El pasado 7 de junio el Museo Regional Provincial “Padre Manuel Jesús Molina” cumplió 64 años de vida, y al igual que el año pasado el aniversario se dio en medio de la pandemia por Covid-19, que ha generado que parte del edificio que lo alberga esté destinado como centro de vacunación.

 

Sin embargo, la tarea del personal no se detiene, y la labor continúa firme a pesar de los días adversos que le toca atravesar.
El nombre con el que actualmente lo conocemos, lo lleva desde el año 1983 cuando precisamente se decidió que lleve el de su primer director y fundador, el salesiano y educador Manuel Jesús Molina, quien ejerciendo la docencia junto con alumnos recolectaba piezas en zonas apartadas de la ciudad.

 

Restos fósiles de gran atracción.

 

Primero el museo funcionó en los pasillos de Casa de Gobierno, allí se exponían entonces los materiales recolectados por Molina, hasta que en el año 1963 comenzó a funcionar en donde se encuentra actualmente el Colegio 26 (Tucumán y Belgrano), donde funcionó también la Escuela Profesional de Mujeres, hasta que más tarde se trasladó al edificio ubicado en la intersección de Kirchner y Perito Moreno, uno de los sitios más recordados en los que estuvo.

 

Primero funcionó en los pasillos de Casa de Gobierno y se exponía material recolectado

 

Ya en el año 1997 se determina entonces que tenga su lugar en el mismo Complejo Cultural Santa Cruz, que había sido recientemente inaugurado, y donde actualmente se encuentra.

El museo cuenta con diferentes salas de exposiciones, temporales y permanentes. Con una de paleontología con diversos restos fósiles que son de gran atracción.
Se trata de un espacio que funciona claramente como un centro de estudio, investigación, exhibición y resguardo de colecciones, con fines educativos y científicos para la comunidad.

 

Ya en el año 1997 se determina que tenga su lugar en el Complejo Cultural Santa Cruz

 

En diálogo con AM680, Claudia Aguilar, directora de la institución, relató que el museo fue creado el 7 de junio de 1957 debido al trabajo que el Padre Molina venía haciendo con anterioridad.

“Cuando era profesor del Colegio Salesiano y en épocas en las que se podía ir con alumnos a realizar prácticas en el campo, recolectaban lo que iban encontrando de interés”, manifestó.

Aguilar confesó que la pandemia ha supuesto trabajar en la adversidad. “Fue bastante drástica para nosotros por cuanto los centros culturales, galerías de arte, y las actividades culturales en general no han podido funcionar en presencialidad”.
“De un momento a otro pasamos a la virtualidad y nos agarró sin los elementos básicos en cuanto a lo digital. Pero aún así nos fuimos acomodando y haciendo propuestas desde lo virtual”, añadió.

 

Aguilar detalló que el museo cuenta en la actualidad con un plantel de 14 personas. “Siempre la gente se va jubilando y vamos renovando y vamos haciendo capacitaciones también. Si en algo favoreció la virtualidad fue en el sentido de que estamos haciendo muchos cursos a distancia, que antes no podíamos hacer porque o no teníamos tiempo o no teníamos la posibilidad de viajar. Ahora estamos constantemente capacitándonos”, resaltó.

 

Entre tanto, la directora adelantó que, si bien la pandemia ha hecho lo suyo, en el organismo se está trabajando para mejorar el trabajo o readecuarlo a los tiempos.

“Es un trabajo de hormiga, pero estamos trabajando en los guiones museológicos y museográficos; en la renovación de las piezas y en esto de cambiar un poco y armar otra sala que sea de mega fauna, porque la zona es muy rica en ese aspecto. Así que ahora, con la pandemia y el post Covid que nos cambió mucho, estamos abocados a renovar algunas cosas. Así que estamos trabajando también en los códigos QR, por ejemplo, y en el tema de la folletería que va a ser más digital también”, explicó.

 

Finalmente, y con relación a un episodio de vandalismo lamentable ocurrido en el edificio poco antes del inicio de la pandemia, Aguilar informó: “Hemos sufrido actos de vandalismo. Aunque dentro de lo malo, lo bueno fue que las piezas quedaron ahí, destruidas, pero quedaron; entonces, gran parte de ellas fueron enviadas al laboratorio de paleovertebrados de Comodoro Rivadavia, de la Universidad San Juan Bosco, que parte del equipo de allí fue el que trabajó en el armado de nuestra sala, entonces ellos van a reconstruir parte de ese material”, adelantó.

 

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