunos recuerdan que la nieve comenzó a caer el miércoles cerca de la hora 23, otros que fue pasadas las 21.
Durante algo más de 18 horas cayó nieve de manera copiosa e incesante
Como sea, a las 03 de la madrugada la ciudad comenzaba a sentir el impacto y cuando el reloj marcaba las 07, la preocupación envolvía a los que debían ir a trabajar. Algo que la mayoría no pudo hacer, porque no tenían forma de salir de sus casas y encima la nieve no paraba de caer. Fueron alrededor de 18 horas de nieve copiosa e incesante.
Tapa del diario La Opinión Austral del 29 de julio de 1995. La nevada del siglo.
Para cuando amaneció había más interrogantes que certezas. La radio en ese aspecto jugó un papel central (ver aparte), porque la gente dimensionó lo que ocurría y se fue informando de las acciones que se ponían en marcha: aquel día, mediante el Decreto Nº 1.443, el intendente Alfredo Martínez proclamó el Estado de Emergencia y constituyó la Junta Municipal de Defensa Civil.
Entre sus considerandos, la medida argumentaba que “se encuentra en riesgo la cobertura de las necesidades mínimas de la población” y alertaba que “de persistir esta situación, son innumerables los inconvenientes que la ciudadanía deberá soportar”.
Se desplegaron camiones, máquinas retroexcavadoras y hasta tanques del Ejército
En su edición del viernes 29 de julio, nuestro diario planteaba que “innumerables inconvenientes soporta la comunidad capitalina ante condiciones climáticas rigurosas”, con “una sensación térmica que alcanzó los 22 grados bajo cero”.
El frente del Correo Argentino ubicado en Roca y San Martín. FOTO: ARCHIVO LA OPINIÓN AUSTRAL.
“Voladeros de nieve cubrieron autos, bloqueando calles de la ciudad. No funcionaron bancos y la mayoría de los vecinos permaneció en sus domicilios”. Una pincelada de lo que ocurría y el inicio de anécdotas de todo tipo.
Difícil de olvidar
Durante los días siguientes fue común el despliegue de camiones, máquinas retroexcavadoras y hasta tanques del Ejército, empleados para el despeje de la nieve de calles, rutas y accesos a lugares apartados.
Las arterias parecían espejos, pudiendo andar quienes tenían cubiertas con cadenas o clavos. A tal punto creció la demanda de cadenas que la Municipalidad se vio obligada a hacerse de las que se encontraban en las hamacas de las plazas.
La falta de cadenas hizo que el Municipio sacara las de las hamacas de las plazas
El día después, la postal fue una sola: en los barrios, la gente sacaba nieve de sus casas como podía, mientras los chicos hacían los tradicionales muñecos.
300 personas evacuadas con ayuda de helicópteros
Durante los días posteriores a la nevada, se registraron episodios dramáticos. Algunos fueron de mujeres embarazadas que tuvieron complicaciones para llegar a una clínica; casos de fallecidos por monóxido de carbono; incendios por las bajas temperaturas, y hasta la evacuación de muchas personas varadas en la ruta 40.
Nieve acumulada en la esquina de Sarmiento y Alberdi, frente a El Nuevo Ciprés. FOTO: ARCHIVO LA OPINIÓN AUSTRAL.
Esto ocurrió a 120 kilómetros de la capital: automovilistas venían de Río Turbio y algunos habían pasado hasta 4 días en la ruta, avanzando muy poco, conforme los viales despejaban tramos.
Pero la situación se fue complicando más de la cuenta, por lo que se dispuso un operativo el jueves 3 de agosto con dos helicópteros Bell de la X Brigada del Ejército. Fueron más de 300 los evacuados en ese operativo, en el que el trabajo vial fue sincronizado de acuerdo al monitoreo aéreo.
Las personas con mayores problemas fueron trasladadas en los helicópteros, pero otros iniciaron una larga caravana de colectivos, autos y camionetas con destino a nuestra ciudad. Uno de los asistidos fue el vicegobernador Eduardo Arnold, quien quedó varado cuando regresaba procedente de Río Turbio, una de las localidades más afectadas por las nevadas ese invierno.
Vehículos en la ruta y una maquina para el despeje del camino. FOTO: ARCHIVO LA OPINIÓN AUSTRAL.
El aeropuerto. Imagen de Jorge Ibáñez, fotógrafo de La Opinión Austral.Días después, una comitiva encabezada por el ministro de Interior, Carlos Corach, recorrió las zonas damnificadas. Y en conversaciones con el gobernador Néstor Kirchner se comprometió a una ayuda financiera para atenuar el impacto del fenómeno, cuyos “gastos ante la emergencia” el doctor Kirchner valuó “en dos millones de dólares”.
El gobernador Néstor Kirchner valuó los “gastos ante la emergencia” en dos millones de dólares
Fue tal la magnitud de lo que se había vivido que la ciudad tardó casi dos semanas en recobrar cierta normalidad. Encima un nuevo frente frío se acercaba.
Sin duda, el día de la nevada y las jornadas posteriores quedaron grabados en la memoria de miles de santacruceños.
La compleja situación del campo, mucha hacienda perdida y pedido de emergencia agropecuaria
Los frentes de las casas teñidos de blanco. FOTO: ARCHIVO LA OPINIÓN AUSTRAL.
La situación que atravesó el campo ese año de la nevada fue la continuidad del crudo invierno anterior, que generó un panorama todavía más dramático. Como resultado, muchísima hacienda se perdió en zona sur y centro. Los animales muertos iban apareciendo por los campos al llegar la primavera.
Muchísima hacienda se perdió en zona sur y centro
En un apartado del libro próximo a editar por la profesora Milagros Pierini y el periodista Pablo Beecher de la historia de la ganadería en Santa Cruz, se señala: “(…) Las nevadas habían provocado ‘el corte de rutas, el aislamiento de establecimientos y la preocupación existente por la provisión de carbón, forraje y alimentos’.
Decreto de Desastre y Emergencia Agropecuaria en toda la provincia
Por ese motivo, la Comisión Directiva de la entidad (Sociedad Rural) de manera conjunta con la FIAS enviaron una nota solicitando una serie de medidas: el dictado del Decreto de Desastre y Emergencia Agropecuaria en toda la provincia para su posterior homologación a nivel nacional; la compra por parte de la provincia de 250 toneladas de forraje; la provisión de helicópteros de la Fuerza Aérea, el Ejército y el Ministerio de Bienestar Social con capacidad de carga para atender a la zona rural.
Napoleón Zavalía Jamieson en campos de “La Realidad”.
La utilización de maquinaria vial para lograr el acceso a los establecimientos ganaderos; el acompañamiento del gobierno provincial en las gestiones ante el gobierno nacional para gestionar créditos blandos para compra de forraje y reposición de vientres y lograr una prórroga en los vencimientos de todos los créditos del sector, y la integración del Comité de Emergencia”.
La tarde en que Néstor Kirchner empujó el auto de un vecino enterrado en la nieve
Néstor Kirchner, gobernador de Santa Cruz por ese entonces, tuvo un rol preponderante en la nevada del 95. “Su trabajo en esa época lo pintó completo en su forma de ser”, recordó su amigo Julio Ciurca, en una entrevista exclusiva concedida a este diario el año pasado, en el marco de la edición especial que La Opinión Austral realizó al cumplirse 10 años de su fallecimiento.
La imagen del entonces gobernador de Santa Cruz Néstor Kirchner empujando un auto atascado se hizo clásica. FOTO: CAPTURA DE VIDEO.
Esa gélida mañana del 27 de julio, hace ya más de 25 años, él y varios compañeros comenzaron a visitar los barrios.
La temperatura era bajo cero y Néstor, como siempre, se había levantado a las 6 de la mañana. Apenas vio por la ventana, empezó a convocar a los más cercanos para comenzar las gestiones y atender a los vecinos.
Cerca de las 08, ya estaba el grupo listo en Casa de Gobierno. “Lupo”, con su campera Cacique y los borceguíes, analizó la situación y preguntó: “Vamos, vamos, vamos, ¿por dónde empezamos? Primero el Carmen y después el Fátima, ¿no?”, a lo que los compañeros asintieron y se subieron a la camioneta.
¿Por dónde empezamos? Primero el Carmen y después el Fátima, ¿no?
Néstor, junto a un grupo de funcionarios, fue hasta el barrio que vio nacer a la Unidad Básica Muchachos Peronistas.
Allí, el expresidente se puso a jugar con la nieve con los niños. “Era un chiquilín más con los nenes, pero ese día estuvo con ellos para desdramatizar la situación, para que ellos no se preocuparan”, aseguró Ciurca.
El expresidente se puso a jugar con la nieve con los niños
Además de dirigir, trabajó a la par del resto. Así se reflejó en una imagen de él en la que se lo ve empujando un auto que quedó estancado en la nieve.
Los chicos jugaron como nunca en la nieve. FOTO: ARCHIVO LA OPINIÓN AUSTRAL.
El trabajo articulado entre LU12 y La Opinión Austral
Durante la nevada se puso nuevamente en práctica el trabajo articulado entre los periodistas de LU12 AM680 y La Opinión Austral. Al igual que para la erupción del volcán Hudson, se contó con el plantel de trabajadores en general para que la transmisión de la radio y la impresión del diario permitieran a la sociedad mantenerse al tanto.
Si bien el registro de diarios más vendidos se dio, entre otros hechos, durante la guerra de Malvinas, también la cobertura de la “Nevada del Siglo” fue seguida por muchos vecinos.
Grandes dificultades para transitar con todo tipo de vehículos familiares. FOTO: ARCHIVO LA OPINIÓN AUSTRAL.
Al igual que el seguimiento de todo lo que pasaba con las coberturas de los recordados Guido Vera y Héctor López haciendo los móviles desde la calle. José Báez, Stella Escudero, Ángel Vargas, Carlos Saldivia y tantos otros también participaban acompañando a los oyentes, con información durante la difícil situación.
Los fotógrafos Osvaldo Graves, Jorge Ibáñez y José Armando Silva fueron quienes retrataron para la posteridad todo lo que pasaba.
El operador Esteban Álvarez contó una vez que ese 27 de julio le tocaba abrir la radio a las 07 y que le costó bastante poder llegar.
Si bien las transmisiones se hicieron largas y con mucha información, durante esas primeras horas del fenómeno no llegó nadie a la radio, sino hasta bien entrada la mañana. Todos, de una u otra forma, nos habíamos visto afectados.
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